Espíritu universal de FIDE y Dvorkovich, a 100 años de su creación
En siete días, el próximo viernes 26 de julio, estaremos presenciando uno de los acontecimientos deportivos de mayor trascendencia del planeta: los Juegos Olímpicos de París, creados a fines de la decimonovena centuria por el francés Pierre de Coubertin, humanista, ...
En siete días, el próximo viernes 26 de julio, estaremos presenciando uno de los acontecimientos deportivos de mayor trascendencia del planeta: los Juegos Olímpicos de París, creados a fines de la decimonovena centuria por el francés Pierre de Coubertin, humanista, admirador de la cultura griega e impregnado de la corriente deportiva inglesa y con mayor influencia de los acontecimientos científicos y sociales que revolucionaron a la humanidad.
Stephenson construía la locomotora de vapor, Morse inventaba el telégrafo, Edison la bombilla eléctrica, Darwin, naturalista inglés, daba la vuelta al mundo en el Beagle, y cambiaba el concepto científico y religioso con su libro El origen de las especies… Una serie de cambios y sucesos que más de un siglo después repercuten en nosotros.
Al promover y organizar los JO de Atenas 1996, advirtió la necesidad de crear Federaciones Deportivas Internacional con la finalidad de establecer criterios y reglas unitarias de orden, armonía, respeto. Sin Federaciones, antes y después, se practicaba el deporte-competencia, en Inglaterra y muchos otros países, atletismo, boxeo, carreras de caballos, futbol, ajedrez, esgrima, natación.
Recordemos: el 11 de enero de 1886, diez años antes de la aparición de los JO, Wilhelm Steinitz y Johannes Hermanh Zukertort disputaron el primer Campeonato Mundial de Ajedrez en uno de los salones del número 80 de la Quinta Avenida de Nueva York.
Ambos habían depositado una bolsa de 2,000 dólares de apuesta que se entregaron al vencedor competidor que resultó vencedor. Jugar por dinero fue una de las razones por las que no prosperó la petición de incorporar el ajedrez a los Juegos Olímpicos de París 1924.
No obstante el francés Pierre Vincent, el inglés Leonard Rees, Alexander Alekhine y Yevgeni Znosko -Borovski organizaron un certamen ajedrecístico en la órbita de los JO.
Un día como hoy de hace 100 años nació la Federación Internacional de Ajedrez (con el acrónimo FIDE); su primer presidente fue Alexander Rueb de 1924 a 1949; y su ámbito de acción, Europa, con el acertado lema Gens Una Sumus, Somos o formamos una familia.
Le siguieron Folke Rogard de 1949-1970; Max Euwe 1970-1978; Fridik Olafsson 1978-1982; Florencio Campomanes 1982-1995; Florencio Campomanes 1982-1995;
Kirsan Ilyumzhinov 1995-2018 y Arkady Dvorkovich 2018 a la fecha. En la década de 1940 registraba 70 países; hoy la forman 195.
La FIDE, dentro de un filtro del tiempo, épocas, tradiciones, costumbres, es hoy una de las FI más importantes del mundo. Su fortaleza actual reside en la inteligencia, pasión, visión y trabajo del economista ruso Arkady Dvorkovich, –con el exmonarca mundial, el indio Viswanathan Anand como, su principal aliado-, quien ha interpretado y armonizado con fidelidad y precisión los avances de la tecnología, de la pedagogía, y la modernidad social, así como los reclamos cambiantes de la organización y sistemas de competencias que le han comunicado al ajedrez un revolucionario florecimiento jamás visto en la historia; en número y en talento.
No obstante que pertenece a un régimen político que rechaza Europa y la esfera anglosajona, Dvorkovich dirige la FIDE con pensamiento maduro y espíritu universal. En un proceso lento y gradual, conforme una línea de tiempo, con habilidad y paciencia, la concepción de campeón mundial cambió: el monarca era dueño de la corona y establecía arbitrariamente las condiciones económicas y así como la elección de adversarios.
Era el signo de la época. En 100 años de vida la FIDE ha creado un mundo fascinante con astros que irradian emulación, espíritu de lucha y afán superación en la sociedad moderna.
