Respeto y nobleza

Si los griegos de la antigüedad descubrieron en la carrera atlética y en la competencia, en su efecto estético, la chispa que enciende el fuego espiritual de la emoción y la admiración, el doctor Ludwig Guttmann halló en la práctica lúdica un horizonte ilimitado en ...

Si los griegos de la antigüedad descubrieron en la carrera atlética y en la competencia, en su efecto estético, la chispa que enciende el fuego espiritual de la emoción y la admiración, el doctor Ludwig Guttmann halló en la práctica lúdica un horizonte ilimitado en la que hombres y mujeres lesionados, amputados durante su servicio en la guerra, abandonaran la depresión y abrieran en su vida nuevos caminos de esperanza y motivación. Algo semejante a Maxwell Maltz en psicocibernética mental, que con la cirugía estética del rostro podía modificar la sensación de vida de las personas y que derivó en un método de preparación deportiva mediante la visualización y concentración en imágenes mentales de lucha. En Guttmann se mezcla tiempo y circunstancia. Europa, a la que se debe en gran parte las excelencias del espíritu humano, cultura, arte, ciencia, filosofía, así como las peores aberraciones del ser humano, resurgía de los escombros y cenizas de la II Guerra Mundial. A Guttmann, neurólogo de origen judío, nacido en Toszek, Polonia, en 1899, cuando era territorio alemán, le tocó sufrir el horror nazi. Su padre murió en un campo de concentración y su hermana en la cámara de gases. Escapó a fines de 1939 y, poco después, a Stoke Mandeville, cerca de Londres. Era médico especialista en lesiones de médula espinal. Acaso bajo la influencia de la intensa energía y placer que irradiaron los JO de Londres 1948, ideó incorporar las actividades deportivas en la rehabilitación en un puñado de 16 participantes, mineros, exmilitares... en tiro con arco. El 29 de julio de 1948, el día inaugural de los JO en Londres, Guttmann inauguraba en Stoke Mandeville el certamen de silla sobre ruedas. La segunda edición contó con 37 participantes de seis hospitales. La idea cobró fuerza, la experiencia funcionó como bálsamo, paliativo, abrió una puerta de aliento y motivo de vida. (En 2010, el Departamento de Defensa de EU, El Pentágono, en Virginia, creó en 2010 The Warrior Games). Hoy, los J. Paralímpicos gozan de la protección del COI y de los gobiernos. En algunos países, como el nuestro, se ha tergiversado el enfoque por una confusión de lo que representa el éxito de alcanzar una medalla de oro. Si retrocedemos las manecillas del reloj y revisamos hemerotecas o archivos de video y cintas magnetofónicas, tendremos el testimonio de cómo, en algunos medios, hace unos pocos años, a los atletas que hoy ganaron medallas en los JO —no Paralímpicos— sin tocar el oro eran exhibidos como mediocres al lado de los paralímpicos que obtuvieron el oro. Se magnificaba la actuación de los paralímpicos con una dosis acerva de desprecio a los atletas olímpicos mexicanos. ¡En qué sociedad vivimos!, torcida en ideas políticas y deportivas. La ignorancia es peor que la maldad. Si el deporte se asocia íntimamente a la salud, el objetivo en estos J no es ganar más y más medallas, sino evitarlas con programas culturales preventivos de enfermedades y accidentes. Qué crueldad, no hagamos del infortunio un festejo. Demos medida de respeto y nobleza.

Temas: