Inculcan el amor; eligen el deporte de la mamá
Víctor Estrada regresó al Torneo de la Amistad por tercer año al hilo; sus hijas cambiaron la alberca por las pistas de tartán
LEÓN.
Para el extaekwondoín Víctor Estrada, medallista de bronce en Sídney 2000, no es importante qué deporte practiquen sus hijas, sino que hagan alguna actividad física. Hace dos años, Natalia y Victoria compitieron en natación, pero desde hace un año se cambiaron al atletismo representando al Colegio Maddox.
Es la tercera ocasión que la familia Estrada Rangel participa en el Torneo de la Amistad y ahora Víctor y su esposa, la exvelocista América Rangel, disfrutaron de la medalla de plata que ganó Victoria, la menor de ocho años, en los 75 metros planos categoría 7-8.
Ya no pudieron seguir en natación y se cambiaron a las pruebas de velocidad como su mamá. A Victoria se le da natural. Lo que queremos es que hagan lo que les guste”, reconoce muy orgulloso Víctor, mientras observa a la menor de sus hijas subir al podio.
El año pasado, Victoria no logró ganar presea al estar en el grupo de las más jóvenes de su categoría. “Ahora le tocó estar en la edad de las grandes y pudo ganar medalla”.
Aunque ahora ya saben lo que es subir al podio y la alegría de tener una presea, Víctor reconoció que sigue sin presionarlas.
Queremos que les guste hacer deporte sin presionarlas, aunque como atletas mi esposa y yo queremos que ganen, que sean las mejores. Sabemos que tenemos que ser pacientes, primero deben de disfrutar y luego que les nazcan las ganas de querer competir hoy por su escuela, mañana puede ser por su estado o por el país”.
Víctor reconoce que hay buen nivel de competencia en el Torneo de la Amistad y que podría servir como un parte aguas para que elijan el camino del alto rendimiento.
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