Récords imbatibles, en zona vulnerable

El universo deportivo se contempla desde diferentes perspectivas e intereses. Ante la modernidad tecnológica, las dos columnas principales de los Juegos Olímpicos, el atletismo y la natación, expresan criterios diferentes. La natación, entrenadores y competidores se ...

El universo deportivo se contempla desde diferentes perspectivas e intereses. Ante la modernidad tecnológica, las dos columnas principales de los Juegos Olímpicos, el atletismo y la natación, expresan criterios diferentes. La natación, entrenadores y competidores se opusieron a los bañadores de fibra de carbono con los que se rompieron 159 récords mundiales entre 2008 y 2009, mientras que en el atletismo, las nuevas zapatillas con placas fibra de carbono y material espuma que han dado un giro de 360 grados (giro completo, tómelo como metáfora de cambio total) a los récords mundiales de maratón, cinco y diez mil metros el criterio es de aceptación. La razón estriba en que la mayoría de los 15 o 20 de los principales entrenadores de África y la esfera anglosajona están involucrados con las firmas comerciales, según se filtra en el medio atlético. El 28 de julio de 2020, la World Athletic fijó como límite en las reglas técnicas y de competencia, en las pruebas de pista, zapatillas con un talón de 25 mm como máximo. Mañana se cumple un lustro del sorprendente esfuerzo de Eliud Kipchoge, en El Prater, en Viena, en la prueba de maratón: 1´59’’,41, por vez primera se corrieron los 42,195 en menos de dos horas. Un acontecimiento posible porque Kipchoge empleó en sus zapatillas 3 placas de carbono y 4 piezas superpuestas, con talón de 40 mm, además de ser resguardado por una escolta de atletas en V que le reducía la resistencia del aire. El crono no fue homologado. No obstante, cada día, en el atletismo, se admite la tecnología que coloca en zona vulnerable algunos récords mundiales con el marbete de imbatibles. El dopaje tecnológico es doble, forma simbiosis con la suela del zapato —influye la forma y los ángulos de las estrías, incluso el número de ojales para el acordonado del cuello de la zapatilla que asegura la estabilidad del tobillo—, y la superficie de las pistas con material sintético que, cada vez influye más en la reacción y propulsión conforme a la Tercera Ley de Newton: a toda fuerza de acción una de reacción de igual magnitud y sentido contrario. Las zapatillas, diseño y material de menor peso son obras de ingeniería. Uno de los secretos estriba en las placas de carbono que van del medio pie al metatarso y que funcionan como el fulcro que utilizan los clavadistas, la rueda metálica, con la que ajustan el eje de flexión conforme a peso y rapidez en la carrera en el trampolín. Mayor tiempo y distancia, mayor eficacia. De algunas marcas de alta calidad, acaso la más vulnerable sea la de los 1,500 m lisos en poder de Hicham El Guerrouj, el crono de 3´26”,00 en los 1,500 m planos el 14 de julio de 1998, en Roma. Acaso más difícil de romper son las plusmarcas de Marita Koch, RDA, en 400 m 49.60 —el 6 de octubre cumplieron 39 años de vigencia—, en Canberra, 06/10/95 y el 1¨56”28 de Jarmila Kratochvílová, en Munich, el 26/07/83. ¡41 años imbatible! Más difíciles los RM de Usain Bolt (9.58) y Florence Griffith (10.49).

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