Yuri, sus Grammys, su familia

La cantante, quien lanza su disco Primera fila, afirmó que sus prioridades son los suyos más allá de su carrera, aunque es una apasionada de la música

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CIUDAD DE MÉXICO.

Cuarenta años de trayectoria fue el tiempo que Yuri tardó en comprender que lo impor­tante en su vida era su familia, su madre, hermanos, esposo e hija, aun más que su face­ta como cantante. Que era su prioridad Yuridia Valenzuela Canseco, su nombre real, más que Yuri, la cantante, actriz y conductora. Que lo personal la trascendería más que su trabajo.

El contraste de un público amable y amoroso frente a la cantante de Maldita primave­ra, quien en el fondo vivió mo­mentos de profunda soledad y depresión, la hizo reflexionar y entender que, como el título de una de las cuatro cancio­nes inéditas de su disco Pri­mera fila, La vida es una sola y hay que aprovecharla.

“Con tanta cosa que he vi­vido últimamente como la muerte de mi madre (Dulce Canseco), mi hermano (Car­los) y gente muy allegada, para mí el ahora es más im­portante, lo que he hecho en los últimos tres años. El ma­ñana no sé si exista, el pasado ya pasó. La vida es una sola y hay que disfrutarla. Todo esto es precioso: los aplausos, los premios, pero definitivamen­te lo que te llevas es lo que vives, lo que dices, cuando amas, lloras y creces, cuando estás alegre, tu familia y tus hijos”, afirmó Yuri en entre­vista con Excélsior, previo al lanzamiento oficial de Prime­ra fila.

La cantante detalló que el título de esta canción, com­puesta por el colombiano An­drés Castro —ganador de 14 Grammys, productor de su disco y de otros temas como La bicicleta y Vente pa’ca—, le va muy bien en este momento de su vida.

“Los artistas somos des­pegados de todo eso (la fami­lia), porque la carrera es muy cruel en la parte íntima. Es di­fícil. Hay que poner mucho de nuestra parte para tener ese balance y decir ‘soy artista, pero soy más feliz que artis­ta’. Antes yo era más artista sin ser feliz. Aunque sigo sien­do Yuri mi prioridad no es mi carrera, es Dios, mi hija (Ca­mila), mi esposo (Rodrigo Espino­za) y la poca familia que me queda. Esos son mis Grammys, mis discos de oro. Pero para llegar a ese punto me cos­tó mucho trabajo, definitivamente”, aseveró.

Tras la muerte de su madre, hace dos años, Yuri sufrió depresión y ansiedad que no había experimentado antes, pues en general es una perso­na positiva. Sin embargo, tal pérdida movió la balanza de sus prioridades.

“Fue entonces cuando me cayeron los veintes. Cuando ves que no tienes a nadie a tu lado, que papá, mi hermano, mi mamá se fueron y sólo me queda mi hermana de mi pri­mera familia y cuatro primos, dije: ‘Tengo que disfrutarlos’. No los disfruté en los mejo­res momentos de mi carrera. ¿Qué hice con mi vida priva­da, qué hice con Yuridia? Yuri ya es. Yuri va creciendo y va dándole a su público, pero Yuridia está sola, amargada, triste, deprimida. No puedo vivir así, porque ella alimenta a Yuri, no al revés.

“Si Yuridia está mal, Yuri no puede ser artista y parar­se en un escena­rio para decir ‘Los quiero mucho, soy muy feliz’. Fingir algo que no es, que es lo que pasa con muchos artistas, que cuando llegas a tu habitación eres la más infeliz de to­das. Todos quisie­ran tener lo que tú tienes, pero tú qui­sieras tener lo que otros como amor, felicidad y paz espi­ritual. He luchado por eso du­rante 20 años. Me ha costado mucho trabajo y he dejado ir proyectos maravillosos en mi carrera, pero no me arrepien­to, porque la paz que tengo ahora y la calidad de vida me ha hecho mucho más artista y que ame más los escenarios, que esté más contenta y haga las cosas con más pasión. Mi proyecto de vida es mucho más importante que mi carre­ra, porque si eso lo logro, esto será mejor”, expresó.

El disco Primera fila in­cluye temas nuevos como Perdón, ¿Cómo le hacemos? y Tan cerquita, además de sus ya clásicas melodías en las que tuvo como invitados especiales a Mijares, Pandora, Carlos Rivera, Matisse y Carlos Vives.

“Quise que además de mis éxitos hubiera cuatro cancio­nes nuevas, juveniles, como Perdón, que fue nuestro pri­mer sencillo y No tengo dine­ro, el segundo junto a Carlos Vives, que es un homenaje a Juan Gabriel, hecho al esti­lo del vallenato. Quería ha­cer este género y qué mejor que con uno de los máximos exponentes de la música colombiana.

“Ha sido un honor cantar con él y con Mijares, mi ami­go de toda la vida, mi gordo precioso, mis amigas las Pan­dora con quienes desde cha­maquitas nos encontrábamos en todos lados, Carlos Rivera que es un chavo guapo, lindo, sencillo y humilde que canta precioso y que a las mucha­chas les encanta, y Matisse, tres chavos talentosos com­positores que hacen sus pi­ninos con mucho éxito. Me rodeé de gente de mi época, internacional y nueva que le dará esa frescura a mi carre­ra y a mi disco”, expresó Yuri a Función.

El material, que está dis­ponible para el público a par­tir de hoy contiene un CD y un DVD con 17 canciones en un concierto grabado en los Es­tudios Churubusco en octubre de 2016.

“¡Es un concierto que se grabó para toda la vida! Fue hecho a pinzas, con más de­talles, donde hubo muchas emociones juntas. Recordar tantas canciones desde mis inicios, mis éxitos más signi­ficativos y estar con amigos que me arroparon con su ca­riño, respeto, amor y pacien­cia, porque hacer un DVD requiere muchas horas y por ejemplo Pandora y Mijares no habían dormido y aguantaron vara”, relató.

Para Yuri cada disco tiene un significado, un momento personal y es una prueba. Las grabaciones también son lu­chas internas y físicas. Así lo percibe la cantante.

“Para ser la guerrera que soy ahora pasé por muchas batallas, he crecido. Prime­ra fila lo dedico a Dios, a mi madre, que ha sido mi coach de toda la vida y el que me ha enseñado a ser parte de quien soy, de no caerme e ir para adelante, y también este dis­co es para mi familia, para mi hija, mi esposo, que han esta­do en los momentos más du­ros de mi vida, y a mi público también”, concluyó.

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