Maratón imperial

Inspirados en su conocido espíritu agonal y al lado de la esmerada preparación de los londinenses de un maratón imperial, el próximo 27 de abril, con la presencia de los astros más rutilantes de la época, se mecen recuerdos de algunos cambios abruptos, asombrosos, ...

Inspirados en su conocido espíritu agonal y al lado de la esmerada preparación de los londinenses de un maratón imperial, el próximo 27 de abril, con la presencia de los astros más rutilantes de la época, se mecen recuerdos de algunos cambios abruptos, asombrosos, provocados por la tecnología de antaño y hogaño. Cuando se plantea la pregunta: ¿puede un atleta en su debut romper el RM de los 42,195 m y fragmentar las dos horas y hacer posible el sueño dorado de lo que ha sido imposible?, ésta aparece acompañada de algunos episodios deportivos que acaso se vivieron y produjeron azoro en forma semejante con el empuje de la tecnología, como el paso de la honda a la flecha, al rifle, a los rayos láser. Citemos dos ejemplos. El cambio de la pértiga de bambú por la de fiberglas con la que se destrozó el RM de 4.77 m de Cornelius Warmerdam y no sólo eso, sino que los saltadores empezaron a salvar la varilla 30 cm por encima. Su registro de 15 pies 7 ¾ de pulgada, en 1942, fue superado 15 años después, en 1957. En 2002, en natación, Ian Thorpe marcó un crono de 3’40”08; en Roma, en 2009, con traje de baño turbo de fibra de carbono, el alemán Paul Biedermann lo redujo en 1/100”; y se mantiene vigente. Tecnología con las columnas de la ciencia cimbran los RM. Análisis de sangre, entrenamientos de altura, dieta, sueño, ritmo, un espectro amplísimo de información se aproxima a lo que se debe esperar del esfuerzo de un atleta, sin que el conocimiento se convierta en un sistema cartesiano con la precisión de la abscisa y la ordenada. Notables aproximaciones, sí. Tal vez el más complejo de investigar sea el maratón por la influencia de temperatura, humedad, altimetría, pendientes. En 2005, la IAAF modificó el concepto de marca por el de récord con la idea (de un tiempo absoluto) de una ruta en forma de anillo que equilibrara pendientes. El impacto de Jacob Kiplimo, de 24 años, en la eDreams Mitja Marató Barcelona, 56’42” en la media maratón (distancia de 21,097 km y promedio de rapidez de 22.324 km/h) ha puesto a hervir el entusiasmo universal por un ataque a las dos horas en los 42,195. Aquel crono equivale a 6.20 m/seg y éste a 5.86 m/seg. El paso que debe llevar un atleta para señalar dos horas es el siguiente: 5 Km–14’13; 10 km–28’26; 15 km–42’40”; 20 km–56’53; 25 km–1 h 11’06; 30 Km–1 h 25’19”; 35 km–1 h 39’32”; 40 km–1 h 53’45”. 42 km–2 h 00’00”. (Puede emplearse como guía). Promedio por km–02’51”, con rapidez promedio de 5.86 m/segundo y 21.097 km/hora. Tomemos el comparativo con el RM de Kelvin Kiptum, 1:00.48-59’47”: 2’00’35”. Considere que si Kiplimo corre 1:01’00 necesita marcar 58”59 en la segunda mitad, siempre y cuando se cumplan las condiciones ambientales, mentales. Londres anuncia a Kiplimo, Bekele, Kipchoge, los campeones olímpicos Tamirat Tola y la holandesa Sifan Hassan, la plusmarquista Ruth Chepngetich (2:09”56”), Tigst Assefa, 2 veces triunfadora en Berlín. Y otros notables como Peres Jepchirchir, oro en los JO de Tokio; Alexander Mutiso Munyao, vencedor en Londres 2024,…

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