Otra red de apuestas amañadas sacude al basquetbol universitario de Estados Unidos
Fiscales federales de Pennsylvania presentaron cargos contra 26 personas acusadas de manipular apuestas en partidos de la NCAA y de la liga profesional china

Las apuestas deportivas legalizadas en Estados Unidos volvieron a quedar bajo escrutinio luego de que fiscales federales de Pennsylvania anunciaran cargos contra 26 personas por su presunta participación en una sofisticada red de amaño de partidos de basquetbol universitario y profesional. El caso, detallado en una acusación formal de 70 páginas, describe un esquema que cruzó fronteras, involucrado a decenas de atletas.
Según la fiscalía, los acusados conspiraron para manipular el desarrollo de partidos de la NCAA y de la liga profesional china (CBA) mediante sobornos a jugadores, una práctica conocida como point shaving, en la que no se busca alterar necesariamente al ganador del encuentro, sino el margen de puntos, clave para las apuestas. Los cargos incluyen soborno en competencias deportivas, fraude electrónico y conspiración.
El documento judicial señala a más de una docena de exjugadores universitarios, un exjugador de la NBA y dos influyentes personajes del ecosistema de apuestas deportivas, estos últimos ya relacionados con una investigación previa por amaños vinculados a la NBA. En conjunto, el grupo habría aprovechado el crecimiento del mercado de apuestas legales , que mueve miles de millones de dólares anualmente, para colocar jugadas estratégicas con información privilegiada.
De acuerdo con los fiscales, el esquema comenzó al menos en 2022 con partidos de la liga china y se extendió posteriormente al basquetbol universitario estadunidense entre 2023 y 2025. Las autoridades estiman que decenas de juegos pudieron haber sido afectados en universidades de distintos estados, con jugadores presuntamente reclutados a cambio de pagos en efectivo, regalos o promesas de futuras ganancias.
"El caso ilustra cómo la legalización del juego, sin los controles adecuados, puede abrir la puerta a abusos que amenazan la credibilidad del deporte”, señaló la fiscalía en su comunicado. Aunque no se detallaron públicamente todas las universidades involucradas, el expediente describe un patrón reiterado: apostadores que identificaban a jugadores vulnerables, a menudo sin contratos profesionales y con recursos limitados, y los convencían de alterar su rendimiento en momentos clave del partido.

El impacto del caso va más allá de los tribunales. Para la NCAA, que históricamente ha defendido un discurso de amateurismo, el escándalo subraya una contradicción central con atletas expuestos a un mercado multimillonario de apuestas, mientras muchos de ellos carecen de protección financiera y educativa frente a estas presiones. Para las ligas profesionales y las casas de apuestas, el proceso judicial refuerza la necesidad de sistemas de monitoreo más robustos y de cooperación con las autoridades.
El mensaje de los fiscales apunta a que la popularidad de las apuestas legales no ha eliminado el fraude, sino que lo ha sofisticado. Y sí: estamos en la que apostar es tan fácil como deslizar un dedo sobre la pantalla de un teléfono.
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