Policía bajo sospecha en The Rip

Un Thriller policial llega a Netflix en medio del abuso de poder en EU

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.Foto: Cortesía Netflix

¿Quién no quisiera ver a Ben Afleck y a Mat Damon juntos? ¿Quién no quisiera verlos haciendo un thriller, una película llena de suspenso y suspicacia? ¡Cualquiera! Es cierto, pero quizá no como dos policías que pueden ser corruptos, no en medio de una crisis en la confianza del sistema de seguridad estadunidense que ha actuado con brutalidad los últimos días. Por eso, para el director de la cinta, Joe Carnahan, en The Rip —que junta a las dos estrellas de Hollywood con armas largas y chalecos antibalas frente a una cámara— es importante marcar una diferencia.

“No quisimos romantizar a la policía, pero tampoco demonizarla, en este país, desafortunadamente, existe una confusión muy peligrosa entre la policía y el ICE. El ICE no es policía: son matones, casi una Gestapo, respaldados por un grupo corrupto de personas. Yo siempre quiero dejar eso claro”, dice Canahan en entrevista con Excélsior.

El director y los actores, de hecho, recurrieron a policías e historias reales para nutrir la historia y sus personajes, y tener movimientos tácticos cercanos a la realidad, por lo que piensa el director, es importante no crear una visión generalizada de todo el sistema de seguridad, por la actuación violenta del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas).

“He tenido la fortuna de conocer a hombres y mujeres en las fuerzas del orden que son personas extraordinarias, ejemplares como seres humanos. Al mismo tiempo, entiendo el dilema moral: son servidores públicos, reciben un sueldo, necesitan horas extra, tienen problemas económicos”, dice.

Una de las escenas de la película que llega este viernes a Netflix y define lo que intenta describir, esa doble moral que puede existir cuando se analizan las decisiones de un policía, ocurre cuando el personaje de Catalina Sandino se encuentra discutiendo qué hacer con 20 millones de dólares incautados al narcotráfico.

“Esa escena, cuando habla del dinero, es quizá mi favorita de la película porque refleja una lucha real. Estás frente a todo ese dinero y piensas: ‘¿qué tanto es poquito?’. Pero como dice un amigo mío: si tomas cinco dólares o cinco millones, ya te tienen. El cártel o los criminales ya son dueños de ti. Quería ser honesto, mostrar la moralidad y lo difícil que puede ser navegar esas decisiones”, explica Carnahan.

La propia actriz Catalina Sandino recuerda esa escena y sabe de la situación actual que viven los latinos en Estados Unidos, pues ella misma pertenece a esa comunidad, pero para el personaje decidió no pensar en eso, y sólo crear una historia nueva.

“No pienso en eso cuando actúo. Me desligo completamente de lo que está pasando afuera. Esto es actuación, estás dentro de tu burbuja. Estos policías entran a las casas más oscuras y peligrosas de ese barrio de Miami, son personas que arriesgan su vida todos los días buscando actividades ilegales. Si empiezas a pensar en todo el contexto político o social, te complicas la cabeza, y eso no ayuda a actuar”, explica, es mejor no tener una postura, no juzgar a su personaje.

Sasha Calle, por su parte, descubrió cosas que no conocía que, piensa, funcionan bien y es loable por parte del sistema policial y de seguridad de Estados Unidos.

“Cada estado en Estados Unidos tiene su propia legislación y yo no lo sabía hasta que hice esta película. En Miami, si los policías encuentran una gran cantidad de dinero, como ocurre en la historia, deben quedarse en la casa y reportarlo todo. No pueden mover el dinero ni retirarlo. Todo eso nos lo explicaron policías reales, como Chris Graciano, y es exactamente como funcionan esos operativos allí”, comparte.

Chris Graciano, policía estadunidense en activo amigo del director Canahan, es de hecho la pieza fundamental para la veracidad de esta historia.

“Muchos de mis amigos son policías. Quería ser respetuoso y rendirles homenaje, pero también aprovechar el cine: la idea del ‘policía corrupto’ existe y es parte del género. He participado en redadas, en operativos encubiertos; estuve en un auto en Opa-locka con una pistola nueve milímetros bajo la pierna mientras vigilábamos un punto de drogas. Fue una experiencia intensa. Me cuidaron mucho y se portaron increíble conmigo. Todo eso influyó directamente en cómo se cuenta la historia”, detalla el cineasta.

El contexto influye quizá en la recepción o no de esta película, lo que tiene claro Carnahan, es que esto es una historia que intenta, sobre todo, sumar al género del thriller policial con una historia fresca.

“Sigo pensando que es cine de género. La gente sigue amando las películas de policías y creo que siempre será así. Yo personalmente les tengo un gran cariño. No creo que sea imposible hacerlas bajo el contexto actual; de hecho, hacía mucho que no veía una película como esta. Me alegra que hayamos podido hacerla”, concluye.

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