Prueba el zacahuil en Coyoacán, el megatamal para 200 personas
El zacahuil es un tamal gigante elaborado en Veracruz y es parte de la feria tamalera que se lleva a cabo en el Museo Nacional de Culturas Populares en la alcaldía de Coyoacán
CIUDAD DE MÉXICO
¿Han probado el zacahuil? Pues este tamal gigante elaborado en Veracruz es parte de la feria tamalera que se lleva a cabo en el Museo Nacional de Culturas Populares en la alcaldía de Coyoacán.
Doña Florencia Cortés y Román Silva del municipio de Tepetzintla, Veracruz, explicaron que el llamado zacahuil es toda una tradición en su ayuntamiento e incluso cada año se lleva a cabo un concurso para cocinar el tamal más grande.
Se elabora con maíz, chile guajillo, carne de puerco o de pollo, combinado. Se muele el maíz, se hace la salsa, ya después se pone la hoja de plátano y se va poniendo la masa, la carne, la salsa y se amarra, ya que está bien amarradito se mete al horno y se queda toda la noche. Es un horno de barro grande que se caliente con leña”, explicó doña Florencia.
Román destacó que el zacahuil es el tamal más grande México y se puede servir en fiestas, bodas, en posadas y hasta en los funerales.
Hemos hecho zacahuil para 50, 100, 150 o hasta para 200 personas”, comentó.
El zacahuil es de la región huasteca y por sus dimensiones se come compartido, estrechando la convivencia y los lazos de la comunidad, sobre todo en el carnaval o en el Xantolo -fiesta de los difuntos.
Para elaborarlo se necesitan de dos a tres personas y alrededor de 2 mil pesos, dependiendo para que evento sea y el tamaño, ya que llega a medir más de un metro y pesar más de 20 kilos, por lo que se lleva todo un día hacerlo y su cocción puede tardar hasta siete horas, agregó.
Se bendice el tamal desde que se va hornear, porque es muy delicado, se tiene que persignar para que todo salga bien y todo se tiene que hacer con mucho amor”, abundó doña Florencia.
El zacahuil se puede acompañar con atole de naranja o de piña y se le puede poner encima chiles en vinagre o rajas de chile habanero.
La leyenda del zacahuil: Se cuenta que el primer zacahuil se hizo con la carne de un líder mexica llamado Huehutli que había sometido a los huastecos y causado infinidad de atrocidades. Las mujeres comieron de este tamal, sobre todo las que habían sido ultrajadas por él, como medio para recuperar su honra.
Doña Florencia Cortés y Román Silva invitaron a las personas de “buen diente” a probar el tamal más grande de México en la feria del Museo Nacional de Culturas Populares, el cual está ubicado en avenida Miguel Hidalgo 289 en la colonia Del Carmen, alcaldía de Coyoacán.
La XXVII edición de la Feria del Tamal, organizada por el Museo Nacional de Culturas Populares y la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas de la Secretaría de Cultura federal, se lleva a cabo desde el 29 de enero y concluirá el próximo domingo 3 de febrero en un horario de 10:00 a 20:00 horas, la entrada es libre.
Además del zacahuil de doña Florencia y Román, los asistentes pueden probar los tamales y atoles de cocineros mexicanos de 13 entidades del país, además de países latinoamericanos provenientes de Venezuela, Panamá, Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador.
Paralelamente a la feria tamalera, en el vestíbulo de la Sala Cristina Payán del museo se presenta la muestra “Candelaria”, conformada por una selección de piezas pertenecientes al acervo del Museo, elaboradas con totomoxtle, la hoja seca del maíz que ha servido a los artesanos para elaborar distintos productos, como bolsas, canastas y muñecos, además de ser el envoltorio del tamal.
La palabra tamal proviene del náhuatl tamalli
La palabra tamal proviene del náhuatl tamalli que significa envuelto, pero cada cultura los denomina de acuerdo con su idioma, por ejemplo, wati en totonaca, corundas y uchepo en purépecha, miiky en mixe, pictes y shascul en maya.
A la fecha se han registrado 370 tipos de tamal en la gastronomía mexicana, pero existen más de mil variedades en todo el país entre los que destacan el zacahuil, pata de burro, nacatamales, canarios, juacané, xocotamales, chanchamitos, guajolotas.
Además de tamales de frijol con rajas, tamales de atún, de güemes en Baja California, hechos con pasas y aceitunas; colados de gallina, de verduras, rellenos de carne de puerco o de pollo; las corundas michoacanas, de origen purépecha, servidas con queso, crema y rajas; y en el sureste y la península de Yucatán el dzotobilchay, envuelto en hojas de chaya y relleno de huevo, además de los chanchamitos o los vaporcitos.
En la mayor parte de México, los tamales están envueltos en hoja de maíz, salvo algunos que lo están en hojas de plátano, hoja de carrizo y papatla u hoja de planta de maíz.
Existen también los que se elaboran con ingredientes locales como la iguana, el armadillo o el pejelagarto, el camarón y las tichindas o, en años más recientes, ingredientes gourmet o menos tradicionales como el queso de cabra, los hongos portobello o crema de avellanas.
Según la tradición católica, el Día de la Candelaria es la fecha en la que termina el periodo de Adviento y quienes que encontraron el muñeco en su rebanada de rosca de Reyes, inviten tamales para celebrar a la Virgen de la Candelaria; y para los pueblos indígenas, esa fecha marca el inicio del periodo agrícola con la llegada de la primera lluvia.
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