Milla mujeres en -4
Amable lector, pon en duda las siguientes líneas, pero acaso sea una aproximación más a la realidad que el ugandés Jacob Kiplimo, de 24 años, con un futuro brillante, pudiese correr el maratón de Londres, el 27 de abril, en 1 hora con 59 minutos y 45 segundos, que el ...
Amable lector, pon en duda las siguientes líneas, pero acaso sea una aproximación más a la realidad que el ugandés Jacob Kiplimo, de 24 años, con un futuro brillante, pudiese correr el maratón de Londres, el 27 de abril, en 1 hora con 59 minutos y 45 segundos, que el vaticinio que acabo de leer en Lets Run y luego lo corroboro en un artículo de The New York Times del 25 de febrero, con la firma de Jeré Longman —quien hace referencia a la revista Royal Society Open Science—, la posibilidad de que la keniana Faith Kipyegon, poseedora del RM de La Milla (1,609.3472 m) en 4’07”64, bajo ciertas condiciones, en la que una de las principales es la reducción de la resistencia aerodinámica, rompa el muro de los cuatro minutos, como el 6 de mayo de 1954 lo hiciera Roger Bannister (3’59”4) en Iffley Road, en la U. de Oxford; con la ayuda de los spacemaker Chris Brasher en las dos primeras vueltas, y Chris Chataway en la tercera. En esencia, a la enorme capacidad de Kipyegon, de 31 años, primera mujer en correr en -3’50” los 1,500 m, dueña de una enorme capacidad resistencial y explosivo cierre, ganadora de tres oros olímpicos en 1,500 en Río de Janeiro, Tokio y París, se sumarían dos escoltas de mujeres, adelante y atrás, para empujarla aerodinámicante en forma semejante como hizo Eliud Kipchoge para destrozar el muro de las 2 horas en maratón (1:59’40”) en El Prater, de Viena, el 12 de octubre de 2019. Difícilmente hay atletas que puedan servir de spacemaker. Y por qué no hombres y ¿por qué no hacer un trazado luminoso que le señale el ritmo? Lo primero, por reglas de la IAAF y WA y, lo segundo, sí puede ser empleado, excepto en JO y campeonatos mundiales, en los que no se permiten ni luces de ritmo ni marcadores de ritmo. ¿Recuerdan la confusión en Barcelona en 10,000 m, cuando Boutayeb retrasó y luego sirvió de conejo a Khalid Skah, que fue descalificado por unos minutos? El empleo de la tecnología modifica aceleradamente las coordenadas y criterios de predicción y más con las mujeres que con los hombres, pues aquéllas se benefician con la experiencia de los entrenamientos. El desvanecimiento de varias mujeres en los JO de 1928, en Ámsterdam, los 800 m hizo que Pierre de Coubertin tomara medidas de protección y la apartara del programa. Por esto hay quienes lo califican de misógino. La prueba reapareció en 1960 en Roma y, por ideas de época, el maratón femenino se incorporó por vez primera en Los Ángeles 84. En 1933, el neozelandés Jack Lovelock corrió La Milla en 4’07”6; el mismo tiempo que Kipyegon. 21 años después se destrozaron los 4 minutos. ¿Quién se atreve a formular en cuántos años van a caer los 4 minutos femeninos? La ciencia y la tecnología, el material de espuma, los clavos y el número de placas de fibra de carbono, la composición rebotadora de las pistas, los spacemaker, para romper la resistencia del aire y, ¡ay!, por qué no sustituir a éstos, ¡basta!, con una campana o plancha de cristal en V, ¡basta!, con la atleta dentro y en condiciones de aire con oxígeno enriquecido, ¡basta!
