Cobijar, no crucificar

Incluso algunos atletas se unieron a la quema en leña verde de Simone Biles

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

Los Juegos Olímpicos han entrado en su última semana, los eventos nos han traído momentos inolvidables. Dentro del éxito, una noticia le dio la vuelta al mundo: la situación de la mejor gimnasta del mundo, Simone Biles, que nos sorprendió con su anuncio de no seguir compitiendo en Tokio, salvo por una prueba individual.

Si la decisión de Biles se hubiera dado por una lesión, habría sido una gran noticia que Tokio 2020 se quedara sin una de sus máximas estrellas, pero el que haya sido por un tema mental hizo que la opinión pública se dividiera y entrara en un debate sobre lo que la atleta había hecho; incluso hubo quienes pusieron en duda su temple y carácter. Nadie cuestionaría si el motivo era que su cuerpo no estaba apto para una competencia tan demandante, seguramente habría tristeza por no verla en acción; pero nadie la habría atacado o mencionado que es parte de una generación más débil.

Tal y como ocurrió con Naomi Osaka tras retirarse de Roland Garros, una vez que el tema de su no participación fue referente al aspecto mental, entonces ambas fueron tachadas de no estar lo suficientemente preparadas para la presión de un atleta de alto rendimiento. Situación risible, porque nada más hay que ver lo que han conseguido.

Me llama la atención que es aceptado de manera lógica para cualquier atleta no participar en alguna competencia si su cuerpo no está en condiciones, pero que se piense que cuando se trata de algo mental, entonces no es válida la “excusa”. A Biles incluso la llegaron a señalar como poco patriota, por dejar “colgadas” a sus compañeras; a ese grado llegó la inquisición mediática sobre una joven que si algo ha hecho es dejar el nombre de su país en alto, con todas sus fantásticas actuaciones y medallas coleccionadas durante años de triunfos.

Incluso algunos atletas se unieron a la quema en leña verde de Simone, entre ellos Novak Djokovic, quien fue duro con sus palabras, y que, a los pocos días, hizo un berrinche vergonzoso tras perder el bronce, para luego retirarse de la final de dobles mixtos.

Lo que veo es que, hoy, cada vez más deportistas están dispuestos a mostrarse vulnerables. Siguen siendo seres humanos, no dioses inmaculados; no todos somos iguales, cada uno tenemos cosas de nuestra personalidad con las que tenemos que lidiar, y unos lo pueden hacer mejor que otros, sin importar si somos atletas de alto rendimiento o no. Simone Biles es una maravillosa atleta pasando un momento difícil y, en lugar de crucificarla, se le debería cobijar.

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