Jeb Bush ofrece una reforma migratoria
El candidato a las primarias presidenciales de 2016 dijo algunas frases en español al oficializar su campaña por la candidatura republicana a la Casa Blanca
WASHINGTON, 15 de junio.- Con la promesa de sacudir a Washington, “la estática capital de este dinámico país” y una reforma “significativa” de las leyes de migración, el exgobernador de Florida, John Ellis Bush (Jeb) se convirtió oficialmente en el decimoprimer aspirante a la candidatura presidencial republicana.
Bush ofreció revitalizar la economía, reconstruir las fuerzas armadas estadunidenses y no recurrir a la diplomacia del telefonazo, como asegura han hecho el presidente Barack Obama, la exsecretaria y ahora aspirante presidencial Hillary Rodham-Clinton (2008-2012) y el actual John Kerry.
En ese marco ofreció reenfatizar y reconstruir viejas alianzas con amigos como Israel, criticó la determinación de reanudar relaciones con Cuba y subrayó su vinculación con México.
En 1971, ocho años antes de que el entonces candidato Ronald Reagan dijera que deberíamos dejar de pensar en nuestros vecinos como extranjeros, estaba delante de todos en la vinculación a través de la frontera”, en una alusión a su matrimonio con la mexicana Columba Garnica.
Se dirigió además directamente a los votantes latinos con un breve discurso en español, durante el cual pidió “ayúdenos en tener una campaña que les da la bienvenida”.
“Soy candidato a la Presidencia”, dijo Bush, que entre vítores afirmó “correré para ganar”.
Con la ventaja y la desventaja de ser hijo de un expresidente (George H. W. Bush, 1988-1992) y hermano de otro (George W. Bush, 2000-2008) Jeb Bush usó el auditorio de un colegio comunitario de Miami para rechazar la idea de que su búsqueda personal sea una cuestión
dinástica.
Ninguno de nosotros (los candidatos) merece el trabajo por derecho de currículum, fiesta, antigüedad, familia o la narrativa de la familia”, declaró Bush.
“Ahora le toca a nadie. Es una prueba para todo el mundo, y es muy abierta, exactamente como debe ser una campaña por la Presidencia”, añadió.
Con sólo su madre Barbara como representante de la familia, para evitar justamente que la presencia de su padre y hermano dieran la impresión de dinastía, Bush buscó presentarse como un reformador y en la versión de un cronista político, como “la marca más esperanzadora y compasiva del
conservadurismo”.
De hecho, Bush buscó presentarse como un reformador que buscará que el futuro del país esté de nuevo en manos de los estadunidenses, que hará de la oportunidad un bien común otra vez y ofreció buscar un crecimiento económico de cuatro por ciento anual y la creación de 19 millones de empleos.
Al mismo tiempo, atacó a los demócratas por ofrecer “una agenda progresista que ofrece todo menos progreso” y “una elección de ‘no-cambio’”.
Lo interrumpen los Dreamers
El punto quizá más importante es su actitud hacia la migración y en especial los inmigrantes indocumentados. Es el único de los aspirantes republicanos de primer nivel que abiertamente habla de soluciones compasivas y una reforma.
El discurso de Bush fue interrumpido hacia el final por un grupo de Dreamers (soñadores), jóvenes nacidos en otros países –principalmente México– que llegaron a Estados Unidos como niños, hijos de padres indocumentados, con gritos de “Estado legal no es suficiente”.
De acuerdo con The New York Times, Bush dijo estar “de acuerdo”. La crónica subrayó que “a medida que el grupo era escoltado hacia afuera en
medio de crecientes vítores de ‘Jeb’, Bush prometió que ‘el próximo Presidente de Estados Unidos aprobará una reforma migratoria significativa’”.
Considerado hace meses como el principal aspirante, en razón precisamente de su familia y su red de contactos, Jeb Bush enfrentó los últimos meses una serie de problemas que van desde las frecuentes alusiones de prensa y sus rivales republicanos y demócratas en torno al “cansancio de los Bush” entre los estadunidenses.
Pero al mismo tiempo, aunque ha pasado ocho años dedicado a negocios privados con los que logró enriquecerse, Jeb Bush recordó ayer que durante sus ocho años como gobernador de Florida, entre 1999 y 2007 mantuvo una fuerte tasa de crecimiento y señaló que esa entidad es el más multicultural de los estados del país.
La relación con México “necesita mucho trabajo”
Para John Ellis Bush (Jeb), el futuro de Estados Unidos luce como su nieta Georgia Helena, nacida del matrimonio de su hijo Jeb, un méxico-estadounidense y su madre Sandra, de ascendencia iraquí-canadiense.
Para Bush, que considera la relación con México como “crítica”, sus nietos y en especial la pequeña Georgia Helena, “es como se ve el futuro de Estados Unidos, si hacemos lo correcto”.
Al anunciar ayer su candidatura presidencial hizo hincapié en sus vínculos con México, simbolizados por su matrimonio con Columba Garnica y sus hijos George P., Jeb y Noelle.
Para Bush, que durante su discurso de postulación a la candidatura presidencial habló en español y destacó su matrimonio con Columba Garnica, a la que conoció como estudiante durante su estadía en México en 1971, la relación de Estados Unidos con México “es crítica”.
En una entrevista hace tres años, Jeb Bush dijo a
Excélsior que la relación con México “necesita mucho trabajo”, y acusó entonces al gobierno de Barack Obama de prestarle poca atención.
La relación con México es “crítica, quizá más que ninguna otra en América Latina”.
Según el exgobernador, hay razón de preocuparse de la relación: “Si nos preocupa la amenaza china, ¿porqué no trabajar en más inversión con México? Si nos preocupa el tema de drogas ¿porqué no ayudar más?”.
Puntualizó que la política interna de México “es de México”, pero también que “un buen vecino” puede ayudar en términos de respeto.
Jeb Bush era entonces y es actualmente una de las principales voces en el Partido Republicano en favor de una política migratoria más abierta, en especial una en que se muestre más respeto por las aspiraciones de los inmigrantes hispanos. “Los hispanos son conservadores”, asegura.
En 2012 advirtió que el voto hispano puede ser crítico para una victoria en las campaña presidencial de ese año y mantiene esa postura actualmente, al grado que durante su discurso de ayer en Miami pronunció varios párrafos en español.
Además se autodefinió como el primer gobernador latino de Florida.
Para Bush, la posición republicana es débil entre los latinos por lo que se percibe como una postura de dureza o falta de respeto.
Rubio da la bienvenida a su “amigo”
MIAMI.– Marco Rubio, senador por Florida y aspirante a la candidatura presidencial republicana, dio ayer la bienvenida a la carrera por la Casa Blanca al exgobernador de Florida Jeb Bush, a quien calificó de “amigo”.
“En política, la gente tira tanto de la palabra ‘amigo’ que ésta deja de tener, a menudo, un significado real. Ésta no es una de esas veces”, dijo Rubio.
El senador explicó que, cuando llama “amigo” a Bush lo hace con el convencimiento de que se trata de una persona por quien siente “respeto” y a la que cuida.
EFE
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