Legado literario de Salvador Elizondo en pleito familiar
El vasto archivo del escritor (1932-2006) es causa de una disputa entre su viuda y el hijo de ambos
CIUDAD DE MÉXICO, 19 de noviembre.- El archivo del escritor mexicano Salvador Elizondo (1932-2006), considerado el literato más original y vanguardista de su generación, ha motivado un conflicto familiar entre su viuda, la fotógrafa Paulina Lavista, y el único hijo de ambos, el artista plástico Pablo Elizondo Lavista (1982).
El pintor alertó el domingo pasado, en una carta que publicó en su blog, sobre las malas condiciones en las que se encuentra el acervo de su padre, integrado por su diario, redactado a mano en 83 cuadernos que contienen unas 30 mil cuartillas, decenas de cartas, obra gráfica, libros de juventud y su biblioteca.
“Su vasto archivo se encuentra guardado en un clóset lleno de humedades, sin posibilidad de ser estudiado ni publicado y condenado al olvido. No se ha establecido un sólo contrato editorial desde su muerte, a pesar de numerosas ofertas para ello”, apunta quien se define como “el propietario legal” de los derechos de autor del novelista y poeta, y advierte sobre los planes de su madre de vender el archivo a la Universidad de Texas en Austin.
Ante esta misiva, Paulina Lavista, quien vivió con el autor de Farabeuf o la crónica de un instante (Premio Xavier Villaurrutia 1965) durante 37 años, aclara que estas acusaciones son “totalmente injustas” y que el acervo está en buenas condiciones y está siendo promovido.
“Ese archivo está vivo, lo adoro, lo estoy cultivando. Lo único que no quiero es que se pierda”, comentó ayer en entrevista telefónica.
La ex mujer del también pintor, traductor y periodista explica que los documentos de quien comenzó a escribir su diario a los 10 años de edad, en 1942, y sólo la muerte lo obligó a interrumpir esta actividad, están resguardados en un lugar especial.
“Hay un cuarto destinado a su archivo, donde está su biblioteca, sus diarios guardados en unas cajas antiácidas y con antihumectantes. Está todo seco. No hay más que los libros y los cuadernos. Está en mi casa. Son documentos originales manuscritos y son 30 mil cuartillas de diarios. Tal vez no sean las condiciones óptimas, pero están en buen estado”, destacó.
La artista de la lente de 72 años agregó que también se ha tomado muy en serio su función de difundir este acervo, por lo que ha publicado una selección de los diarios –pues Elizondo le pidió no darlos a conocer completos hasta 20 años después de su muerte, para no herir susceptibilidades– en la revista Letras Libres y el diario El Universal.
Detalló además que, en este momento, está en imprenta en la editorial Fondo de Cultura Económica la recopilación de los artículos que publicó en Letras Libres. “Es un libro de mi autoría, Diarios de Elizondo, con una introducción de mi amor por Salvador, más la selección de los diarios, mis comentarios y muchas fotografías mías y de otros autores”.
Añadió que está preparando la celebración de los 50 años de la primera publicación en 1965 de Farabeuf o la crónica de un instante, “la novela más importante en ese momento, que rompió con toda la tradición de la novela campirana, rural, que abrió el panorama a muchos jóvenes escritores”.
Especificó que está “pactando” con la Dirección de Publicaciones de Conaculta, en posible colaboración con El Colegio Nacional, la edición conmemorativa de Farabeuf..., que se acompañará de una serie de mesas redondas. “Se publicará un libro con la primera crítica, es decir, una edición especial con comentarios y el impacto que ha tenido esta novela”.
La editora de videos en TV-UNAM dice que también realizará un documental sobre la génesis de esta obra, como parte de la serie Luz propia, que se estrenará en 2015.
Sobre los derechos del acervo de Elizondo, Lavista aclaró que ella es la heredera universal. “Conviví con él 37 años. La mayoría de sus diarios los escribió conmigo. De manera que la persona a la que se los heredó por testamento fue a mí. Me heredó al cien por ciento los derechos de autor, que no son trasferibles. Ante la ley no hay nada qué hacer. Y, por qué me los dejó a mí, esa es decisión del escritor. Creo que porque fui su mujer hasta el último día de su vida y nos amamos mucho”, afirma.
Y, finalmente, admite que existe la idea de vender el archivo de Elizondo a la Universidad de Texas o a alguna otra institución que se interese en él, pero que hasta el momento no existe ninguna negociación.
“Es sólo una idea. No hay negociaciones. Tengo muchas propuestas. Yo quisiera que el archivo se quedara en México. Me he acercado al Conaculta y nadie me ha hecho caso, no les interesa realmente. No hay en el país una institución capaz de asegurarme la permanencia a futuro de este acervo”, indica.
Incluso, detalla que se acercó a ellos la Universidad de Princeton (EU), interesada en los documentos, pero fue el propio Pablo Elizondo quien rechazó la oferta, pues “no le pareció el precio”.
“Este archivo debe quedar con mi archivo de fotos, porque lo que estoy publicando en El Universal es una relación de mi foto con la fecha que él escribe, pues compartimos juntos 37 años”, prosigue.
“Todo lo que pone mi hijo en esa carta es totalmente injusto. Soy una persona pública y me está difamando. Mi hijo heredó en vida, se le mandó a la mejor escuela de Londres y se le mantuvo muy bien. Lo que pasa es que está ofuscado. Él no es nadie. Es un hijo de nosotros, un hijo ingrato”, concluye.
¿Quién es?
Salvador Elizondo Alcalde (1932-2006) fue un escritor, traductor, pintor y crítico literario mexicano, autor de novelas como El hipogeo secreto y Narda o el verano, y de relatos como El grafógrafo. Realizó estudios de artes plásticas en la Ciudad de México, y de literatura en las universidades de Ottawa, Cambridge, La Sorbona, Peruggia y la UNAM. Fue considerado el escritor más original y vanguardista de la generación de los 60 en México. Desarrolló un estilo literario cosmopolita. En 1965 recibió el Premio Xavier Villaurrutia por su novela Farabeuf o la crónica de un instante. En 1990 obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en el área de Lingüística y Literatura. Es el segundo escritor mexicano, después de Octavio Paz, en haber recibido a su muerte un homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes.
EL EDITOR RECOMIENDA







