Campeche recrea la mitad de su muralla

Autorizado por el INAH, se busca reconstruir 420 metros de nuevos muros, con lo que se recuperará el monumento histórico

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CAMPECHE, 26 de junio.- Campeche realiza a su muralla la restitución más grande desde hace tres siglos. Única ciudad amurallada del país –sobreviven 800 de los dos mil 741 metros que medía en 1704, cuando se terminó la construcción iniciada en 1686–, sus habitantes verán en un año más 420 metros de nuevos muros, con lo que se pretende recuperar casi la mitad de este monumento histórico.

“El proyecto no se limita a la restitución de unos lienzos de la muralla, sino que contempla la recuperación integral de la imagen urbana y del espacio público de la ciudad. Ve por la calidad de la vida tanto al interior del recinto amurallado, como en la zona extramuros y en los barrios tradicionales que tienen valores fundamentales para los campechanos”, comenta el arquitecto Salvador Aceves.

El coordinador de los trabajos que comenzaron hace un año, cuya primera etapa recuperará 220 metros de muro y cuenta con 50 millones de pesos de presupuesto, que aporta el gobierno federal, afirma que el proyecto tiene como elemento detonador la recuperación de los baluartes que estaban convertidos en glorietas y aislados como si fueran castillitos, sin la liga que tenían con la muralla.

“Ahora ya no son elementos aislados, sino partes de la fortificación. Donde se eliminó la muralla hubo un proceso de corrosión del tejido arquitectónico en el interior de la ciudad, como en la zona ubicada entre los baluartes de San Pedro y San Francisco, donde se cambiaron los usos de los predios, se llenó de comercios y se despobló.”

El investigador del INAH destaca que Campeche es la única urbe del país que no sólo conserva su muralla, sino la traza y el parcelario. “Si superponemos a la ciudad actual los planos del siglo XIX nos damos cuenta de que persisten la urdimbre, los barrios, las veredas. Por eso es importante mantener la muralla.”

Para el gobernador del estado, Fernando Ortega Bernés, la recuperación de la muralla es un proyecto integral, a través del cual se habilitarán área verdes, plazas y lugares de esparcimiento.

“La muralla fue una de las razones por la que se declaró a Campeche como Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1999. La ciudad era un hexágono perfecto, con puertas maravillosas. Se perdieron tres de las cuatro puertas, como San Román y Guadalupe. En los años 60 se recuperó la Puerta de Tierra.

“A pesar de que tiene 309 años de edad, los campechanos no hemos vivido con la muralla. Hay baluartes que estaban cerrados desde que yo era niño. Mi sueño era entrar y jugar a los piratas, pero apenas hace 30 años que se empezaron a abrir estos espacios. Aún no la disfrutamos, no la conocemos y eso es grave”, añade el Jefe del Ejecutivo estatal, quien desea tener “una muralla viva, que sea interactiva con la ciudad.”

Carlos Vidal, secretario de Cultura de Campeche, aclara que si bien ésta es la mayor rehabilitación que se le ha hecho a la muralla, el inmueble ha sido materia de intervenciones desde 1985. “No se ha parado. Forma parte de 30 años de trabajo en pro del mejoramiento del patrimonio histórico y de la imagen urbana. Estamos en esa gran lucha de nuestra identidad estatal. Cuando se les pregunta a los campechanos qué es Campeche dicen ‘es la muralla’. No somos un destino de playa, ni de fiesta, sino cultural”.

Según el cronista de la ciudad, Manuel Alcocer, la muralla ha sido para los campechanos sinónimo de defensa, pero también les recuerda el racismo del que fueron víctimas y la división entre las clases sociales.

“Se empezó a edificar el 3 de enero de 1686, debido a los fuertes y constantes ataques de piratas que sufrió la población a lo largo del siglo XVII, en la que destruían la villa, la incendiaban, violaban a sus mujeres y robaban todo lo que había. Y la única opción que les quedó fue hacer un cinturón de piedra. Curiosamente, se terminó de construir cuando la piratería ya había desaparecido, por lo que no sirvió para el objetivo original.

“Luego, en el siglo XVIII, a raíz de un problema con Inglaterra y España y una posible invasión inglesa desde Belice, se construyen las defensas exteriores: San José, San Miguel, San Lucas. La muralla duró hasta finales del siglo XIX, cuando empieza a destruirse en el porfiriato. El poder centralista de Díaz no permitía tener una ciudad que no podía ser atacada.”

Alcocer dice que es curioso que el gobierno federal, que inició su destrucción, sea el que ahora aporte el dinero para reconstruir esta muralla que en su parte más alta mide ocho metros  y posee un promedio de 2.5 metros de grosor.

Una obra polémica

 “No me gusta que pongan la muralla, porque mi iglesia quedó encerrada. Sale uno de misa y lo primero que se ve es un muro”, dice molesta doña Eulalia Fonseca, asidua visitante de la Iglesia de San Juan de Dios, única parroquia ubicada dentro del recinto amurallado.

“A mí me parece bien, porque esta calle la ocupaban para estacionar sus autos los del ISSSTE y ahora se puede caminar bien. Habrá más áreas para los peatones”, remata José Ramírez, vecino cercano al baluarte de San Pedro, donde una veintena de mayas actuales corta los bloques de piedra caliza para restituir partes de la fortificación.

A pesar del implacable sol del verano campechano, continúan las labores de restauración en los baluartes de San Pedro, San Francisco y en la Puerta de Tierra, por los que ayer se realizó un recorrido, en el que se puedo comprobar que la gente se detenía a ver interesada en los avances.

La restitución de la muralla es un proyecto que ha desatado polémica, acepta el gobernador de Campeche Fernando Ortega. “Es un tema para el debate, por los distintos conceptos que existen para conservar el patrimonio. Pero creo que la mayoría de los campechanos vemos con gusto y con asombro esa recuperación.”

El mandatario aclara que la obra sí se consensuó, “por eso va sobre áreas que no afectan las vialidades. Será una obra que dará mucho de qué hablar. Pero el debate enriquece las visiones y nos hace avanzar”.

El cronista Manuel Alcocer asegura que hay personas que no están de acuerdo con la restitución de la muralla y otras sí. “La gente que está en contra argumenta que se debe dejar la ciudad como está, que se debe usar el dinero en otras cosas y no les gusta el encierro. Yo creo que es un proyecto bonito.”

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