Argentina campeón con dos copas; aparece y desaparece
La selección argentina sólo disfrutó de la Copa FIFA por un rato, pues por protocolo le deben entregar una réplica bañada en oro, que conservará
Como si recibiera la ayuda del famoso ilusionista David Copperfield, la FIFA se encarga de aparecer y desaparecer diferentes Copas en cada ceremonia del campeón mundial, un protocolo que se realiza desde 2006.
La selección de Argentina no fue la excepción y tuvo que cumplir al reglamento oficial de FIFA para el torneo de Qatar 2022. Al término del duelo ante Francia, el capitán Lionel Messi levantó la Copa FIFA, pero al salir del estadio ya llevaba en sus manos una réplica conocida como la Copa de Campeones.
“A la selección ganadora de la Copa Mundial de la FIFA 2022 se le hará entrega del Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA, el cual seguirá siendo propiedad de la FIFA. La selección ganadora recibirá el trofeo durante una ceremonia que se celebrará en el terreno de juego a la conclusión de la final y deberá devolver el trofeo a la FIFA en el vestuario inmediatamente después de la ceremonia de la final y antes de abandonar el estadio.
“En ese momento, la selección ganadora recibirá el Trofeo de los Campeones de la Copa Mundial de la FIFA”, se lee en el reglamento para el Mundial de Qatar 2022.
Argentina cumplió con el protocolo al entregar la Copa FIFA y recibir a cambio la réplica, con la que salieron del estadio Lusail y con regresaron los jugadores a su país para encabezar la celebración a la que acudieron 5 millones de personas el pasado martes y en la que se admiró el segundo trofeo.
Durante la celebración en el campo, la polémica estuvo presente ya que familiares de los jugadores se tomaron fotografías con la Copa FIFA, así como el exjugador Sergio Kun Agüero la levantó a pesar de no ser parte del equipo campeón.
El famoso chef turco Salt Bae apareció en los festejos y también cargó la Copa, acción que ya es investigada por la FIFA de cómo fue que pudo ingresar a la cancha.
“Tras una investigación, la FIFA ha establecido que algunas personas ingresaron ilegalmente a la cancha después de la ceremonia de clausura en el estadio de Lusail el 18 de diciembre”, informó ayer el máximo organismo. “Se tomarán las medidas que correspondan”.
La FIFA no menciona en el reglamento de algunas sanciones que pudieran darse a los que no respeten el protocolo ni aclara quiénes son las personas autorizadas para tener contacto con el trofeo.
La Copa FIFA, que viaja en un avión exclusivo bajo estrictas medidas de seguridad, recibe un tratamiento especial, en el taller en la que fue creada a principios de los 70, para reparar algunas imperfecciones que pudiera tener luego de cada celebración.
Más adelante regresa al edificio de la FIFA en Suiza para ser resguarda hasta el próximo Mundial.
La Copa FIFA es de oro macizo de 18 quilates, tiene 36.8 centímetros de alto con un diámetro de base de 13 cm y un peso de 6.2 kilos. Debajo están grabados los nombres de los equipos campeones del mundo.
La réplica que se llevan los monarcas es fabricada de latón recubierta de oro y en lo demás es idéntica a la original, a excepción del pie de la base que es negra y en la que no lucen grabados los nombres de los equipos que se han coronado.
“La copa es amada, deseada y viajera"
El trofeo más conocido del mundo regresa, después de cada celebración, al taller italiano en el que se forjó hace más de medio siglo.
“Cuando el original vuelve a casa, siempre supone un sentimiento especial. Aquí tenemos una réplica, pero el original es el original”, dice Valentina Losa, la actual directora de Bertoni, el nombre del taller. “Es como ver la Gioconda o una copia de la Gioconda. La emoción no es igual”, remata en una entrevista con la agencia AFP.
La pequeña empresa fundada por el bisabuelo de Valentina instalada en una zona industrial del municipio de Paderno Dugnano, muy cerca de Milán, la capital industrial italiana.
“La Copa es como una mujer. Es amada, deseada y viajera”, opinó Losa, en otra charla para Vanity Fair. “Cada cuatro años recorre muchos kilómetros para llegar a donde se disputa el Mundial, aunque al final siempre vuelve aquí para hacerse un cambio de imagen”, agregó.
Fue en este taller en el que el trofeo fue diseñado y creado en 1971 por Silvio Gazzaniga, escultor y director artístico de la empresa. -De la Redacción
Cannavaro recuerda el 2006
Una celebración accidentada
El capitán italiano contó cómo fue el cambio de la Copa y cómo se dañó la réplica
El capitán de Italia en el Mundial de Alemania 2006, Fabio Cannavaro, fue el encargado de recibir la Copa FIFA durante la premiación de aquella final en la que vencieron a Francia. Unos años después, el defensa reveló algunos secretos sobre el preciado trofeo.
En una entrevista que dio Cannavaro, vía Instagram, en 2020, recordó el proceso que se dio y el protocolo que siguieron durante y después de la celebración.
“La copa, que se ve en televisión cuando la ganan los jugadores es la real, la auténtica. Es la que recoges en el campo, cuando los jugadores se toman las fotos. Luego, en los vestuarios, llegan los chicos de la FIFA con una maleta, levantan la Copa y se la llevan. Te dan otra y se van”, contó el italiano en la entrevista.
La réplica con la que retornó el equipo italiano a Roma no llegó en las mejores condiciones.
“La que nos dieron para regresar a Italia era una copia y a nosotros se nos rompió nada más al llegar”, reveló el capitán del equipo, que también siguió el protocolo que exige FIFA a los campeones.
Si bien las restricciones del máximo organismo sobre quién puede tocar la Copa son lo más cercano a una leyenda urbana, el italiano contó una anécdota.
“Quienes no son campeones del mundo sólo pueden levantar la copa con los guantes blancos, es algo que me parece muy bueno. Nadie puede tocarla, sólo quien es campeón del mundo”, mencionó.
El exjugador del Real Madrid contó su experiencia durante la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010, cuando fue uno de los invitados especiales para llevar la Copa FIFA al equipo que resultara campeón de la final entre España y Holanda.
“Cuando llegó la Copa, yo la tomé con las manos y un hombre de la FIFA me dijo ‘¿Qué haces? Te tienes que poner los guantes’. Y luego otra persona le dijo, ‘No, él puede tocarla sin guantes’”, recordó el campeón del mundo en Alemania 2006.
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