El humo, la inspiración de Ernesto Milanés para esculpir
El escultor cubano recibió el honoris causa por la Universidad Instituto Americano Cultural, que también honró a otras 30 personas de la ciencia, la política, el derecho y la farándula
CIUDAD DE MÉXICO, 21 de febrero.- Una de las imágenes más famosas de Ernesto Che Guevara fue la que captó el fotógrafo suizo René Burri, donde se ve al líder de la Revolución cubana con un habano en la boca. Se cuenta que el Che se volvió afecto al puro sólo en los últimos diez años de su vida, cuando comenzó a fumar hasta tres o cuatro Partagás o H. Upmann en un solo día.
Como él, otros personajes y líderes del mundo como John F. Kennedy, Winston Churchill o Fidel Castro, pero también Compay Segundo, Sigmund Freud o Albert Einstein, han compartido el gusto por el habano. Ernesto Milanés Ruiz (1967) es un artista que nació en Santiago de Cuba y, como buen cubano, también cultivó para sí el placer por el tabaco.
Ese gusto ha sido transportado a su obra en forma de esculturas, lienzos o humidores de lujo en los que vuelca su impulso creativo. Milanés tiene tres años fundiendo sus piezas en México, algunas de ellas forman parte de colecciones de presidentes latinoamericanos o actores de Hollywood. Por su trayectoria en el arte, fue reconocido con el doctorado honoris causa por parte de la Universidad Instituto Americano Cultural, quien también doctoró a otros 30 personajes de las ciencias, la política, el derecho y la farándula en el Senado.
“Yo soy un empedernido fumador de puro y entonces trato de que toda mi obra tenga que ver con el puro”, señala Milanés. “Desde muy niño empecé a tallar madera, a hacer esculturas chicas, pintando; mis padres me inscribieron en la Escuela Elemental de Artes Plásticas y de ahí pase al Instituto Superior de Arte en la escuela de la Academia San Alejandro, después he tenido exposiciones en diferentes lugares del mundo, hasta que llegué a México hace seis años, vivó en Cuba, pero vengo todos los meses acá a traer mi obra, a exponer mi obra”, explica.
Actores como Peter Coyote o Gérard Depardieu han adquirido su obra; otros amantes del puro se han cautivado con los diseños que Milanés realiza. Su producción incluye una serie de bustos de personajes famosos fumando habanos; también ha pintado lienzos con esos personajes paladeando el tabaco enrollado, aunque la mayor celebridad ha llegado al artista con los diseños de humidores que construye.
La vena creativa del cubano encontró asidero cuando se dio cuenta de que en el mundo del puro las finanzas siempre marchan bien: “Empecé en el mundo del puro una vez que me invitaron a donar una pieza en un festival de La Habana. Doné una, la más fea, y de repente se vendió en 20 mil euros. Me di cuenta de que en el mundo del puro no hay crisis, y entonces como me gusta tanto el puro empecé a hacer humidores y hoy en día tengo el placer de que mis coleccionistas y los propietarios de obra mía son presidentes de Panamá, de Brasil, artistas de Hollywood, muchas personalidades los han adquirido”.
Las piezas de Milanés son consideradas obras artesanales que surgen de maderas finas de cedro, principalmente antiguas, rescatadas en la isla y adornadas por el artista con remates, figuras y herrajes de bronce o de cualquier otro metal. “Tentativamente todos los humidores tienen que ser de cedro porque es la madera que conserva el aroma del puro, yo trabajo mucho con puertas viejas, puertas antiguas que es la madera ya curada de años, por ejemplo una puerta de La Habana vieja la compró y voy recuperando los materiales viejos”.
“Ese cedro ya está curado, le meto algunas cosas, antigüedades, incrustaciones, algunas las hago yo y todas son piezas diferentes. Todo está hecho a mano y todos son diferentes, no repito ninguna, porque para mí son obra de arte”, explica.
Cuba libre
Ernesto Milanés afirma que en Cuba los artistas pueden trabajar de manera libre: “se puede trabajar, siempre se ha trabajado libremente y ahora ha habido muchos cambios que dan más la oportunidad de realizarse como artista”. La de él, considera, es una trayectoria basada en el trabajo, iniciada desde abajo y que hoy le ha llevado a recibir un reconocimiento en el Senado de la República.
“Sí es verdad que hay restricciones, pero yo recomiendo a todos los que les pase eso. Como me dijo mi maestro alguna vez: ‘no te rindas, trabaja’. Yo trabajo 25 horas al día y es la meta, es el camino, trabajar. Yo trabajo mucho, para mí no es trabajo es mi arte, es lo que me gusta, a veces empiezo a hacer una pieza y no termino, comienzo a hacer otra o tengo cinco en preparación y me viene otra idea”, dice.
El Salón Octavio Paz del Senado se convirtió en claustro doctoral por invitación de los senadores Omar Fayad y Ana Gabriela Guevara, quienes también fueron investidos. En la ceremonia, donde la Banda de Guerra de la Policía Auxiliar del DF fungió como acompañante, también recibieron el reconocimiento el embajador de Palestina en México, Munjed Saleh; el exdiputado Filemón Arcos y el cantante argentino Laureano Brizuela, entre otros.
“Mi padre viajó a Angola antes de la Revolución cubana, y traía esculturas de madera de África y yo las imitaba; me cortaba las manos y hacía la talla de madera y dibujaba; dijeron que tenía alguna veta, me llevaron a hacer la prueba de artes plásticas en la escuela elemental y pasé, me gradué y después pasé a la academia; mi carrera ha ido levantando”, agrega el artista.
Milanés dice que algunas de sus influencias fueron el cubano Wifredo Lam, a quien tuvo el placer de conocer, y que su maestro fue José Antonio Díaz Peláez (1924-1988). “Él es mi maestro, amigo. Desde niño me ha gustado el arte y he tratado también de poner mi sello, nada que se repita; aquí tuve la oportunidad de conocer a Sebastian y a varios artistas, me impresiona el arte mexicano”.
A propósito del reconocimiento, en el Senado se exhibió por un solo día una muestra de su trabajo. La obra de Milanés, sin embargo, puede ser apreciada en la Galería Misrachi, que lo representa en México.

