Directo al corazón-Danny Collins
Estrenos más bien flojos comparten con dificultades las pantallas nacionales a la sombra del esperado blockbuster Misión: Imposible, Nación secreta. El más rescatable puede ser Directo al corazón Danny Collins, Estados Unidos, 2015. Del horroroso título en español ...
Estrenos más bien flojos comparten con dificultades las pantallas nacionales a la sombra del esperado blockbuster Misión: Imposible, Nación secreta. El más rescatable puede ser Directo al corazón (Danny Collins, Estados Unidos, 2015). Del horroroso título en español ya mejor no digo nada.
Ésta es de las películas recientes que valen más por el trabajo de sus intérpretes que por la producción en general. Como sucede con las recientemente estrenadas La dama de oro por Helen Mirren, o En los jardines del rey con Kate Winslet, ambas cintas ya ampliamente comentadas en este espacio. Sin ser muy buenas películas se dejan ver por el trabajo convincente y sólido de las protagonistas.
El caso es semejante en Directo al corazón- Danny Collins, protagonizada por un siempre solvente Al Pacino que, a sus 74 años, interpreta a un cantante de música folk que sigue siendo exitoso, llena estadios en sus conciertos y es reconocido por diferentes generaciones de fans que corean sus canciones. Parecería que para construir al personaje en esta película, que marca el debut en la dirección de Dan Fogelman, quien además escribe el guión, Pacino metió en una licuadora a Neil Diamond, Rod Stewart, y Barry Manilow, y los mezcló bien añadiendo una mínima dosis de Bob Dylan. El resultado es un cantante veterano, desenfadado, egocéntrico, mujeriego, con una vida de excesos, clavado en la fiesta, las drogas y el alcohol, que camina peligrosamente hacia la decadencia, y que un día de su cumpleaños recibe de su manager y amigo (Christopher Plummer) una carta que le escribió John Lennon en 1971, 40 años atrás. El hecho lo lleva a confrontarse con la vida que ha llevado y decide poner un alto a esa espiral descendente y buscar de alguna forma la redención.
Para escribir la historia Fogelman se inspiró en Steve Tilston, un artista británico que igualmente recibió una carta de Lennon 40 años después y que cambió su vida de manera drástica.
Se trata de una producción conservadora, muy en la línea de las historias clásicas de los personajes que han llevado al límite sus vidas y que por algún golpe del destino deciden “volver al redil”, recuperar dignidad y respeto, reconciliarse con sus familias abandonadas, suspender el desorden y el vicio, y redimirse a sí mismos, aunque, como en este caso, con muchas dificultades.
Ésa es la historia de Collins, que como menciono arriba es otro gran trabajo de Al Pacino, quien se da, incluso, el lujo de cantar o “decir” una que otra rola. Demasiado poblada de lugares comunes, los mejores momentos están en la interacción entre Pacino y Annette Bening. También cuando el actor de El Padrino comparte la escena con Christopher Plummer. La banda sonora se integra con canciones de John Lennon muy ad hoc con las secuencias.
Pacino recuerda otros de sus grandes personajes como El abogado del diablo o Perfume de mujer. Se le percibe cómodo y relajado, dueño de la película. Lo acompañan también Bobby Cannavale como su hijo y Jennifer Garner como la nuera, ambos muy acartonados, apabullados por la potencia de Pacino en la pantalla.
Danny Collins incurre en casi todos los clichés de este tipo de comedias dramáticas de corte familiar, deja poco a la imaginación y el final es muy predecible. Pero insisto, Al Pacino está digno de verse.
Primera película del director que ha escrito otras historias. Muchos clichés, lo mejor Al Pacino. Buenos momentos con Annete Bening y Christopher Plummer. Basada en la historia de Steve Tilston.
