Caj, caj, cof, cof

“Clapcof, caj, caj, cof, cof, ajuc, ajuc”. Jorge Velazco 19422003 fue, con su batuta y aguda pluma, uno de los más célebres personajes del México de los 70 y uno de los más importantes divulgadores de la música clásica en las páginas de Excélsior. Su ...

“Clapcof, caj, caj, cof, cof, ajuc, ajuc”. Jorge Velazco (1942-2003) fue, con su batuta y aguda pluma, uno de los más célebres personajes del México de los 70 y uno de los más importantes divulgadores de la música clásica en las páginas de Excélsior. Su inteligencia, talento y espíritu creador lo empujaron a fundar la Orquesta Sinfónica de Minería; fue titular de la OFUNAM. Allá por 1977 recibió, además del reconocimiento de algunos países de América y Europa, la distinción de ser invitado por Herbert von Karajan para ser el director asistente del Festival de Pascua de Salzburgo. Escribió (La perfección no existe) de música, de músicos, de historia y de instrumentos musicales. Con crítica e ironía señalaba y descubría a los directores que ensayaban con disco. El lector se sumergía con placer en sus ensayos y artículos ilustrativos en los que resaltaba valores universales y nacionales. Recuerdo que en uno decía que, justo cuando el director de música se concentraba e intercambiaba miradas con los músicos, después de tantos ensayos para preparar su mejor anacrusa, alentándolos para el ataque, de súbito, el único ataque que se producía en la sala era de tos, “caj, caj, cof, cof, ajuc, ajuc, …”, de un descortés espectador que tapaba la atmósfera musical. “Los ruidos son una expresión descortés que arruinan por igual parte del concierto”. Guardando toda proporción, en otro plano muy modesto, un ligero sentimiento de contrariedad se experimenta cuando, en las líneas que pergeño (por qué, si deseo hacer un ánfora me sale un cántaro), de repente aparece Puck, el duendecito travieso y estropea mis cantaritos. Puck, como buen político anticientífico (“yo tengo otros datos”), ni siquiera corrobora si el cambio se ajusta a la realidad. Escribí que Lewis, Carl Lewis, había ganado cuatro oros olímpicos y cambió el nombre por el de Powell, Mike Powell, error que detectó, sin duda, cualquier aficionado al atletismo, en la relación que presenté acerca del próximo Campeonato Mundial de en Tokio, Japón, del 13 al 21 de septiembre. En efecto, Lewis ganó cuatro oros olímpicos, un récord extraordinario en el salto de longitud en los JO de Los Angeles 84 (con 8.54m); 1988 en Seúl, con 8.72, seguido de Powell; 1992 en Barcelona con 8.67m y de nuevo con plata de Powell y en 1996 en Atlanta con 8.50 m. La historia del Campeonato Mundial que principió en 1983 en Helsinki es de enorme riqueza. Dejo para otra ocasión un recuerdo de los fantásticos 100 m en Tokio 91 con 6 meteoros por abajo de los 10” y la explosión africana en fondo. No obstante, existe una curiosa singularidad: en el Handbook, libro de estadísticas oficial de la IAAF, siempre aparece incorporado como parte del CM los 50 km de caminata de Malmoe, Suecia 1976, con el ganador, Veniamin Soldatenko, URSS, 3h 54’40”, seguido del mexicano Enrique Vera para la plata. El cubano Iván Pedroso Soler brilló con 4 oros en los mundiales de Gotenburgo 95, Atenas, Sevilla y Edmonton 2001. Acaso la enorme diferencia entre un CM y JO la marque el hecho de que Iván Pedroso sólo ganó un oro olímpico y metal en Sidney 2000 con un salto en longitud de 8.55m.

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