Contaminación panista

La izquierda trata de aprovechar las confrontaciones en el PAN para boicotear las reformas legislativas.

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Enrique Villarreal Ramos 25/04/2014 01:19
Contaminación panista

El aspirante a la dirigencia del PAN, Gustavo Madero, denunció que su rival, Ernesto Cordero, “está actuando igual que AMLO al descalificar el proceso electoral interno del PAN con el objetivo de justificar una derrota anunciada”. Aseguró que “no es sano, no es un comportamiento democrático. Siempre lo hemos cuestionado cuando otros partidos lo hacen”.

De hecho, Cordero había cuestionado el proceso interno panista desde antes de que se iniciara, cuando demandaba la renuncia de Madero a la presidencia, ya que, evidentemente, no podía ser “juez y parte”. Desde entonces ya sembró la duda, y ahora la campaña negra que ha desarrollado se ha caracterizado por declaraciones tronantes contra su rival como que “el PAN actual no le sirve a México”, pues “es un palero del PRI, una comparsa, con una dirigencia nacional que está sometida al gobierno”, “que ha negociado en lo oscurito” y que “se ha contaminado de las prácticas corruptas del tricolor”. Por ello, dice Cordero, hay que “regresarle la dignidad y honestidad al PAN”.

Lo fuerte de la colisión entre los candidatos panistas ya anticipa el desconocimiento del resultado, y la ilegitimidad del ganador. Pero en lo inmediato ha dividido y debilitado al PAN y, lo más grave, es que ha contaminado los trabajos en el Congreso, con intensos apremios legislativos, especialmente en el Senado.

Concretamente, la contaminación que ha generado la contienda interna panista ha dificultado la construcción de consensos y de acuerdos en leyes tan importantes como la político-electoral y la de telecomunicaciones y, por ende, a las energéticas. Hasta el líder de los senadores perredistas, Miguel Barbosa (quien se ha caracterizado por recurrir a cuanta táctica dilatoria puede encontrar), ha señalado que el PAN está atorando la labor legislativa, incluyendo las reformas más urgentes.

Se debe recordar que el PAN condicionó la aprobación de las leyes energéticas, a que se diera primero las de carácter político-electoral. Si bien estas últimas son apremiantes, ya se traía el pendiente del paquete relativo a las telecomunicaciones, el cual no podía estar sujeto al mismo chantaje. Pero como la izquierda se opuso tajantemente al dictamen presentado por el Ejecutivo federal, la discusión se prolongó hasta que se contaminó por las divisiones panistas, en beneficio de quienes buscan retrasar las reformas estructurales.

Esta situación motivó a que el secretario general del sol azteca, el bejaranista Alejandro Sánchez Camacho, declarara que “en la correlación de fuerzas parlamentarias no la tiene todas consigo el PRI”, e hizo un llamado por retrasar la Reforma de Telecomunicaciones hasta el próximo periodo ordinario (en septiembre), y la Energética hasta 2015…

Es evidente que la izquierda radical busca aprovechar las divisiones y enfrentamientos intestinos del panismo para “llevar agua a su molino”, confundir y dilatar las reformas, incluso tratar de generar espacios de convergencia con sectores duros del panismo, e incluso utilizar la beligerancia y oportunismo de Javier Corral para darle aire a la candidatura de Cárdenas a la presidencia perredista. Inclusive, a los más duros de la izquierda les convenía la postergación de la reforma político-electoral: a sabiendas de que van a perder, se busca el pretexto para desacreditar desde ahora los comicios del año próximo. Y ya se preparan para explotar la tradicional insurgencia magisterial de mayo para boicotear la Reforma Energética.

Los duros del PAN, maderistas o corderistas, sabrán si les hacen el juego.

Entretelones

Gane quien gane, “ninguno salvará al PAN de su crisis”, lo afirma Ernesto Ruffo.

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