Paradigma
El fuego crepita en el campo escaqueado. Se mantiene la luz y el calor de un suceso inesperado, trascendente, de alto valor deportivo individual para América Latina. En las últimas dos semanas difícilmente algún actor del deporte universal fue seguido con tanto interés ...
El fuego crepita en el campo escaqueado. Se mantiene la luz y el calor de un suceso inesperado, trascendente, de alto valor deportivo individual para América Latina. En las últimas dos semanas difícilmente algún actor del deporte universal fue seguido con tanto interés y expectación, desde el río Bravo a la Patagonia e incluso en España, como ha sido el GM peruano-mexicano José Eduardo Martínez Alcántara, de 26 años.
Su actuación en la Copa Mundial que organiza la Federación Internacional de Ajedrez y que finaliza el 26 de noviembre en Goa, India, con la presencia original de 206 jugadores de 80 países, ha sido asombrosa.
Llegó a los cuartos de final en una competencia áspera, cruel, hermosa, espectacular, un circo romano de matches feroces en diferentes ritmos de juego, en la que la mayoría de los astros del tablero, incluso el monarca mundial, el GM indio Dommaraju Gukesh, de 19 años, probaron el sabor amargo de la derrota y la eliminación, entre ellos, famosos jugadores del más alto nivel como Arjún Erigaisi, su compañero Rameshbabu Praggnanandhaa, de India; el uzbeko Nodirbek Abdusattórov; los estadunidenses Levon Aronian, Wesley So, Sam Shankland; el francés Vachier-Lagrave; los holandeses Anish Giri y Jorden Van Foreest, ganadores del prestigioso Tata Steel de Wijk aan Zee, la más grande catedral del ajedrez mundial, el vicemonarca mundial Ian Nepómniachtchi, el alemán Vincent Keymer, un grupo de jugadores que rebasan la difícil frontera de los 2,750 puntos como referencia de alta clase que sólo alcanza una treintena de hombres en el planeta. Martínez Alcántara, nacido el 31 de enero de 1999 en Lima, representa a México desde enero de 2024.
Su esfuerzo y talento lo mostró al convertirse en campeón mundial de -18 años y en fecha reciente por haber aplastado en un match de partidas de blitz al excampeón Vladimir Kramnik. El limeño, residente en Puebla, posee singular destreza para el juego relámpago. A la altura de los dos más centelleantes del mundo, el noruego Magnus Carlsen y el estadunidense Hikaru Nakamura, a los que ha derrotado.
En Goa ha dado un salto en la clasificación mundial oficial FIDE: de la posición 57 llega a la 44 y su fuerza se elevó en 34 unidades, de 2,644 a 2,678. Sostuvo 26 partidas con score de +8,=16 -2. Las dos partidas que perdió fueron en ajedrez rápido de 15 y 10 minutos.
Los cimientos, el valor superior, lo representa el ajedrez clásico, en esa modalidad sostuvo 12 partidas ¡invicto!, con resultados de 5 victorias, 7 empates y 0 derrotas. El momento más importante: cuando le encajó al uzbeko Nodirbek, oro olímpico, el match por 2-0. Que Martínez Alcántara, representante de la sangre nueva que nutre esta época revolucionaria del ajedrez internacional, esté entre los 8 mejores de la Copa Mundial es reflejo de esfuerzo, talento, ambición de superación diaria. Bravo, mil veces bravo. Ojalá que su asombrosa actuación sirva de aire vivificante a esta sociedad globera, violenta, corrupta, simuladora, codiciosa, cuyo núcleo político no respeta los valores universales ni aprecia el deporte.
