La moda, la otra protagonista de And just like that...

En entrevista con Excélsior, los diseñadores de vestuario de la serie Molly Rogers y Danny Santiago cuentan cómo se han ido transformando las prendas desde Sex and the City y ahora con el spin off que inicia mañana su segunda temporada.

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Elenco de la serie And just like that...

Dentro de la industria de la moda existe un dicho popular que los fieles seguidores de este gremio han adoptado como mantra y seguido al pie de la letra: “Dress To Impress” (Vístete para impresionar), y si hay cuatro mujeres que sin pretenderlo potencializaron esta frase hasta convertirla en un estilo de vida, fueron las protagonistas de Sex And The City, quienes a través de sus personajes y guardarropas se han encargado de desatar toda una revolución femenina que continúa escribiéndose.

El fenómeno arrancó desde 1998, pero ahora sigue bajo el reboot And Just Like That... con el que, el ahora trío, ha demostrado que pese a que están en una nueva etapa adulta y en circunstancias completamente alejadas a las treintañeras de sus comienzos, las ganas de seguir cambiando el mundo y defendiendo lo que son, incluso a través de lo que usan, siguen latentes, lo que quedará reflejado en la nueva temporada de la serie que llega mañana a HBO Max.

Para nosotros era muy importante reflejar esos cambios porque estoy en una edad avanzada y comienzo a creer que a medida que envejeces, contrario a lo que el mundo dictamina, tienes más los pies sobre la tierra y te haces más fuerte y más poderosa, y creo que el show debe reflejar eso, que el mundo es ilimitado sin importar la edad que tengas.

Es una crítica que se reflejó muy bien en la temporada pasada con cosas como que debería ser terrible que Miranda quiera dejarse el cabello gris o cuando Carrie va al cirujano plástico y se pregunta por qué sentimos la necesidad de cambiarnos; es importante deshacer todos estos discursos porque los hombres no pasan por este juicio tan riguroso y negativo con respecto a la edad y nosotras tampoco deberíamos”, reflexionó la diseñadora de vestuario Molly Rogers, quien compartió en entrevista con Excélsior que en busca de reflejar ese nuevo despertar, en esta entrega Carrie, Miranda y Charlotte permearán los colores vivos y prendas desafiantes.

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La serie que comenzó a finales de los 90 siguiendo los descubrimientos de la columnista Carrie Bradshaw en su búsqueda por el amor, evolucionó a algo mucho más épico cuando dentro de esta trama se desarrolló un discurso de empoderamiento femenino que permeó tanto en la historia como en la moda de la misma, convirtiendo a estas mujeres en referentes de este ámbito.

El fenómeno posicionó a Sarah Jessica Parker como un gurú de la moda a partir de su protagónico noventero, creando múltiples tendencias al igual que el resto de las chicas, quienes si bien tienen estilos completamente diferentes, parten de la misma base: Ser libres y sentirse absolutamente fabulosas.

Así, desde las primeras temporadas de la serie hasta los nuevos capítulos de este reboot, existen infinidad de atuendos que se han vuelto completamente icónicos, sobre todo en manos de Parker, quien dentro de su rol podía hacer lucir bien lo que fuera, portando desde un simple tutú de tan sólo 5 dólares, hasta piezas de diseñadores creadas exclusivamente para ella, como el vestido de novia de Vivienne Westwood, que la misma diseñadora obsequió a su personaje para que lo utilizara el día de su boda.

Sin embargo, todo este alcance fue algo que ni ellas, ni los mismos diseñadores de vestuario, imaginaron.

Durante la primera y segunda temporada del show original nadie sabía de qué se trataba, ni a lo que nos estábamos adentrando, entrábamos al showroom tratando de explicarlo y la gente no entendía, dudaban, no sabían a qué nos referíamos. Para mí, el momento decisivo fue la tercera temporada que ya habían entendido un poco y estaban enamorándose de los personajes, de Carrie, de Samantha, y de lo que usaban, ahí fue cuando supe que estábamos haciendo cosas con la vestimenta que de verdad estaban creando un impacto.

La gente hablaba de ello y fue muy emocionante, pero tengo que decir que jamás lo pensamos, no creo que en esta industria uno pueda planear: ‘Hagamos un hit de esto o hay que crear una tendencia’, son cosas que suceden de manera orgánica y para nosotros se ha dado por la colaboración que hemos creado entre todos y de cierto modo también de una forma un tanto mágica de estar en el lugar correcto, en el momento correcto”, explicó Rogers en entrevista.

Si bien es cierto que esta no es la única producción que ha logado sobresalir marcando tendencias en la moda, y existen otros personajes como el de Serena Van Der Woodsen o Blair Waldorf en Gossip Girl o la misma Andy Sachs y su jefa Miranda Priestly en El diablo viste a la moda, en el que por cierto, Rogers también participó, o actualmente con Emily Cooper en Emily en Paris, para los creativos sí existe una razón por las que sus chicas son consideradas las precursoras de todo esto y es que todo ese poder que sus personajes impulsaron en una época donde aún no explotaba el empoderamiento femenino, también quedó plasmado en sus vestuarios, donde cada una de las prendas de estas chicas impulsaba ese discurso de sentirse libres de ser ellas mismas y de expresarse a plenitud con lo que se pusieran, lo que resultó totalmente revolucionario.

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El impacto también tuvo mucho que ver con que tenemos a estas chicas geniales que son sumamente seguras de sí mismas y en la forma en la que les gusta vestirse y ser creativas en ello, entonces nos divertimos mucho impulsando todo esto y
armando cada look.

Para mí, toda esta inspiración ha salido, sí de pasarelas y colecciones, pero sobre todo de la gente que sale a las calles de Nueva York, hay tantos estilos y tipos de personas que cuentan sus propias historias a través de lo que se ponen y muestran un nivel de confianza increíble que es algo que honestamente nos gusta mucho y que buscamos mostrar en nuestras chicas, que sean seguras, sexys, y lo más importante, que amen vestirse para sí mismas y para nadie más, así como lo hacen estas personas”, destacó a Excélsior el también diseñador Danny Santiago, quien aseguró también que no sienten presión por saber cómo seguir innovándose, pues siempre están en busca de sorprenderse a sí mismos con nuevas ideas para el show y su elenco.

Además, saben que cuentan también bajo el respaldo y liderazgo de la estilista y diseñadora de modas Patricia Field, quien ha estado detrás de la producción desde el inicio, y por supuesto de Parker, quienes desde el día uno han dado lo mejor de sí mismas para elevar el show.

He trabajado con Pat por años y lo que me ha enseñado es que no hay reglas, ¿Quieres mezclar patrones? ¿Usar un tutú? ¿Por qué no? Tienes sólo una vida ¡Ve por ello!

Y por el lado de Sarah, creo que la lección más importante que me ha enseñado es que para tener éxito en cualquier cosa debes prestar atención a los detalles”, destacó Molly.

Además siempre está abierta a probar cualquier cosa, sin importar lo que sea, lo cual es genial porque nunca sabes cómo se verá algo hasta que te lo pones, y tenemos tantos accesorios y cosas con las que jugar que esa apertura nos ha permitido transformar las cosas y hacer algo propio, y ella tiene mucho peso en eso porque además sabe mucho de moda y tiene un gran gusto, entonces, ha sido una gran experiencia enriquecedora y colaborativa”, concluyó Danny.

Top 5 de los momentos fashionistas más épicos de Carrie Bradshaw en And Just Like That...

Desde el primer episodio del spin off, los creadores regalaron a sus seguidores una sorpresa directa a la nostalgia cuando su protagonista Carrie Bradshaw salió a escena luciendo su par de zapatos Manolo Blahnik, mismos que usó en su boda con Mr. Big en el primer filme de la franquicia.

Unos episodios más adelante, el mismo personaje regaló dos referencias en una a través de un mismo outfit, utilizando una falda de tul parecida al famoso tutú que usó en los comienzos de la serie, así como su bolsa morada Fendi, que apareció en la tercer temporada de la serie original.

Uno de los momentos preferidos de los fans fue su look con un vestido pegado de Norma Kamali en tono azul cielo al que bautizaron como “el vestido de la nueva Carrie Bradshaw” destacando que la hacía ver mucho más madura, una prenda  que también compararon con el impacto que tuvo su Naked dress en Sex and the City.

En el episodio ocho del reboot, el rol sorprendió nuevamente a su audiencia, pero ahora con uno de los atuendos más bizarros que ha utilizado a lo largo de toda la franquicia, se trata de un conjunto que incluyó una mascada en la cabeza, gafas oscuras, lo que parecería ser un mandil y hasta unos guantes de cocina morados. La protagonista usa el atuendo para evitar que su ropa huela a cigarro en su intento por dejar de fumar.

Otra de las piezas que regresó para enamorar a los fans en este nuevo capítulo fue su vestido Mille Feuille de Versace, la primera vez que aparece es en el final de la serie original, cuando está en París junto a su en ese entonces novio Aleksandr Petrovsky.

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