Netflix juega con la muerte en Taipéi, Alex Honnold escalará un rascacielos sin cuerdas
El estadunidense intentará llegar a la cima de un rascacielos de poco más de 500 metros de altura.

Mientras los reflectores del streaming global apuntan a producciones cada vez más seguras y previsibles, Netflix decidió mirar hacia arriba. Literalmente. La plataforma tenía todo listo para transmitir en vivo una de las hazañas más temerarias jamás concebidas para televisión cuando la naturaleza obligó a frenar en seco. La lluvia cayó sobre Taipéi y con ella llegó el aplazamiento de Skyscraper Live, el evento que seguirá a Alex Honnold en su intento por escalar en solo integral el Taipei 101, uno de los rascacielos más emblemáticos del planeta.
El anuncio llegó apenas 30 minutos antes del arranque previsto. Netflix confirmó que, por razones de seguridad, la transmisión se moverá a la noche del sábado en horario estelar de Estados Unidos y a la mañana del domingo en Taiwán. Desde la concepción del proyecto, los productores sabían que el clima sería el rival invisible más peligroso. Aunque enero corresponde a la temporada seca en Taiwán, el riesgo de humedad nunca estuvo completamente descartado.
Apuesta mayúscula
Durante dos horas, millones de espectadores podrán observar a Honnold enfrentarse a una pared vertical de 500 metros, sin cuerdas, sin red y sin margen de error. El Taipei 101, inaugurado en 2004 y durante varios años el edificio más alto del mundo, hoy ocupa el puesto 11 en el ranking global, pero conserva un aura simbólica.
Honnold no es un desconocido para el gran público. Su nombre quedó grabado en la cultura popular tras el documental Free Solo, ganador del Óscar en 2019, que retrató su ascenso por El Capitán en Yosemite. Aquella ruta de 914 metros redefinió los límites de la escalada y del documental deportivo. Desde entonces, cada proyecto asociado a su figura arrastra una mezcla incómoda de fascinación y temor.
Netflix entiende esa tensión como parte del producto. Con un retraso técnico de 10 segundos incorporado en la transmisión, la compañía intenta equilibrar el espectáculo con la responsabilidad. No es casual que los ejecutivos comparen la ventana de transmisión con el lanzamiento de un transbordador espacial. Todo debe alinearse. El estado físico del atleta, la evaluación del equipo de seguridad y, por encima de todo, las condiciones climáticas. El clima como antagonista y la televisión como riesgo
James Smith, responsable del área de aventura en Plimsoll Prods. Ltd., lo había anticipado días antes. Si el edificio presentaba demasiada humedad, la escalada se aplazaría. Incluso existía la posibilidad de moverla otro día más. Alex Honnold debía sentirse cómodo al 100 por ciento. Grant Mansfield, CEO de la productora, fue igual de claro. Honnold no subiría un sólo metro si no existía consenso absoluto sobre la seguridad.
La lluvia apareció justo cuando el ascenso debía comenzar alrededor de las 9 de la mañana, hora local. Para el sábado, el pronóstico es más alentador. Cielo despejado y condiciones agradables, según AccuWeather. La espera, lejos de apagar el interés, parece haberlo intensificado. En redes sociales, la reacción fue mayoritariamente de apoyo. El público entendió que, en este caso, aplazar también es parte del relato.
Guiño histórico
La transmisión ha sido comparada con la caminata de Philippe Petit entre las Torres Gemelas en 1974 y con la carrera completa de Evel Knievel. Es la televisión buscando momentos irrepetibles, instantes que no pueden reproducirse ni editarse. Lo que ocurra en el Taipei 101 quedará marcado como éxito o advertencia.
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