Jazy, inolvidable
Uno de los íconos del atletismo universal en la década de los 60, el legendario atleta Michel Jazy, alcanzó ayer su cita con el inevitable destino humano. Su nombre cobró relevancia mundial cuando el 7 de junio de 1965 batió el récord de la milla en Rennes, Francia. ...
Uno de los íconos del atletismo universal en la década de los 60, el legendario atleta Michel Jazy, alcanzó ayer su cita con el inevitable destino humano. Su nombre cobró relevancia mundial cuando el 7 de junio de 1965 batió el récord de la milla en Rennes, Francia. Con un crono de 3’53”6, destrozó la plusmarca del emblemático neozelandés Peter Snell (3’54”1, el Everest del alumno del célebre Arthur Lydiard) y unas tres semanas más tarde, el 30 de junio en la pista de Helsinki, en una de las carreras más extraordinarias que se recuerden —se le colocó el marbete de La Carrera del Siglo, por la enorme clase de los participantes—, derrotó a tres fenómenos de los 5,000m, al keniano Kipchoge Keino, al australiano Ron Clarke y al campeón olímpico Bob Schull, de Estados Unidos. Acaso estas dos pruebas representen el culmen de una luminosa carrera deportiva que se inició en los albores de la década de los 50, cuando cambió el futbol por el atletismo. Su brillante historial podría condensarse así: ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Roma 60, después del legendario australiano Herb Elliott, al que nunca pudo vencer, sus cronometrajes fueron de 3’35”6 y 3’38”4. En los JO Tokio 64 finalizó en cuarto lugar en los 5,000 m planos (13’49”8). Francia vivió uno de sus momentos tristes. En el escenario olímpico japonés, otras de sus dos rutilantes estrellas deportivas no alcanzaron el oro: poseedor del RM en 52.9, Alain Gottvallès se hundió al quinto lugar (54.2) en 100 m libres, y la nadadora Kiki Caron (allá por 1965 o 66, durante la Semana Deportiva Internacional, le pregunté a la preciosa náyade de cabello dorado, en el borde de alberca del C. D. Israelita: “¿Por qué nada el estilo de dorso?”. Y ella me respondió: “Porque me fascina ver el cielo”). La Caron que, por lo general, vestía unas vistosas calcetas rayadas para conservar el calor corporal, terminó en segundo lugar en los 100 m espalda. Michel Jazy, que se distinguió por su voluntad de hierro y elegante zancada aérea, rompió nueve récords mundiales, 17 de Europa y 48 récords de Francia. En los noticiarios que se proyectaban en los cines se le veía correr en algunas competencias nocturnas. Su nombre se pronunciaba a la par de los más grandes campeones del semifondo. Su entrenador fue René Frassinelli. Jazy corrió por el Club C.A. de Montreuil. Su principio en el olimpismo fue modesto, como ocurre con la mayoría de las luminarias. En Melbourne 56 fue eliminado en la séptima serie de los 1,500 en un crono de 3’46”6. Tal vez su trayectoria proyecte cierto paralelismo con la del famoso australiano Ron Clarke, fondista que parecía correr con un cronómetro en la cabeza; rompió 23 récords mundiales y, al igual que Jazy, sólo pudo conquistar una presea olímpica: el bronce en los 10,000 m planos en los JO de Tokio. Se decía, tan equiparable eran sus tiempos, que tanto él como Peter Snell sentían miedo de medirse. La luminaria francesa nació el 13 de junio de 1936 en Oignies. Murió ayer a los 87 años.
