Identidad

La Selección Mexicana ganó el domingo la Copa Oro, recuperando su lugar en lo más alto de la Concacaf tras el fracaso de la última edición. El Tricolor sufrió mucho en la segunda ronda del certamen, pero logró el objetivo, tras derrotar a Estados Unidos en una ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

La Selección Mexicana ganó el domingo la Copa Oro, recuperando su lugar en lo más alto de la Concacaf tras el fracaso de la última edición. El Tricolor sufrió mucho en la segunda ronda del certamen, pero logró el objetivo, tras derrotar a Estados Unidos en una cerrada final.

Con el resultado se cierra con éxito la primera etapa de Gerardo Martino. El triunfo ante el acérrimo rival es una señal positiva de este joven proceso del experimentado técnico argentino, que luego del juego en Chicago tiene nueve victorias en 10 partidos dirigidos; además de una muy buena diferencia de goles a favor entre los cuatro duelos amistosos ante rivales sudamericanos y los seis oficiales.

Por el momento no se puede pedir mucho más, el paso del Tri con El Tata ha sido casi perfecto en cuanto a los resultados, únicamente empatando uno de los compromisos; además de que ganó la Copa Oro, torneo en el que, a pesar de varias ausencias por distintos motivos, y de tener que echar mano de algunos jóvenes con mínima experiencia en la selección, cumplió con el objetivo. Es cierto que el nivel no es el más alto, pero existía una obligación de llegar a la final y de derrotar a los estadunidenses.

En poco tiempo, Martino ha logrado ganarse la confianza de los futbolistas, ha mostrado liderazgo y dejó en claro que nadie es indispensable; enviando un mensaje a los veteranos de que las cosas son diferentes ahora y que, de ser necesario, volvería a prescindir de ellos, en caso de que no muestren compromiso para ser parte del proyecto.

Eso sí, hubo aspectos negativos, no se puede esconder la forma en que México se coronó en la Copa Oro: por momentos faltaron ideas, se cometieron errores en la defensa y hubo poca contundencia en la segunda ronda; además, el cuerpo técnico intentó pocas variantes en algunos lapsos complicados ante Costa Rica y Haití. Aunque también hay cosas positivas, la principal es que las ausencias les ofrecieron una importante oportunidad a otros futbolistas, aprendiendo valiosas lecciones en el camino, tras disputar su primer torneo, en el caso de unos, y asumiendo por primera ocasión un rol protagónico, en el de otros.

Hay mucho por mejorar, el título debe ser tomado con cautela. Martino tiene que trabajar para lograr un mejor funcionamiento, así como encontrar la mejor alineación posible; algo que buscará con la tranquilidad y confianza que da el éxito. De momento, ha dejado las puertas abiertas para la mayoría que rechazaron participar en la Copa Oro, por lo que la próxima convocatoria podría ser muy diferente.

El camino a Catar es largo, pero el inicio es alentador. La selección cuenta con un técnico serio, con conceptos claros y que busca darle una identidad, algo ausente en el proceso anterior.

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