'Me considero de la época de Oro del Cine Mexicano': Ismael Pérez 'El Pirrin'
Entrevistado frente al portón del periódico Excélsior, Ismael López expresó sentirse orgulloso que a su corta edad fue nominado en tres ocasiones al Premio Ariel
CIUDAD DE MÉXICO.
Al cruzar las puertas del emblemático edificio del periódico Excélsior, ubicado en la calle de Bucareli 17, de inmediato se respira ese olor a tinta y papel que como magia me transporta a las (madrugas) de filmación de la película de “El Papelerito” de 1951 donde a mis 9 años, hice varias escenas con primeros actores mezclados entre periódicos, voceadores y repartidores que a las 3 de la madrugada ya inundaban la avenida, creando un ambiente único de murmullos, gritos, hermandad y que en poco tiempo me adoptaron como uno de ellos. Hoy a mis 79 años me sigo sintiendo un papelerito más de este gran diario de la vida nacional que cumple 103 años de informar al país, así se expresó Ismael López Arce y Siu, mejor conocido como Ismael Pérez “El Pirrin”.
Entrevistado frente al portón del periódico Excélsior, Ismael López expresó sentirse orgulloso que a su corta edad fue nominado en tres ocasiones al Premio Ariel, la primera en 1948 por “Maclovia”, donde recibió por única ocasión la estatuilla, en 1950 por “Pueblerina” y en 1952 por “Víctimas del Pecado” hoy a sus 79 años le entra la nostalgia y siente orgullo del talento que desempeño en aquellos papeles dirigido por Emilio “El Indio” Fernández, alternando con grandes actores de la talla de María Félix, Germán Valdés “Tin-Tán”, Sara García y Arturo de Córdova, iniciando su carrera a los cinco años de edad y junto a Jaime Calpe (El papelerito) y Alfonso Mejía (Los olvidados) integró un equipo infantil donde salieron en varias películas importantes.

“De niño nunca me percaté que mi actuación hacía reír y llorar al publicó y que estos al tiempo me apreciarán e incluso a la fecha hay quienes siguen viendo esas películas y siguen riendo y llorando. Algunas grabaciones las tomaba como juego, pero otras eran más estrictas por las escenas fuertes como en Maclovia y en Víctimas del Pecado, fueron días de preparación y ensayos lo cual valió la pena al verla reflejada en la pantalla grande.
Mi niñez la viví en una vecindad de la calle de Estrella 92, interior 14 de la colonia Guerrero donde llegaba una persona en busca de niños para extras en el cine y fui uno de los afortunados y aparecí por primera vez en la película “El Niño Bohigas” como extra y más tarde recibí el llamado para “Río Escondido”. Nunca pensé ser actor y menos llegar a tener el éxito que el cine me dio, y hoy aún no me la creo.
Homenajes he recibido pocos, pero son más los afectos y cariño del público que me reconocen en la calle y otros que llegar a mi cafetería ubicada en la Alcaldía de Iztapalapa para felicitarme y pedirme les hablé de mis historias”, expresó.

Ismael López Arce y Siu, también conocido como “Poncianito”, trabajo en 35 películas de las cuales 3 fueron como voceador de periódicos, 1951 en “El papelerito” interpretando al niño “Pirrin”, en ese mismo año grabo “Víctimas del Pecado” donde interpreto al niño “Juanito” y en 1956 ya con 15 años de edad realizó su última aparición en la pantalla grande en “El Camino de la Vida”, interpretando al “Zancudo”, después de ahí, decidió tomarse dos años de vacaciones.
A sus 18 años trabajo en el Periódico El Día, posteriormente intento cumplir uno de sus sueños, trabajar en Excelsior, el periódico más importante de México, pero los turnos comenzaban desde las 7 de la mañana con últimas noticias, después últimas noticias de la tarde y más tarde para el diario, lo cual dijo, le iba a impedir tener vida propia y tuvo que rechazarla, hasta que llego a la prensa.
“Los días de filmación para la película del Papelerito eran muy agradables con mis compañeros actores Sara García, Domingo Soler, Jaime Jiménez Pons, Jaime Calpe, Gloria Alonso, Eduardo Noriega, Amanda del Llano, entre otros y nunca me peso levantarme a las 2 o 3 de la madrugada para trabajar, el encuentro con los voceadores era de gusto, porque estaba entre mis iguales, la calle de Bucareli tanto de día como de noche siempre estaba inundada de gente, los gritones de todas las edades, siempre trabajadora y gustosa de su profesión que era el voceo y el reparto de periódicos. Las grabaciones se terminaban a las 7 de la mañana y me regresaban a mi casa a bañarme y seguir durmiendo.

En una de las grabaciones del Papelerito, ocurrió algo simpático, se perdió mi gorra que era representativa de mi personaje del Pirrin y todo mundo incluyendo a los productores, comenzaron a buscarla o quien tuvieran bebe con gorra para que nos la prestara, fue una movilización de la producción como nunca por encontrar la gorra o una similar y al tiempo se encontró una parecida, pero el mismo tiempo uno de los voceadores se me acercó y me regreso la gorra lo cual nos puso felices a todos y continuamos con las grabaciones, siempre recibimos muchos apapachos de los voceadores y repartidores que también eran parte de la película.
En las películas que interprete tuve muchos sobrenombres, pero entre ellos resaltan el de El Pirrín, Poncianito y Pepito, pero me gustaba más El Pirrin, porque era un personaje alegre, simpático y broncudo como en todo barrio. Fui muy conocido por Poncianito, porque en las dos primeras películas que trabajé me llamarón así, la primera fue en Río Escondido donde tuve el nombre de Tetel Kid Ponciano y en Maclovia Ponciano Reyes. Gabriel Figueroa Mateos fue un cinefotógrafo y director de fotografía mexicano, quien siempre me llamaba Ponciano y de ahí se me quedo el sobrenombre.
Fui parte de la época del cine de Oro mexicano, trabaje a lado de grandes actores y hoy a mi edad me siento orgulloso de lo que viví y sigo sin podérmela creer que pase por esa maravillosa etapa de mi vida, siento una satisfacción muy grande y sobre todo porque estuve al lado y a la altura de esas personas de gran talento quienes conocieron mi trabajo y tuve su admiración.
Me consideró uno más de la época de Oro del Cine Mexicano, éramos muchos niños que participamos en las películas como Jaime Jiménez Pons, Joaquín Roche entre otros que dejamos huella muy marcada en el cine.
Me gustaría ser recordado como un ícono más del Cine Mexicano uno de los grandes momentos con grandes artistas que participo y entrego su niñez a la culta y el arte y que fue de los grandes momentos que me dejaron mucha satisfacción, aunque pensándolo bien, prefiero que el público me recuerden como gusten o el personaje de la película que más les guste, ya sea El Pirrín, Pepito, Poncianito, o El Niño Nariz de Choque, gracias a todos por sus aplausos, por sus lágrimas y sus risas”.
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