McLaughin sacude barrera sicológica
En uno de los acontecimientos más trascendentes del Campeonato Mundial, Sydney McLaughlin, de 26 años, originaria de Nueva Jersey, vuela como un relámpago, quiebra el muro de los 48” en los 400 m planos, cronometra 47”78 y se aproxima en 8/100 de segundo a la mítica ...
En uno de los acontecimientos más trascendentes del Campeonato Mundial, Sydney McLaughlin, de 26 años, originaria de Nueva Jersey, vuela como un relámpago, quiebra el muro de los 48” en los 400 m planos, cronometra 47”78 y se aproxima en 8/100 de segundo a la mítica marca mundial de la alemana oriental Marita Koch en 1985 en Canberra, Australia. Sacudió el RM en una pista húmeda que llameó al paso de sus zancadas y en espíritu agonal de alta calidad cuando las ocho finalistas en Tokio cruzaron la frontera de los 50 segundos en la distancia. Siéntese el lector en la sala de su casa o el deportista en la pista e imagine que las zancadas de las atletas recorren en un segundo, en un par palmadas, clap-clap, ocho metros.
Velocidad promedio constante en 400 m durante casi 50”. Un espectáculo, con todas las sensaciones emocionales que impactan al espectador en una prueba en la que los últimos 100 m las atletas que parecen volar en realidad declinan su rapidez. McLaughlin cinceló una obra maestra en la vuelta a la elipse, esfuerzo que se le relaciona con el doble diaulio de los griegos, los 600 pasos del legendario Hércules, el creador, según la mitología, de los JO. Su esfuerzo proyecta lo que pareció imposible durante cuatro décadas: la ruptura de la muralla de los 47”70 están al alcance no sólo de ella, sino además de la campeona olímpica Marileidy Paulino que ocupó el segundo sitio en 47.98. Ahora estos cronos se convierten en la 2a y 3ª mejores marcas mundiales; desplazan de su posición con su 47”99 a la checoeslovaca Jarmila Kratochvílova, marcado en el Mundial de Helsinki de 1983.
Cuatro mujeres son las únicas que han cruzado los 48” lo que representa una rapidez promedio de 8 m 1/3, es decir 29,999.999 km por hora. Nacida el 7 de agosto de 1999, la estadunidense posee cuatro oros olímpicos, dos en 400 m con vallas y dos en el relevo estadunidense en 4x100 m. Precisamente en París en la segunda posta (en 400 m lanzados, sin romper la inercia de la salida de la prueba individual) marcó 47.71. Sydney provocó el revuelo en Tokio y en el universo del atletismo cuando señaló 48”29/100 en las semifinales.
La perspectiva de fragmentar los 48” era muy alta. La lluvia previa a la final levantó dudas, pues la pista húmeda influye en el agarre y en la estabilidad del atleta que desde dos o tres pasos antes de entrar a la curva inclinan el cuerpo hacia su izquierda para controlar las fuerzas newtonianas centrípeta y centrífuga. Final de los 400 m lisos: 1) Sydney McLaughlin, EU, 47.78. 2) Marileidy Paulino, República Dominicana, 47.98,3) Salwa Eid Naser, Bahrein, 48.19; 4) Natalia Bukowiecka, Polonia, 49.27; 5) Amber Anning, Gran Bretaña, 49.36; 6) Roxana Gómez, Cuba, 49.48; 7) Henriette Jaeger, Noruega, 49.74; 8) Nickisha Pryce, Jamaica, 49.99. Su actuación fascina, pues Sydney abre la perspectiva de romper su RM de 50.37 y el muro de los 50” en 400 m con vallas.
