Reconocidas figuras se comprometen con el deporte infantil

El luchador Octagón tiene una academia en la que impulsa actividades que alejan a la niñez del sedentarismo

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Octagón (izq.) y su hijo dan clases a los niños interesados en la lucha libre y en el deporte en el gimnasio de Golden Boy de lucha y box. Foto: Daniel Betanzos
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Octagón (izq.) y su hijo dan clases a los niños interesados en la lucha libre y en el deporte en el gimnasio de Golden Boy de lucha y box. Foto: Daniel Betanzos
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Paola Espinosa cuenta con una academia en la que los niños podrán practicar actividades como el taekwondo, danza y yoga. Foto:Notimex
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Desde hace tres años la empresa que administra la Plaza de Toros México impulsa una escuela de formación taurina. Foto: Luis Enrique Olivares
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CIUDAD DE MÉXICO.

Las clases de lucha libre de Octagón despiertan muchos sentimientos en un niño como la ilusión por estar cerca de su ídolo o el gusto por la lucha libre, pero el que el luchador quiere promover es el gusto por la actividad física.

Octagón, en compañía de su vástago, El hijo del amo de los ocho ángulos, da clase de lucha libre a niños de diferentes edades, en un gimnasio al sur de la Ciudad de México.

“Los niños de ahora se la pasan con la tablet. Se han olvidado de jugar con la pelota, es una infancia muy diferente a la que nosotros vivimos. El problema es que ya tampoco conviven entre ellos; la actividad física también fomenta eso que entre ellos hablen, que sean más sociables”, dijo el luchador con más de 30 años de experiencia.

Las clases no tienen como finalidad que el niño se convierta en luchador profesional, pero sí que se identifiquen con este deporte.

“Aquí el principal objetivo es que se diviertan, que hagan ejercicio y puedan encontrarle el gozo a esto. La principal ventaja es que el niño nos conoce y la llama mucho la atención vernos con la máscara, y hace que la lucha le guste mucho”, dice Octagón.

A diferencia de los niños con los que entrena, el luchador veracruzano nunca tuvo la oportunidad de convivir con sus ídolos de la lucha libre en su infancia. Ahora él aprovecha la oportunidad de que lo conozcan los jóvenes que disfrutan de su deporte.

“Antes era diferente, el luchador llegaba, luchaba y se iba. No había esa cultura de dar un autógrafo, de tomarse la fotografía, como ahora. Yo estoy muy agradecido con esta bonita carrera que he tenido en la lucha libre, y creo que ésta es una forma de regresar un poquito de todo lo que me ha dado esta actividad”, comentó.

En su niñez, Octagón tuvo el deseo de ser futbolista profesional antes que luchador, un anhelo que, dice, estuvo muy cerca de concretar.

“De chamaco juraba que iba a ser un deportista famoso, pero futbolista, no luchador. Me probaron aquí en el América, yo ya me había quedado, pero no me dejaron venir hasta que terminara de estudiar, y después se dio la oportunidad con la lucha. Creo que eso puede pasar con estos niños, que se acercan al deporte por la lucha libre, para luego practicar otro deporte, o no sólo deporte”, dijo.

De momento las clases se imparten de manera informal, pero será en el verano cuando se ofrezcan con horarios definidos.

Paola Espinosa apoya a la infancia

El mejor recuerdo de la infancia de Paola Espinosa poco tiene que ver con saltar de una plataforma de 10 metros, dar piruetas en el aire y esperar a tener una entrada limpia al agua. Un par de patines y pasear por malecón de La Paz, Baja California, para luego comer helado fue la mejor experiencia en la niñez de la destacada clavadista mexicana.

“El mejor día de mi infancia fue cuando me regalaron unos patines a mi hermana y a mí, nos la pasábamos en el parque que estaba por nuestra casa”, recuerda la ganadora de dos preseas en Juegos Olímpicos.

“Me fui de mi casa a los 11 años, en realidad muy chiquita, una niña. El 30 de abril, el Día del niño lo festejaba con mi mamá, ella nos organizaba muchos juegos, en la casa y en el parque”.

Los patines que se quedaron en el desván y Paola Espinosa cambió los paseos en el parque por los saltos al agua. La niña que se convertiría en una de las atletas más destacadas de México saltó de un deporte a otro hasta que un día se enfrentó al miedo de retar a la altura en los clavados.

“Era una niña con problemas serios, tanto en la escuela como en la casa, era hiperactiva. Mis papás tuvieron la decisión correcta de empujarme al deporte, así llegaba a hacer tarea y dormir. Sin el deporte no sé qué hubiera ocurrido conmigo”.

Espinosa inauguró hace unos días su academia para que los niños puedan encontrar ahí esparcimiento y practiquen diversos deportes y esto sea parte de su formación.

A gozar la fiesta brava

La escuela taurina de la Monumental Plaza de Toros México fue creada en 2013 a iniciativa del matador Miguel Ortas y el empresario Rafael Herrerías para promover la fiesta brava desde la niñez.

Actualmente ahí se forman alrededor de 80 niños y jóvenes, de los cuales cuatro ya están muy avanzados para ser matadores de toros.

“ Hemos tenido mucho apoyo por parte de la empresa de la Plaza México. Ha habido intercambios con otros países para que los chicos conozcan otras culturas. El requisito principal es que sigan estudiando y mantengan buenas calificaciones, tratamos de motivarlos de algún modo, por ejemplo llevándolos al campo. Durante la temporada grande vinieron matadores como el maestro Juan José Padilla, El Juli, Morante de la Puebla, que son ídolos y para ellos es importante”, dijo Ortas.

Los niños juegan un papel fundamental en la escuela taurina. En la primera etapa de iniciación se les enseña a convertir el momento frente a una vaquilla de 50 kilos en algo recreativo, un momento de esparcimiento en el cual compiten y comienza a desarrollarse la disciplina, algo que además de la vocación resulta clave.

“A los niños no se les puede forzar en esto y deben desenvolverse de acuerdo a su edad. Esta labor ha sido una gran satisfacción porque surgieron cuatro chicos y dos de ellos han sido triunfadores, nos enorgullecen en otros países y en tres años hemos logrado mucho”, comentó Orta sobre su función.