Europa teme pérdidas en Mundial 2026 y exige a FIFA mejores premios económicos por participar y ganar
Federaciones de la UEFA impulsan una presión silenciosa sobre la FIFA para elevar premios y apoyos; el torneo que proyecta 11 mil millones de dólares también multiplica costos

El Mundial 2026 todavía no empieza y ya dejó ver su primera disputa. No está en el calendario ni en los grupos. Se mueve en otra capa, donde las cifras pesan más que los nombres.
En Europa, la inquietud se volvió conversación. Varias federaciones tocaron la puerta de la UEFA con un mismo mensaje. El Mundial de 2026 será más grande, más largo, más caro. También debería pagar mejor.
De acuerdo con reportes de The Guardian y The Athletic, varias federaciones europeas están pidiendo a la UEFA que abogue por mayores ingresos y recursos en la próxima competencia.
La solicitud viaja ahora hacia la FIFA, organizadora de un torneo que espera ingresos por encima de los 11 mil millones de dólares. Es la cifra que ordena todo. La que explica el tamaño del evento y, al mismo tiempo, la que abre la discusión sobre cómo se reparte.
Aunque el premio total sube a 655 millones de dólares, un salto respecto a 2022, el torneo también cambia de escala. De 32 a 48 selecciones. Más equipos en la mesa implican porciones más finas. El campeón recibirá 50 millones. El subcampeón 33. La fase de grupos mantiene cifras cercanas a los nueve millones. Cada federación suma 1.5 millones para preparación.
El Mundial que comienza el próximo 11 de juni rompe la lógica de sede única. Estados Unidos, Canadá y México obligan a desplazamientos constantes. Hoteles, vuelos internos, logística extendida. Cada tramo añade costo. En Estados Unidos aparece otra variable. Los impuestos cambian según el estado. No es lo mismo jugar en Florida que en California. El recorrido en el torneo puede alterar la carga fiscal de una selección.
¿Cómo funcionan los gastos del Mundial?
La FIFA cubre una base. Alojamiento, transporte y manutención para delegaciones de hasta 50 personas durante la competencia. Vuelos entre sedes, centros de entrenamiento, operación estándar.
Las selecciones europeas suelen moverse fuera de ese marco. Delegaciones más amplias, equipos técnicos extendidos, estructuras de apoyo que crecen con el nivel competitivo. Cada integrante adicional sale del presupuesto de la federación. También las decisiones deportivas. Elegir un centro de entrenamiento fuera del catálogo oficial implica asumir la diferencia.
En la antesala del torneo, algunas federaciones ya se toparon con precios concretos. Instalaciones en Estados Unidos cotizadas entre 25 mil y 50 mil dólares por día. A eso se suman traslados internos y estancias prolongadas.
El gasto se instala antes del debut
Luego están los compromisos con los jugadores. Bonificaciones por rendimiento que acompañan cada fase. Parte del dinero que llega desde la FIFA vuelve al vestidor.
En ese equilibrio aparece la preocupación. Participar en el Mundial no garantiza un margen amplio. Dependiendo del recorrido, incluso puede reducirlo de forma significativa. No es un problema exclusivo de federaciones pequeñas. También lo perciben algunas de las más fuertes.
La UEFA recoge esa señal y la convierte en gestión. La FIFA conoce el planteamiento y trabaja en escenarios posibles. El tema se discutirá en su congreso anual en Vancouver.
El Mundial 2026 será el más rentable hasta ahora. También el más exigente en su operación. Entre ambas cosas se abre un espacio de negociación.
Europa llega con ventaja en la cancha y en las cuentas. Aun así, pide más.
En 2022, la selección ganadora, Argentina, recibió 42 millones de dólares y la subcampeona, Francia, 30 millones de dólares, mientras que los cuartofinalistas derrotados recibieron 17 millones de dólares cada uno y los que fueron eliminados en la fase de grupos recibieron nueve millones de dólares. Hoy parece que ese dinero no es suficiente para federaciones de la UEFA