Ojo por ojo: Colores de sanación
El ritual implica, después de aplicar el color, retirar los mandalas casi de inmediato como una metáfora de la fugacidad
CIUDAD DE MÉXICO, 19 de julio.- La elaboración de mandalas no sólo es una labor artesanal en la que, cuidadosa y delicadamente, se despliegan granos de arena de colores sobre una plataforma plana. Es una actividad que exige tiempo y meditación, es un ejercicio de sanación espiritual que acude a las formas sagradas, cuya base material reafirma la existencia de lo efímero. Los colores se arremolinan en formas que se extienden con la estética del budismo tántrico, pero no perduran; el ritual implica retirar los mandalas casi de inmediato, como una metáfora de la no permanencia. Al final la arena se arrastra y distribuye como un fugaz y espléndido regalo.
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