A 25 años de la invasión a Kuwait

Hace 25 años, el hombre fuerte de Irak, Saddam Hussein, lanzó una invasión a Kuwait, el peque-ño pero rico y estratégico país petrolero, detonando la Guerra del Golfo. Indirectamente, el im-pacto de esa invasión reverbera aún hoy en los ecos de Al- Qaeda y el Estado Islámico.

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CIUDAD DE MÉXICO, 2 de agosto.-Cuando el dos de agosto de 1990 el hombre fuerte de Irak, Saddam Hussein, lanzó la invasión a Kuwait, el pequeño, pero rico y estratégico país petrolero, jamás pensó en las consecuencias de sus acciones.

Indirectamente, el impacto de esa invasión y la expulsión de los ocupantes iraquíes tras una sangrienta guerra con una coalición encabezada por los Estados Unidos, reverbera aún hoy en los ecos de Al-Qaeda y el Estado Islámico.

La presencia de tropas estadunidenses en Arabia Saudita, presuntamente para su defensa después de la guerra, encolerizó a tradicionalistas musulmanes que lo vieron como una ofensa al territorio santo del Islam.

La venganza de Al-Qaeda se convirtió en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, lo que derivó en la Segunda Guerra del Golfo, que acabó con el desplazamiento del gobernante Talibán en Afganistán y luego la invasión de Irak y la caída de Saddam Hussein.

La crisis que llevó a la Primera Guerra del Golfo comenzó cuando Saddam Hussein se declaró “agredido” por las políticas petroleras de los países árabes, tras ocho años de guerra contra el gobierno revolucionario-religioso iraní concluida con un cese al fuego en 1988, y usó ese argumento para justificar la invasión de Kuwait.

De acuerdo con la versión de Hussein, Kuwait le debía dinero por no haber reducido sus exportaciones petroleras y de hecho aprovechar el petróleo iraquí, mientras rehusaba pagar los préstamos de guerra hechos por las naciones árabes por considerarlas más bien como ayuda.

El gobierno iraquí alegó además que Kuwait era un Estado artificial, sustraído al territorio iraquí por los colonialistas al final de la Primera Guerra Mundial. Pero Kuwait fue reconocido antes de la creación de Irak.

La invasión y ocupación de Kuwait tomó menos de una semana, y de hecho tropas iraquíes fueron apostadas en la frontera en lo que se consideró como una amenaza para Arabia Saudita, el mayor productor mundial de petróleo.

Los últimos meses de 1990 llevaron a medio millón de soldados estadunidenses a territorio saudí, ostensiblemente para su defensa, pero también como preparativo para la “Operación Tormenta del Desierto” (Desert Storm).

El 29 de noviembre de 1990, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas conminó al gobierno iraquí a retirarse de Kuwait; para ese momento, las fuerzas aliadas eran unos 750 mil hombres, en su mayoría estadunidenses más contingentes británicos, franceses, soviéticos, japoneses, egipcios y saudiárabes.

Irak se rehusó a retirar sus tropas de Kuwait y la noche del 17 de enero de 1991 Estados Unidos comenzó el bombardeo de Bagdad con proyectiles dirigidos y aviones de la Fuerza Aérea.

El asalto terrestre comenzó finalmente el 24 de febrero, con tal superioridad militar que en sólo cuatro días lograron la expulsión de las fuerzas iraquíes.

Se estima que murieron tal vez diez mil iraquíes por 300 elementos de la coalición.