Ojos bien cerrados
No, no es todo. En general vivimos en una sociedad que, en su mayoría, no entiende ni comprende la esencia ni el significado de una competencia. Disfruta, eso sí, del triunfo. Y si se pudiese sin esfuerzo y sin gota de sudor, mejor… En otros países, el futbol no es ...
No, no es todo. En general vivimos en una sociedad que, en su mayoría, no entiende ni comprende la esencia ni el significado de una competencia. Disfruta, eso sí, del triunfo. Y si se pudiese sin esfuerzo y sin gota de sudor, mejor… En otros países, el futbol no es sólo la visión del futbol, en lo crematístico y en lo deportivo, sino que las acciones están enfocadas, además, al servicio social y desarrollo global de los deportes.
Sin una cultura deportiva general, no es sencillo lograr buenos resultados, aunque hay algunos países que representan la excepción: las regiones africanas que se han distinguido en la creación de astros en el atletismo.
Hay países que, con visión y cultura agonal, de esfuerzo, han construido modelos de financiación económica y deportiva, y han elevado el potencial del futbol y, paralelamente, otras disciplinas.
Clubes de tanto prestigio y tradición futbolística, como Barcelona, River Plate y muchos otros, no sólo se esfuerzan por brindar un entorno propicio a niños y jóvenes en su aspiración de brillar en el balompié profesional, sino que, en sus instalaciones, se desarrollan programas diversos de ajedrez, atletismo, voleibol, natación, el abanico de deportes olímpicos y otros; con entrenadores profesionales del más alto nivel. Las albercas, las pistas cerradas y abiertas de atletismo, la duela de canchas y gimnasios, los aparatos con la tecnología de punta, son un espejo.
La mayor atención del aficionado mexicano al futbol, además de la que dedica a las oncenas locales, se dirige principalmente a España, Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid; acaso después a la Premier League de Inglaterra. Allá ocurre algo de lo más natural, como corresponde a la esfera cultural, impensable en México, por ejemplo: la Real Federación Española de Futbol otorga más de 100 millones de euros al Consejo Superior de Deportes (CSD), que se distribuye en las federaciones nacionales olímpicas y otras llamadas minoritarias. Futbol y deporte dentro de una esfera. Aparte, el CSD recibe apoyo del gobierno. Aquí, miopía deportiva, incultura, codicia, egoísmo, pasean tomados de la mano.
El futbol es el más popular, el más mediático en México y en el mundo. Su riqueza económica no corresponde a su nivel, a duras penas, de segunda clase o línea internacional. Su historial en mundiales así lo revela. Dos gotas: vive en una zona aislada, sin conexión ni relación frecuente con equipos de orden superior.
Directivos a los que no les gusta experimentar el placer de la competencia: anulan el descenso y ascenso para mantener relaciones comerciales y sociales de grupo. La zona de confort económica los hace vivir a semejanza de los políticos.
La Copa de Oro y el Campeonato Mundial de Clubes vienen acompañados de la reverberación del pasado: el mal sabor de boca (¿?), desaliento (¿?), desengaño (¿?) por la selección, un par de chispazos por algún empate glorioso o victoria sobre un equipo modesto y de vez en cuando sobre un cuadro de primer nivel. Fragmento de la realidad que algunos se obstinan en no ver es el 3-1 que le encajó el Real Madrid, con diez hombres, al Pachuca.
