Intensa-Mente

Cuando parece que la colaboración entre Disney y Pixar ha tocado el techo y ya no podrían hacer algo mejor, estrenan IntensaMente Inside Out, Estados Unidos, 2105. Probablemente su película más acabada, créame que ni usted ni sus hijos pueden perdérsela, y con ...

Cuando parece que la colaboración entre Disney y Pixar ha tocado el techo y ya no podrían hacer algo mejor, estrenan Intensa-Mente (Inside Out, Estados Unidos, 2105). Probablemente su película más acabada, créame que ni usted ni sus hijos pueden perdérsela, y con seguridad figurará en la próxima temporada de premios de los primeros meses de 2016.

Está dirigida por dos miembros del equipo de Disney y Pixar que han participado en diferentes áreas de otras películas, Pete Docter y Ronnie del Carmen, y se basa en un argumento de este último.

Después de viajar por habitaciones infantiles y sus juguetes con alma, siguiendo a un pez payaso y a su papá que luchan por reencontrarse, disfrutando las recetas de una talentosa rata que resulta un excelente chef, viajando con un anciano que con miles de globos multicolores eleva su casa por los cielos, explorando el mundo de un singular robot que es feliz recolectando basura en un futuro apocalíptico, espiando los clósets de las recámaras infantiles donde “terribles y amistosos” monstruos están agazapados para atemorizar a los pequeños… después de esos y otros escenarios, Disney y Pixar viajan al espacio interior: al cerebro humano. Esa extraña región de nuestro cuerpo de la que sabemos tan poco y que de manera, a veces tiránica, gobierna nuestras vidas sin que comprendamos por qué a veces es tan mandón.

El escenario durante casi toda esta brillante historia de un poco más de una hora y media de duración, es el cerebro de Riley, una pequeña a la que conocemos desde los primeros minutos de su vida, arropada por sus amorosos padres, y con un buen equipo de hábiles “técnicos” que dentro de su cabecita regularán su comportamiento por el resto de su vida. El cerebro de Riley es como un gran centro de operaciones con la más moderna tecnología, en la que una enorme consola llena de botones, palancas y teclas son manipulados por curiosos personajes: Alegría, Tristeza, Miedo, Enojo y Disgusto. El balance entre los cinco hará a su vez que el desempeño de Riley guarde un equilibrio, pero eso está muy lejos de suceder en el transcurso de Intensa-Mente.

Somos el ir y venir de nuestras emociones, y Disney y Pixar lo plasman de manera magistral en la pantalla, sobre todo lo hacen extraordinariamente accesible para los niños, y lo acercan de manera conmovedora a los adultos. ¿Cómo explicarle a un niño por qué de repente está triste, o enojado, o con miedo, o tiene dudas para tomar determinada decisión?, ¿por qué le gana un berrinche?, ¿por qué odia el brócoli?, ¿por qué a veces se siente el ser más feliz del mundo?, ¿qué pasa en su cabeza y en las de los que le rodean?, ¿por qué a veces se deprime y no siente absolutamente nada?

Prefiero no dar demasiados detalles en mi comentario, aunque sí añadir que no es que esta historia vaya a sentar un precedente científico, pero no se le puede negar que hace muy comprensibles los mecanismos de nuestros cerebros. Viendo hace unos días un episodio de Cosmos, la readaptación de la obra maestra de Carl Sagan, me llama la atención que se sabe más de los gases que componen los anillos de Saturno, que de aquello que los siete mil millones de seres humanos traemos arriba del cuello: la magia, el milagro de la mente humana. Y sin duda, esos gases no afectan en absoluto nuestras vidas, pero esa central de operaciones dentro de la cabeza causa guerras, asesinatos, amores, envidias, traiciones, inventos, dolor, pena, llanto, alegría, destrucción.

Llena de colorido y optimismo es una extraordinaria aproximación al cerebro humano. Lo mejor de Disney y Pixar.

No se la pierda.

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