Hilo de tiempo

Johnny Weissmüller, nacido en Timisoara, Rumania, fue el primer hombre que rompió la frontera del minuto en los 100 m nado libre. Hace ya un siglo, el 19 de julio de 1922, cronometró 58.6 en el estanque de 50 m de Alameda, California. Rompió la marca de otro ...

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

Johnny Weissmüller, nacido en Timisoara, Rumania, fue el primer hombre que rompió la frontera del minuto en los 100 m nado libre. Hace ya un siglo, el 19 de julio de 1922, cronometró 58.6 en el estanque de 50 m de Alameda, California. Rompió la marca de otro héroe acuático, el hawaiano Duke Paoa Kahanamoku, alegre inventor del surf, quien en los años 20 señalaba 1 ̈00”4. Sin Kahanamoku, no habría existido Weissmüller. Y sin Weissmüller, Don Schollander o Mark Spitz. Y sin Spitz ni Michael Phelps o el rutilante astro rumano David Popovici.

Alguien afirmará con certeza: otro nadador pudo romper el minuto en los 100 m nado libre; tenía que ocurrir. Sí, sin duda, pero ese otro, históricamente, fue Weissmüller. La cumbre del progreso que vivimos no se produce de la nada si no como una secuencia lenta, gradual, en un proceso de vasos comunicantes; metafóricamente, la natación nace del mito helénico, romance y tragedia, amor y muerte, de Leandro y la vestal Heros; el 3 de mayo de 1810, el inglés Lord Byron demostró la posibilidad de cruzar a nado el estrecho de los Dardanelos de Sestos a Abydos, como lo hacía Leandro en su travesía nocturna guiado por la antorcha de su amante. De Weissmüller mediante el hilo de la evolución, de conectividad, podríamos llegar al soviético Vladímir Sálnikov, el primer hombre en romper los 15 minutos en los 1,500 m (14.58.27, Moscú 80) o bien, al chino Sun Yang (14.31.02), cuyo esfuerzo contiene quince cronometrajes y segmentos continuos de Weissmüller. Para llenar un recipiente de agua es necesario que reciba la primera gota o el primer chorrito. Aunque existen antecedentes de la frase, Isaac Newton escribió en 1676 una carta a su amigo y científico Robert Hooke: “Si he podido ver más allá es porque me encaramé en hombros de gigantes”.

Cuántos nadadores, entrenadores, científicos, fisiólogos, han contribuido con su inteligencia, esfuerzo, creatividad, imaginación, en este proceso evolutivo maravilloso, empujado, además, por la tecnología, que presenciamos en el 46.86 de David Popovici. La natación europea, estadunidense, australiana, está viviendo una nueva época, extraordinaria. Un vistazo a recientes competencias de jóvenes indican que pronto nuevas fronteras, acaso como los cuatro minutos en 400 combinado individual (allá por la década de los 70 escribí que el reto humano serían los 45” en los 100 m libres. El muro empieza a vislumbrarse), o los 55” en los 100 m braza serán objetivo real. Pulse algunos cronos de Pan-Pacific Junior, en Honolulu. El australiano Flynn Southam, 17 años, 48.23 en 100 m libres (23.79 -24.44), 1.47.30 en 200 m. Maximus Williamson, 15 años, Estados Unidos, 1.59.01 en 200 m combinado. Thomas Heilman, 15 años, 51.98 en 100 m mariposa. Michael Phelps, en la categoría 17-18 señaló 1.51.10. Heilman señaló un crono de 49.06 en los 100 m libres fase eliminatoria.

¡Cómo cimbró al mundo Jim Montgomery con su 49.99 en Montreal 76!

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