Chile, con cultura de la prevención

El gobierno dijo que la baja cifra de víctimas se debe a la preparación civil y del gabinete

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CIUDAD DE MÉXICO, 18 de septiembre.- El terremoto de 8.4 grados Richter que sacudió a Chile el miércoles pasado dejó ver los esfuerzos de ese país por reducir el riesgo de desastres y minimizar la cantidad de víctimas, ya que tan sólo 11 personas han perdido la vida hasta el momento.

La baja cifra de víctimas “se debe al grado de preparación” que muestra Chile tanto en lo público como en lo privado, subrayó el ministro del Interior Jorge Burgos.

Actualmente están vigentes, entre otras varias medidas, planes de seguridad que ha desarrollado la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) del Ministerio del Interior destinados a reforzar los mecanismos de prevención de accidentes y atención de emergencias.

Ello explica, por ejemplo, el rápido y ordenado traslado anoche de alrededor de un millón de personas desde zonas del litoral a lugares más seguros establecidos con antelación.

Son “las medidas claras de evacuación” que la mayoría de los chilenos conoce y acepta las que han permitido que la catástrofe sea menor, aseguran las autoridades.

Hay lecciones aprendidas”, dijo la presidenta Michelle Bachelet, que se trasladaba junto a algunos ministros y funcionarios hasta la región de Coquimbo, a unos 460 kilómetros al norte de la capital, una de las más afectadas por el fenómeno y declarada “zona de catástrofe”.

Los graves daños registrados en viviendas y locales comerciales en la zona se debieron principalmente al tsunami que siguió al terremoto.

Los expertos explican que el secreto de toda la construcción está en que la estructura sea de hormigón armado y acero para darle suficiente flexibilidad y resistencia a la edificación, que se balancea de un lado a otro como un bote en el agua, pero no se cae.

Así, con los años, la medidas aplicadas han permitido que las víctimas y los daños sean cada vez menores.

Porque el 27 de febrero de 2010, otro terremoto de 8.8 grados tuvo como epicentro la comuna de

Cobquecura, azotó la región del Biobío provocando 525 muertos.

O el del 29 de marzo de 1965: otro sismo de 7.4 grados tuvo su epicentro en La Ligua afectando a Illapel y  causó unos 350 muertos.

Pero el que no se olvida es el de intensidad 8.0 ocurrido en la ciudad de Chillán, al sur de Chile, el 24 de enero de  1939, dejó al menos 30 mil muertos.