Brillo panamericano

Cuánta alegría y emoción comunicó el braceo furioso del sprinter mexicano Long Yuan Gutiérrez, al clasificarse con el octavo cronometraje para la final de los 100 m nado libre 49.69 en prueba de desempate, ayer, en la pileta de los Juegos Panamericanos de Lima. Siempre ...

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

Cuánta alegría y emoción comunicó el braceo furioso del sprinter mexicano Long Yuan Gutiérrez, al clasificarse con el octavo cronometraje para la final de los 100 m nado libre (49.69) en prueba de desempate, ayer, en la pileta de los Juegos Panamericanos de Lima. Siempre será una gran distinción disputar una final continental en forma independiente de la forma en que se ha abierto, en los últimos años, el abanico de perspectivas en medallas, al aumentar el número de deportes y disciplinas en combinación con la ausencia de las luminarias de Estados Unidos, que las reserva para competencias de superior jerarquía, como JO y C. Mundiales. En otro orden, la situación económica de Cuba se refleja en la disminución de calidad de su deporte. El esfuerzo individual y colectivo de la delegación mexicana supera ya las 23 medallas de oro de los Panamericanos (extrafrontera) de Mar del Plata 1995. En Guadalajara 2011 se lograron 42.

En la retina del ojo queda grabado el triunfo de alta clase del gimnasta Fabián de Luna, al superar en anillos al brasileño Arthur Zanetti, quien fue campeón olímpico en Londres 2012; y el de su compañero Isaac Núñez en barras paralelas. Ambos rompieron una sequía de medio siglo, tras de que Armando Valle subiera al podio en Winnipeg 1967. La globalización permitió que la keniana-mexicana Risper Biyaki conquistara el oro en 10,000 m lisos y Fernando Martínez en los 5,000 m planos, en una prueba de características lentas favorable a su velocidad terminal, que ya exhibió en los Centroamericanos. La habilidad y técnica de Paola Longoria, con su tercer título consecutivo en squash, y de los clavadistas Kevin Berlín en sus elegantes saltos de la plataforma y Juan Celaya, con reflejos gatunos en el trampolín de un metro. Los resultados en Lima en parte se deben al esfuerzo de gran número de padres de familia de clase media. La decisión y promesa de entregar becas económicas a los ganadores de medallas (que así sea) sólo revela una cruda realidad: desconocimiento e insensibilidad de las necesidades del deporte mexicano y que seguimos siendo “maistros” de la improvisación y de la mexicanísima “ideología”, sí, pero no; ¡no, pero fíjate que siempre sí!, ya no al cuarto, sino después de las doce… lo que refleja, además, desinterés.

No confundamos, como sucede con algunas personas que no distinguen el estilo de crawl del nado libre, la cantidad de metal panamericano, oro, plata, bronce, con la calidad del esfuerzo. Como los panamericanos son una competencia poliédrica, mezcla deportes olímpicos —23 de los 39 fueron de calificación a Tokio—, bien harían los responsables del deporte en elaborar un informe técnico detallado que permita una valoración lo más aproximada a la realidad del nivel y posición en relación con el campo internacional y Juegos Olímpicos.

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