El descanso eterno no es igual; Día de muertos

Mientras algunos panteones se encuentran en el olvido, entre maleza, basura y descomposición, otros mantienen vigilancia y arreglo para recibir a los seres queridos de los difuntos

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Entre ruinas, restos humanos y escombros luce la mayoría de los panteones previo al Día de Muertos.

En Iztapalapa, el panteón de San Nicolás Tolentino tiene cerca de 210 mil fosas, algunas vacías y muchas en el olvido o abandono por familiares y autoridades. Se encuentran cubiertas de yerba sobre la extensión de 111 hectáreas.

Excélsior recorrió calles, pasillos y andadores del panteón el cual tiene grandes cantidades de basura; lápidas, nichos y capillas saqueadas.

Éste es el segundo más grande de la capital, después del panteón civil de Dolores.

San Nicolás, es usado como basurero por vecinos y empleados que transportan desperdicios. Otras personas hacen ritos nocturnos y arrojan animales muertos.

La escasa vigilancia facilita el ingreso de asaltantes y de quienes rayan los muros. 

La parte posterior del cementerio es usada como desagüe por algunos vecinos de las unidades habitacionales Bellavista y Fuego Nuevo. En la parte más alta hay un tiradero de cascajo y basura, pero también restos humanos y ataúdes.

El abandono también es evidente en el panteón San Lorenzo, donde gran parte de sus fosas lucen saqueadas, grafiteadas y entre maleza.

Así como botellas, imágenes religiosas y grandes cantidades de basura. Caminar entre los pasillos de San Lorenzo resulta complicado por la tierra suelta.

Al suroriente, en las entrañas de Xochimilco, el panteón San Gregorio Atlapulco es otro camposanto en el olvido, pese a la cuota de 20 pesos.

El panorama es de cascajo y animales muertos. Capillas saqueadas y fosas abiertas llenas de basura.

Al norte de la ciudad, otro de los cementerios que luce en desamparo es el Guadalupe Hidalgo, ubicado en General Pedro María Anaya, 10, colonia Martín Carrera, alcaldía Gustavo A Madero.

Sin embargo, en las alcaldías Miguel Hidalgo y Benito Juárez, el contraste es notorio entre lápidas de Iztapalapa Xochimilco y Gustavo A. Madero con los panteones de Dolores y Xoco.

Sus calles, andadores, glorietas y pasillos lucen limpios. Para ingresar, un par de trabajadores y un policía observan revisan en el interior de los automóviles, al mismo tiempo que cuestionan sobre la visita.

El panteón de Xoco, construido hace más de 100 años, es un pequeño espacio verde y lleno de flores.

El cempasúchil, los claveles y la nube visten las lápidas. Los limpios pasillos con piletas con agua clara se hacen notar.

“Este panteón siempre lo han cuidado. Todo el año y días previos a Día de Muertos está en estas condiciones. Es grato que nuestros seres queridos descansen así y no entre un basurero”, narró Laura, una visitante.

En Mixquic,  gastan hasta 400 mil pesos

Los festejos en San Andrés Mixquic oscilan este año entre 300 mil y 400 mil pesos, señaló el patronato organizador de las fiestas en el pueblo de la alcaldía Tláhuac. 

Sin embargo, lamentaron que la alcaldía no les haya considerado dentro del presupuesto para este año, ya que buscaban una conmemoración similar a la que se hacía antes de la pandemia.

David Hortencio, tesorero del patronato del pueblo, dijo que tuvieron acercamientos, pero no obtuvieron resultados.

“El recurso que se daba era de 550 mil pesos, que se llevaba para todo lo que son los eventos artísticos, la participación de eventos sociales, porque se les da un apoyo; era ese apoyo que se brindaba para nuestro pueblo”, indicó David.

La del patronato será la celebración de los fieles difuntos, a diferencia del festejo oficial en Tláhuac el cual ha sido llamado Festival Internacional de Día de Muertos (FIDDEM) 2022 y que incluye una cartelera cultural que inició desde el pasado 28 de octubre y concluirá el miércoles 2 de noviembre; por este acto, el patronato considera que se privilegió el espectáculo sobre la cultura.

“Vemos eventos artísticos totalmente sobrevalorados, inflados, de mucho costo; es una imagen, pero hacia lo artístico, desconocemos cuál es toda la cartelera, pero es bastante amplia, ponen los 800 años de la alcaldía Tláhuac y el FIDDEM”, dijo.

Abraham Nava

Y llegaron las almas de los niños

Anoche familias enteras esperaron la llegada de las almas de los niños.

Una familia del pueblo de Mixquic permitió a Excélsior documentar la colocación de su ofrenda.

Marco Antonio Jiménez Suárez tenía 7 años cuando murió, hace 28 años, por leucemia.

“El día primero yo le pongo su comida, sus dulces, su yogurt. Yo sé que está aquí conmigo y que va a estar con nosotros comiendo”, dijo Rosa Margarita, madre del niño, quien hoy es una mujer de la tercera edad.

En aquella casa ubicada a cuadras del panteón de Mixquic, la ofrenda ha crecido desde el 28 de octubre, cuando según la tradición, se colocan las imágenes de los integrantes de la familia que hayan tenido una muerte violenta.

Ayer ya todo estaba listo para recibir a Marco Antonio y a todos los niños en el Día de todos los Santos.

“Nuestra creencia es que vienen y se están con nosotros, hasta el día 2, que los encaminamos al panteón para su despedida de regreso”, expresó María de la Luz Barrios, nuera de doña Rosa.

Rosa está segura que alguna vez su hijo la ha visitado, precisamente en Día de Muertos.

“Estaba en el corredor, y bien que vi cómo entró a mi cuarto y le vi el talón del zapato. Dije: ‘¡Ay, Dios mío!, hijito, ya estás acá conmigo, que bien’, entonces, cuando me senté en la cama, bien que sentí cómo pasó el airecito”.

Abraham Nava

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