Sixto Valencia no es sólo 'Memín Pinguín'
Un libro de Luis Gantus (en la foto) y Melina Gatto recoge la vasta producción que el historietista hidalguense ha creado durante 60 años de labor
CIUDAD DE MÉXICO, 22 de febrero.- En noviembre de 1963, en los puestos de periódicos de la Ciudad de México apareció un nuevo personaje: el primer número de Memín Pinguín comenzó a venderse. Con dibujos de Sixto Valencia y argumento de Yolanda Vargas Dulché, la historieta se convirtió rápidamente en un éxito. A tal grado fue su popularidad que al segundo año de su lanzamiento, Editorial Edar le regaló a Valencia un pisacorbatas y mancuernillas de oro con la figura del pequeño negrito.
Esa historieta marcaría para siempre al dibujante. Pero el trabajo del historietista, que está por cumplir 81 años, abarcó mucho más: Valencia participó trazando por lo menos en una veintena de revistas y su vida representa un compendio de la historieta en México. Por primera vez su historia es contada a detalle en el libro Sixto Valencia. Una vida entre viñetas, de Luis Gantus y Melina Gatto, que publica el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo.
La publicación, que mañana será presentada en la Feria Internacional del Libro de Minería, comenzó a gestarse en 2013 cuando la familia de Valencia presentó a las autoridades de Hidalgo una propuesta para candidatear al dibujante para el premio al Mérito Artístico. La propuesta por supuesto fue aceptada y, como parte del reconocimiento, se ofreció difundir la obra del historietista a través de una publicación. Ahí entraron Gantus y Gatto, quienes ya habían trabajado anteriormente con Valencia.
El propio dibujante ya planeaba contar su historia; en los últimos años había trabajado en una autobiografía en forma de historieta, esas viñetas acompañan ahora las páginas del libro que recorre 60 años de historia del artista en el mundo editorial, no sólo como dibujante, sino también como uno de los artífices del boom de la historieta en México, como coleccionista de revistas y como defensor de los derechos de autor de sus pares.
“A nivel personal le tengo un cariño entrañable y una admiración profunda, desde muy niño mi primera lectura fue Memín Pinguín, ya después he tenido la posibilidad de trabajar con Sixto, de viajar con él, de conocer más de su vida. Lo que nos parecía más importante es que a pesar de que Sixto es conocido y reconocido por ser el creador gráfico de Memín Pinguín, es un creador de historieta completo que hizo muchísima obra y una presencia constante en todas las etapas de la historieta en México”, explica Gantus.
Repasar la vida del hidalguense, dice, permite entender el desarrollo de la historieta en México. “Queríamos mostrar al otro Sixto, darle un énfasis especial a todo ese aspecto del autor que nadie conoce, de la inmensa producción que hizo aparte de Memín Pinguín, la cantidad de editoriales en que colaboró, la cantidad de trabajo que hizo, además había otro tema que casi nadie conoce: la defensa de los derechos de autor”, dice Gatto.
Por primera vez se escanearon los dibujos de Sixto Valencia directamente de los originales; la tarea ha permitido descubrir detalles que la impresión en sepia (como se publicaba la historieta en sus inicios) no permitía admirar. Los autores se adentraron en el archivo personal del dibujante. “En el material se refleja el humor y la vis cómica que tenía a la hora de dibujar”. Las anécdotas también fueron incluidas, el mismo dibujante las cuenta a través de fotografías y globos con una fuente desarrollada a partir de la letra de Valencia.
Los inicios
Sixto Valencia comenzó a dibujar casi de manera primitiva, en pequeños adobes o maderas que encontraba en su pueblo natal, Villa de Tezontepec, Hidalgo. Pero las condiciones eran difíciles: pertenecía a una familia de doce hijos y tuvo que ganarse la vida haciendo adobes o trabajando en un nixtamal, el dibujo era una obsesión que apenas llegaba a hobby y debió formarse de manera autodidacta hasta que llegó a la Ciudad de México.
En la capital pudo estudiar, aunque sin gran profundidad, en la Academia de San Carlos. La primera oportunidad para hacer dibujo la obtuvo en un periódico a los 17 años, donde se solicitaba un dibujante para hacer anuncios publicitarios en el estudio de Guillermo Marín. Pero no fue sencillo, pues el historietista debió ganarse un lugar sirviendo antes en tareas tan diversas como barrer.
Pero el dibujo le había prendido desde pequeño, en una época donde la historieta era la manera de conocer aventuras, sucesos históricos o las vidas de personajes fantásticos. “Él cuenta que llegaban las revistas a una tienda y ahí se las rentaban a todos para leerlas”, dice Gantus. Sus ensoñaciones crecieron con revistas como El príncipe valiente de Harold Foster, o las que dibujaba Pancho Flores (1919-1984) o de Arturo Casillas, Los supersabios de Germán Butze y todas las tiras dominicales que aparecían en periódicos y revistas.
Su primera obra completa fue Cliperton, para la que dibujó y escribió más de 320 páginas en 1958 por encargo de la Unión Linotipista. Después se fue a trabajar al periódico La Prensa, donde colaboró en la elaboración de El halcón negro, una copia de la historieta estadunidense El halcón dorado, que pertenecía a Editorial Novaro. En Edar después hizo El libro único y Biografías selectas hasta que le llegó su primer gran trabajo: Milagros de Cristo, con el que también empezó a trabajar con Yolanda Vargas Dulché (1926-1999).
Ese binomio, surgido en 1961, marcaría todo el trabajo posterior de Valencia. Con ella hizo Ayúdeme, Doctora Corazón y el gran éxito Memín Pinguín. El inicio del personaje se dio cuando llamaron a Valencia, en 1962, para hacer una prueba de un personaje que ya había salido en la revista Pepín en una historia que se llamaba Almas de niño, ese personaje era Memín Pinguín que había hecho Alberto Cabrera. Edar decidió retomarlo y encargó a la pareja darle una nueva vida, mucho más cómica que la que tenía.
“Sixto lo hizo simpático, agradable, diferente, más caricaturesco y logró lo que nadie: tener un personaje simpático rodeado de personajes realistas, era un elemento discordante en la historia y eso embonó perfecto combinado con los guiones de Yolanda”, dice Gantus.
La historieta llegó a vender un millón y medio de ejemplares semanalmente; en total son 372 números (por siete años) y se ha publicado continuamente hasta hoy, en que se han realizado unas ocho ediciones diferentes.
Alma de coleccionista
A la par de su trabajo como dibujante, Sixto Valencia ha sido un empedernido coleccionista de historietas. Cada viñeta que aparecía en los periódicos y revistas que llegaba a sus manos estaba destinada a conformar una colección que el dibujante ha dado en resguardo a Luis Gantus para unirla a su propio acervo, con la intención de crear en el futuro un acervo digital y un museo de la historieta en México.
“A partir de la amistad y de que Luis inició una investigación muy profunda sobre la historieta en México, la idea es generar una institución que albergue todo este capital”, dice Melina Gatto. “No hay un acervo de historieta en México, no hay un lugar donde la gente pueda recurrir a consultar las historias, tampoco se sabe quién las hizo y es una información que se está perdiendo”, agrega Gantus.
El material semilla oscila entre las 15 mil historietas que ha logrado juntar Gantus y unas 25 mil más que valencia ha reunido a lo largo de su vida. El especialista, dice que el acervo inicia en 1934 con Paquín e incluye títulos como Pepín, Chamaco y Pinocho, así como algunas de publicación más contemporánea.
“La historieta siempre fue vista como subcultura de ‘úsese y tírese’ y nunca se percataron que la historieta reflejó al México del siglo XX. Todo lo que está impreso pasó antes por papel, lápiz y tinta, la historieta nunca fue considerada arte, ni por los editores, ni siquiera por los propios autores. Lo que tenemos que hacer es recuperarla, y ojalá en algún momento consigamos los recursos para generar un acervo digital.”
¿Dónde y cuándo?
Sixto Valencia, una vida en viñetas se presenta mañana lunes, a las 13:00 horas, en la Galería de Rectores del Palacio de Minería (Tacuba 5, Centro Histórico), donde se lleva a cabo la Feria Internacional del Libro. A la presentación asistirá el propio dibujante.


