México se aferra a su boxeador más querido: Sal Sánchez

Se cumple un año más de la muerte de Sal Sánchez, el boxeador que más ha amado la afición mexicana. Murió a los 23 años en un accidente de carretera.

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El recuerdo de Sal Sánchez.

México se sigue aferrando al recuerdo de su boxeador más querido: Sal Sánchez.

Hace 43 años, un accidente en carretera acabó con la carrera pugilística de uno de los deportistas más amados por el pueblo mexicano.

El último round de Sal Sánchez fue el decimoquinto de la pelea contra el veterano Azumah Nelson al que noqueó con todo el respeto que merecía el ghanés por su trayectoria. Fue en Nueva York y la gente se desbordaba de alegría por ver la depurada técnica de Sal Sánchez.

A los 23 años estaba en su mejor momento, mientras tomaba posesión del trono entre los grandes boxeadores nacionales, sobre todo por su nocaut a Wilfredo Gómez que se tomó como un asunto patriótico.

Aquella pelea en Las Vegas, Nevada fue el acto de redención de los mexicanos en contra de un boxeador puertorriqueño como Gómez que los había insultado y al que le taparon la boca a pura granizada de cuero.

De Sal Sánchez, Julio César Chávez destacó que lo considera el boxeador mejor preparado.

si algo tenía él, era su gran disciplina física, era un hombre que aguantaba mucho y se movía con velocidad".

La única derrota de Sal Sánchez en su carrera de 43 peleas fue ante Antonio Becerra en 1977 en Mazatlán, Sinaloa, con un gran apoyo para el peleador local que quizá, algunos consideran, influyó en las tarjetas.

Sal Sánchez nació en Santiago Tianguistenco, un pueblo que tiene el segundo tianguis más grande de latinoamérica en el que aún se ocupa el trueque  y es un poblado singular por sus productos de lana.

Ahí existe una estatua de Sal Sánchez, el hijo más querido del lugar y su tumba cada año se llena de visitantes, dolientes y mariachis, para cantarle con orgullo al más querido del boxeo mexicano.

Acabó el día, y en la madrugada, Sal Sánchez que salía de una reunión decidió conducir en carretera. No tomaba e iba en plenas facultades cuando abordó su Porsche blanco rumbo a San Luis Potosí desde Juriquilla.

Se hablaba en ese momento de 1982 de una super pelea con el gran campeón Alexis Argüello, otra página que iba a enaltecer la rivalidad entre México y Puerto Rico.

Pero el destino torció no sólo el camino de Sal Sánchez sino la ilusión de muchos aficionados. En una parte de la carretera, el campeón intentó rebasar a un camión cargado de tractores y se estrelló frente  a una camioneta Ford dejando ahí su vida.

El funeral fue transmitido por televisión y la consternación fue generalizada. Sal Sánchez en plena juventud y éxito, dejaba un hueco tremendo en el boxeo.

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era tranquilo, tímido, silencioso. Recuerdo una vez que íbamos a Nueva York y él estaba en mangas de camisa, le dije que hacía frío allá y me respondió, 'yo aguanto mucho'. Cuando llegamos eran 10 grados bajo cero, lo tuvieron que mantener en una sala hasta que le compraron ropa, así Sal, un tipo siempre grato y humilde".

En 1999 The Associated Press lo nombró el mejor peso pluma de todos los tiempos.

Su elegancia, velocidad, distinción, su hermoso golpe de derecha y su precisión a la hora de boxear en largo, lo reconocieron como el más grande, pero sobre todo, el más querido.

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