La artista Adela Goldbard inaugura la exposición ‘Paraalegorías’, en la Casa del Lago

La muestra parte de una investigación sobre diversos hechos de la historia reciente de México relacionados con explosiones, accidentes e incendios provocados, sucesos que fueron manipulados en los medios

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CIUDAD DE MÉXICO.

“Realicé una pieza a partir de una nota de periódico que encontré donde entrevistaron al presidente de Ford de México en la que decía estar muy preocupado porque las ventas de la camioneta Ford Lobo negra con vidrios polarizados habían descendido estrepitosamente en los últimos años. Explícitamente decía que la causa era que la gente ya no se quería ver identificada con el narco”, comenta la artista Adela Goldbard (México, 1979) sobre uno de los videos de su exposición Paraalegorías, curada por Víctor Palacios.

La exposición consta de una video instalación de tres canales que reproducen ocho videos cortos, los cuales se filmaron en Tultepec, Estado de México con ayuda de un grupo de artesanos pirotécnicos bajo el mando de Osvaldo Hurtado y la empresa Pyromartin.

En la muestra también hay un escenario nuevo y parte de los restos que utilizó para recrear lo que sucede en los videos, en una atmósfera oscura, donde la luz proviene de los videos mismos.

Goldbard comenzó el proyecto haciendo una recolección hemerográfica, una investigación sobre hechos específicos de la historia reciente de México relacionados con explosiones, accidentes, incendios provocados. Sobre el proceso comenta: “me interesaba ver la manipulación mediática de estos eventos, encontrar que el mismo hecho cuando lo lees en un periódico de izquierda, de derecha o de centro, termina siendo etiquetado de forma completamente distinta. Por ejemplo, en un periódico lo llaman anarquista, en el otro dicen que fue terrorismo y en el otro que fue un accidente, cuando están supuestamente describiendo el mismo hecho”, explicó.

A partir de las notas de periódico la artista recreó los eventos y los filmó utilizando técnicas artesanales como la de construcción de escenarios y los explosivos de la pirotecnia. Por ejemplo, para el video de la Ford Lobo negra, construyó la camioneta, la hizo avanzar por un paisaje y filmó el momento en el que explotaba.

La artista concibe este proceso que va de la construcción, a la puesta en escena y al video como,“una forma de protesta política que es festiva, esa combinación creo que habla mucho de la forma en que nosotros como mexicanos nos enfrentamos a la tragedia y a los hechos políticos en general”, dijo.

El trabajar con artesanos y pirotecnia partió de la alegoría de la quema de Judas en el municipio de Tultepec. Festividad en la que la quema representa la eliminación del mal. Judas fue quien traicionó a Cristo dentro del rito católico.

“Una de las tradiciones que me parecía singular es la de la quema de Judas, a la cual me acerqué poco a poco, encontrando similitudes entre la forma de trabajar que ellos tenían y la que yo tengo, lo común era trabajar con estructuras efímeras y con la destrucción de las mismas.

“En el caso específico de la quema de Judas la destrucción tiene que ver con la quema del mal en espacios públicos. Al momento de destruirse las figuras con pirotecnia, alegóricamente eliminan el mal. Me pareció interesante ver cómo esas tradiciones se desplazaron del ámbito religioso al político. Todavía muchas de las estructuras que construyen son diablos y demonios, pero otras son efigies de políticos como Elba Esther Gordillo, Carlos Salinas de Gortari, el político en turno al que se quiera quemar”, comentó.

A partir de la construcción y quema de escenarios alegóricos, Goldbard se aproxima a la destrucción del mal que se anuncia en los periódicos diariamente. Sobre el título comenta que sus piezas “son alegorías porque estoy haciendo reconstrucciones de objetos que significan otra cosa. Pero son alegrías que están al margen, están inmersas en una producción cinematográfica que no son una película. Hay un juego hacia adentro y hacia afuera, por eso añadí el prefijo ‘para’”, dijo.

Sobre la diferencia de las imágenes e información que circula en un periódico y la que produce el arte, comentó que lo que le interesa es la ambigüedad del significado. “El arte no es didáctico, no es explícito y tampoco da una postura evidente. No se trata de que yo transmita mi postura, el trabajo tiene que desprenderse del autor para darle suficientes elementos al espectador para que él genere o no su propia visión crítica”, comentó.

¿Dónde y cuándo?

La exposición Paraalegorías se presenta hasta el 14 de febrero en la Casa del Lago, ubicada en Bosque de Chapultepec S/N.

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