Tiempo de reacción

El máximo esfuerzo lo puede realizar en cualquier momento cualquier persona o deportista; en materia competitiva, un deportista sólo alcanzará su máximo rendimiento con un máximo esfuerzo en una fecha determinada, después de cumplir un ciclo de entrenamiento de ...

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

El máximo esfuerzo lo puede realizar en cualquier momento cualquier persona o deportista; en materia competitiva, un deportista sólo alcanzará su máximo rendimiento con un máximo esfuerzo en una fecha determinada, después de cumplir un ciclo de entrenamiento de varios meses, a los que se suman años en los que madura su fuerza y capacidad agonal. Citamos el tiempo de reacción (TR) a un estímulo visual o sonoro y la rapidez para responder a él. El TR, en términos generales, viene a ser el complejo proceso muscular ordenado por la mente tras reaccionar al disparo o sonido de salida, si hacemos referencia al atletismo o la natación; el T que transcurre entre el balazo de salida y el T del competidor en responder al estímulo.

Interviene la habilidad, la aceleración muscular en relación, naturalmente, con el estado de forma. Es muy poca la influencia de TR en una prueba y algunas veces hemos señalado la importancia de que, principalmente en el atletismo, se pudiera conocer el empuje inicial del atleta, el rompimiento de la inercia, el poder de la fuerza muscular que ejerce en el block de salida; podría dar una lectura más fiel y precisa del desarrollo y rapidez de la prueba, de la relación de su crono.

La excelencia en el deporte puede considerarse como el reflejo de la preparación, el esfuerzo muscular y la influencia de la tecnología. Federaciones internacionales de tanta experiencia y prestigio y con el soporte de punta científico y tecnológico, como la de Atletismo y Natación, muestran criterios diferentes en cuanto al reglamento relacionado con TR. En atletismo, si un competidor, si su TR, cruza la frontera de las 100 milésimas de segundo, es decir, una décima, es descalificado.

En natación es común que el TR esté en las 60. Ocurre en atletismo que no se ha alcanzado un modelo perfecto de medición del TR, los mecanismos de medición perciben el movimiento, la presión del pie, pero un ligero ajuste o reacomodo del pie del atleta puede ser detectado y objeto de minucioso análisis. En los cuerpos de alta tensión a la que están sometidos los atletas, el movimiento de hombro de uno de ellos puede provocar que el atleta de al lado reaccione visualmente y sea descalificado.

El alemán Armin Hary, primer hombre en marcar 10” en los 100 m lisos, en una época en la que flotaba la idea de que cruzar ese umbral no era posible, reaccionaba con una rapidez increíble, a veces por intuición. En 1958, en Estocolmo, marcó 10”, pero no se le reconoció como récord mundial por ideas de la época: “se descubrió” que la pista tenía 1 cm más de la pendiente permitida. El 21 de junio de 1960, en la mágica pista de Letzigrund, en Zúrich, cronometró 10”, los jueces alegaron que se había adelantado en la salida. Ese mismo día, tras serenarse ante la incredulidad y resistencia, corrió de nuevo, flanqueado por dos atletas; registró los primeros 10” oficiales. Longines cronometró 10”25; y en el primer esfuerzo ¡10”16!

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