Excélsior en la Historia: cinco teorías sobre la noche en que ardió Roma
Seis días ardió la ciudad; o parte de ella. Y aunque la imagen del emperador ha trascendido los siglos aferrada a la idea de que cantó, lira en mano, hay otras teorías
CIUDAD DE MÉXICO, 18 de julio.- Sucedió la noche del 18 de julio del año 64: un incendio de gran magnitud azotó a la Roma de Nerón, emperador que cumplía una década en el poder.Roma, donde todos los vicios y los males del mundo hallan su centro y se hacen populares.
Seis días de llamas cuyos rugidos se volvieron pesadillas
Seis días ardió la ciudad; o parte de ella. Y aunque la imagen del emperador ha trascendido los siglos aferrada a la idea de que cantó, lira en mano, mientras la ciudad se convertía en cenizas, estudios recientes divulgan que Nerón no estaba en las cercanías de Roma cuando el gran incendio comenzó en la zona que surtía de alimento a los romanos y pronto, gracias a los vientos y al hacinamiento en las construcciones, se extendió.
Que Nerón permanecía a 50 kilómetros de distancia de la zona que las llamas que todo lo arrasaron
En los siglos IV o V, es hallada una carta cristiana supuestamente enviada por el filósofo Séneca a Pablo, en la que se dice que "ciento treinta y dos casas y cuatro manzanas de edificios han ardido en seis días; al séptimo se detuvo el incendio".
De acuerdo con esta referencia, menos de una décima parte de la ciudad, habría ardido
A casi dos mil años de distancia, a ciencia cierta no se saben las causas. Y existen cinco versiones más contundentes de esta supuesta locura de Nerón.
Roma ardió una semana entera. Nadie pudo hacer frente a ese poder que convierte en nada a sus enemigos.
Lo que vino después --la desolación, las hambrunas, la solidaridad del emperador y su avaricia-- tiene muchas vertientes. La historia hace de este capítulo lo que quiere.
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Son cinco pero podrían sumar muchas más.
Las teorías:
Uno: deseoso de destruir la ciudad, Nerón envió secretamente a hombres, quienes fingieron estar ebrios, para prenderle fuego. Nerón observó desde su palacio en la colina Palatina al tiempo que cantaba y tocaba la lira. Imagine la ira y el desencanto en su mirada.
Dos: motivado por un capricho insano, Nerón envió abiertamente a hombres a incendiar la ciudad. Pero observó desde la torre de Mecenas, en la colina del Esquilino, a la vez que cantaba y tocaba la cítara.
Tres: Nerón envió a hombres para incendiar la ciudad, pero cantó y tocó su lira en un lugar privado.
Cuatro: el incendio fue un accidente, y Nerón estaba en Anzio, que es la versión que más crédito posee.
Cinco. La oficial: El incendio fue causado por los cristianos.
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Seis días de llamas cuyos rugidos se volvieron pesadillas.
Nerón --haya cantado durante la tragedia o haya regresado a paliar el dolor de sus gobernados-- tomó las precauciones necesarias para que los daños fuesen aplacados en la medida de lo posible. Sin embargo, varios romanos juraban haber visto a siervos del emperador distribuyendo los focos del incendio por la ciudad.
El clima seco de la época explicaría la rápida propagación del fuego y las graves destrucciones. Paralelamente, la creencia de muchos cristianos en un evento catastrófico que anunciaría el fin de los tiempos y el repudio a la veneración hacia el emperador, alimentó tales acusaciones sin un fundamento tangible.
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De acuerdo con Tácito, Nerón condenó a los cristianos a ser arrojados a las fieras, los hizo crucificar y los quemó para que sirvieran de antorchas. Tácito describe los hechos como sigue:
En consecuencia, para librarse de la acusación [de haber quemado Roma], Nerón buscó rápidamente un culpable, e infringió las más exquisitas torturas sobre un grupo odiado por sus abominaciones, que el populacho llama cristianos. Cristo, de quien toman el nombre, sufrió la pena capital durante el principado de Tiberio de la mano de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilatos, y esta dañina superstición, de tal modo sofocada por el momento, resurgió no sólo en Judea, fuente primigenia del mal, sino también en Roma, donde todos los vicios y los males del mundo hallan su centro y se hacen populares. Por consiguiente, se arrestaron primeramente a todos aquellos que se declararon culpables; entonces, con la información que dieron, una inmensa multitud fue presa, no tanto por el crimen de haber incendiado la ciudad como por su odio contra la humanidad. Todo tipo de mofas se unieron a sus ejecuciones. Cubiertos con pellejos de bestias, fueron despedazados por perros y perecieron, o fueron crucificados, o condenados a la hoguera y quemados para servir de iluminación nocturna, cuando el día hubiera acabado.
La leyenda se consolidó en la pantalla grande.
La película Quo Vadis, ratificó a un Nerón loco que tocaba la lira mientras observaba las llamas que él mismo había provocado.
Lo cierto es que, aunque el cine ha contribuido a distorsionar la imagen del emperador, el Nerón demente se hereda desde la época del Imperio Romano
El escritor Santiago Tarín, en su libro Viaje por las mentiras de la Historia universal, asevera que es cierto que el incendio de Roma sucedió durante el mandato de Nerón, pero lo que parece imposible es que el emperador tocara la lira mientras veía arder su ciudad: estaba de vacaciones junto al mar, cerca de su pueblo natal, a 50 kilómetros de Roma.
Además, fue el propio Nerón quien envió al Ejército a sofocar las llamas, alojó a los damnificados en edificios públicos, favoreció la construcción de nuevas y mejores viviendas y abarató el precio del trigo, para evitar una hambruna posterior al desastre del fuego.
Claro, una vez sofocadas las llamas, gran parte de este territorio destruido pasó a manos de... Nerón, quien se hizo construir Palacio tal, que sus detractores, quienes gobernaron años después, se encargaron de destruir las ostentosas edificaciones. El Coliseo Romano fue edificado sobre uno de los fosos del Palacio Imperial.
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