Patricia Guerra comparte sus hazañas

La nadadora recién cruzó el estrecho de Gibraltar; ahora espera completar la vuelta a Manhattan

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Patricia Guerra

La esperanza es lo último que muere cuando se trata de un sueño. Para la nadadora en aguas abiertas Patricia Guerra la ilusión de cruzar el estrecho de Gibraltar aguardó seis años hasta que el sábado consiguió la proeza de consumar el cruce entre Europa-África, estableciendo un récord para cualquier mexicana con 2:43:04 horas a sus 51 años.

Guerra recordó en entrevista con Excélsior sus inicios hasta conseguir esta gran hazaña el sábado 8 de julio, además de reflexionar sobre su siguiente gran reto: Completar la vuelta a la emblemática Manhattan, de 46 kilómetros, traducidos a 10 horas de nado.

Empecé como cualquier niño que meten a clases de natación, pero un día, en una Copa Latino Panamericano, me invitaron a cruzar el Canal de la Mancha y ahí me di cuenta que a las aguas abiertas era a lo que me quería dedicar. Este cruce es el mejor regalo para cerrar mi carrera con un récord mexicano”.

Varios meses de esfuerzo en su preparación se han traducido en estas proezas. Guerra tendrá ahora el reto el 5 de agosto de darle la vuelta a los 20 puentes de Manhattan, trayecto que estima culminar en una decena de horas.

A parte de llevar un entrenamiento físico, llevo uno mental. Meditar, no salirme de mi centro, entender que vas a tener frío, pero hay un día para poner el nombre de tu país en lo más alto. Será un reto, porque no puedes parar, te detienes cada 30 minutos a comer un líquido rico en carbohidratos con una duración de 30 a 40 segundos y continúas”.

Para cuando las piernas, los brazos y todo su cuerpo se cansan, Guerra tiene un tanque de oxígeno muy especial: la familia. “Ellos piensan que es una locura, aunque saben que es mi sueño. Lo hago para ayudar a la gente que más lo necesita con lo que se recauda. En los peores momentos entran ellos, recuerdo que son parte de este sueño y hacen que el dolor disminuya, siempre los tengo en mis pensamientos”.

Guerra tiene la peculiar tradición de nunca pasar de canción sin terminarla en su mente. Su favorita para las horas de trabajo es el Himno Nacional, que después de cumplir ambos retos, prometió dar por terminado el sueño de nadar a estos niveles de exigencia.

Creo que hay momentos de decir hasta aquí y me da mucho gusto despedirme así, con dos retos que siempre me llamaron la atención. Seguiré nadando, porque es mi vida y compartiré con la gente mis experiencias. El canal de la vida se trata de seguir soñando”.

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