Llamado de campanas olímpicas
Con el fin de hablar acerca de los Juegos Olímpicos Tokio 2020, es necesario colocarse tapabocas, careta, emplear antibacterial, lavarse las manos con frecuencia; son o van a ser unos JO distintos que no podemos observarlos con el prisma con el que los veíamos hace un ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
Con el fin de hablar acerca de los Juegos Olímpicos Tokio 2020, es necesario colocarse tapabocas, careta, emplear antibacterial, lavarse las manos con frecuencia; son o van a ser unos JO distintos que no podemos observarlos con el prisma con el que los veíamos hace un lustro o a fines de 2019. Las perspectivas han cambiado. El primer plano corresponde a las medidas sanitarias de los atletas, en segundo o tercer plano deben colocarse los aspectos ético, jurídico, crematístico. Los argumentos subjetivos crecen aceleradamente como una bola de nieve. Adelantemos, en marzo, durante la asamblea de Atenas, cuando lo más altamente probable es que se reelija Thomas Bach en la presidencia del Comité Olímpico Internacional, será cuando puedan conocerse el curso de algunos acontecimientos que podrían modificarse. Ni Nostradamus podría predecir la situación que vivirá el mundo en julio próximo. El presidente del COI ha dicho en los últimos días. “La cuestión no es si los JO se van a celebrar, sino ¿cómo van a ser?”. Y esta expresión se produce cuando uno de los principales representantes de la Organización Mundial de la Salud, al hablar sobre los riesgos de celebrarlos y las limitaciones de este organismo, como de la ONU, para cancelarlos, apuntó: “Para celebrar los JO lo mejor sería detener la pandemia”, una expresión químicamente subjetiva. Pues sí, para erradicar el hambre y la pobreza lo mejor sería darles comida, calzado, vestido y empleo a todos los pobres… ¡Fácil! Tal vez hay quienes ya afilan el lápiz y las uñas y dan brillo a las teclas para lanzarse contra el Comité Organizador y COI.
Serán unos JO diferentes. Tan diferentes e iguales como cuando las campanas llaman a misa. Nadie está obligado a asistir; pero tampoco nadie puede establecer condiciones. Inglaterra anuncia que no va a privilegiar a sus atletas con la vacuna para que asistan a Tokio. Es una buena medida. Sólo que rl CO y el COI son los que van a establecer las condiciones de salud; y una medida, acaso, es que exijan certificados de vacunación. Los JO se pueden realizar en una atmósfera de armonía, solidaridad, respeto. Urge que en marzo, organizadores y COI anuncien el plan global de las medidas sanitarias y la forma como se van a efectuar, cuanto antes, no sólo los torneos de calificación, sino cómo van, en lo práctico, a organizar en lo físico, los grupos de competencia en atletismo, natación y otros que generalmente se realizan en grupos en salones cerrados bajo las tribunas del estadio y de la pileta.
El desafío, en un amplio espectro, es muy complejo y enorme, como la responsabilidad de Japón y del COI para que no se esfumen los años de esfuerzo de miles y miles de atletas que se vienen preparando desde niños para la más grande fiesta del músculo, la inteligencia, la audacia.