Polémica
Una vez más la polémica se apodera del deporte nacional de alto rendimiento, pues muy pocas son las federaciones de deportes que han logrado hacer bien las cosas, tal como lo mencionaba en mi anterior colaboración, como el caso del triatlón nacional que está pasando ...

Pablo Carrillo
La neurona
Una vez más la polémica se apodera del deporte nacional de alto rendimiento, pues muy pocas son las federaciones de deportes que han logrado hacer bien las cosas, tal como lo mencionaba en mi anterior colaboración, como el caso del triatlón nacional que está pasando por el mejor de sus momentos con el tercer lugar en el Mundial de Chicago, la pasada semana.
Ahora el asunto más recurrente en la información deportiva es el severo recorte a los presupuestos de casi todas las federaciones que a lo largo del tiempo han vivido de los recursos federales que la Conade decide otorgarles y, lamentablemente, esto ha generado un elevado nivel de incompetencia, pero sobre todo de una espantosa corrupción.
Resulta difícil encontrar al perfil ideal de un presidente de federación, sin embargo, después de tantos años de estar en los medios de comunicación y como un apasionado del deporte, me he percatado de que el mejor perfil es el de un profesionista o empresario exitoso que verdaderamente esté enamorado de su deporte, que dedique mucho de su tiempo a promover y administrar de la mejor manera a su especialidad, sin pensar que vivirá de ella, como casi todos los presidensuchos que tenemos, que se eternizan en el cargo y muy poco aportan, pero que eso sí, se hinchan los bolsillos con los recursos de su deporte.
Me parece muy bien que el titular de la Conade, Alfredo Castillo, esté apretando las tuercas a todos aquellos que a lo largo de los años desde su muy sucio quehacer administrativo se han dedicado a robarse descaradamente millones de pesos, mientras que los deportistas, los entrenadores y demás encargados de intentar engrandecer al deporte pasan aceite, pues nunca hay recursos para nada, a pesar de que a sus respectivas organizaciones les han llegado millones y millones de pesos en los últimos años.
Ojalá que no salgan perjudicados los deportistas y sus entrenadores, pues se deben generar los vehículos para que los procesos no dejen de generar el talento que hará que los triunfos no se hagan esperar.
A lo largo de los años, las historias de terror de los recursos mal empleados ha sido la constante, la de los federativos que han frenado al deporte nacional. Lo que sí está muy claro es que urge un cambio y Castillo lo está intentando. El asunto es que debe hilar muy fino para evitar castigar a justos (atletas, entrenadores y demás gente que sí trabaja) por pecadores (malos directivos).
El diagnóstico es complejo, pero necesario.