Golpes, asesinatos y un sótano para violaciones: los horrores de un reformatorio en EU

El reformatorio juvenil Arthur G. Dozier en Marianna, Florida, tenía un ‘cuarto de violación’ a donde eran llevados los internos, que también eran golpeados y desaparecidos, revelaron investigadores esta semana

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El abuso era frecuente en la escuela Arthur G. Dozier en Marianna, Florida, donde niños desaparecían de la noche a la mañana.
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El reformatorio fue operado por el estado de Florida durante 111 años a partir de su apertura en el año 1900
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El reformatorio se llegó a considerar durante algún tiempo como el más grande de Estados Unidos
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El reformatorio se ganó fama de un centro de abusos, donde los adolescentes y niños eran golpeados, asesinados y violados
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Muchos de los abusos fueron confirmados por distintos equipos de investigadores.
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Era común que los internos mayores abusaran de los menores y que el personal de la escuela los tratara de manera cruel.
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El reformatorio fue cerrado finalmente en 2011, momento a partir del cual familiares de los exinternos comenzaron a buscar respuestas.
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En el terreno de la escuela se han encontrado los cuerpos de 51 personas, muchos de ellos niños.
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TALLAHASSEE, Florida, 6 de febrero.- Mientras los restos exhumados de decenas de viejas tumbas en un reformatorio cerrado en Florida siguen ofreciendo muy pocas respuestas sobre los misterios del lugar, los investigadores de los casos dieron a conocer esta semana un reporte de lo que conocen hasta ahora.

Hubo un niño de 6 años que terminó muerto luego de ser enviado a trabajar a una casa como un empleado doméstico. Y otro niño escapó pero luego fue encontrado muerto con una sábana sobre su cuerpo y un disparo en sus piernas. También había un "sótano de violaciones" donde los niños eran llevados y abusados: una verdadera historia de horror americana.

Lo que los investigadores han conocido sobre las décadas de actos horribles que ocurrieron en la escuela Arthur G. Dozier en Marianna, Florida, se puede leer en un reporte dado a conocer por la Universidad del Sur de Florida mientras el equipo continúan intentando descifrar el misterio de las tumbas y las muertes en ese lugar.

Antropólogos universitarios encontraron los restos de 51 personas sepultados en la escuela durante una búsqueda que también encontró basura, jeringas, botellas con pastillas y un perro adentro de una hielera, todo en el cementerio escolar.

Aunque había 51 cuerpos, sólo había 31 cruces, pero ninguna tenía nombre.

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No sólo están intentando identificar quién fue enterrado en ese lugar, sino también las historias detrás de ellos y otros que murieron en la escuela.

Aparte de estudiar los restos, los investigadores también están investigando los registros escolares y del gobierno estatal, los archivos de diarios e interrogando a familiares, otros niños que estuvieron en el lugar y exempleados.

Quizá he estado hacienda esto por mucho tiempo pero no estoy sorprendida sobre las cosas horribles que la gente le puede hacer a otros", afirmó la antropóloga Erin Kimmerle, la líder del equipo que también ha investigado otras fosas comunes. "Es muy triste la forma en que la gente trata a otra gente, lo cual podría ser en parte el motivo por lo que esto ha captado la atención del público: la sensación de que es algo que no está bien".

El reporte, preparado por el Gabinete de Florida, identifica a dos más enterrados en las tumbas, además de otros tres identificados previamente. Uno fue Bennet Evans, un empleado que murió en un incendio en un dormitorio en 1914. Aunque no hubo prueba de ADN, los restos encontrados son consistentes con su edad y la causa de la muerte. Otro fue Sam Morgan, que fue llevado a la escuela en 1915 a la edad de 18 años y luego fue encontrado muerto en una caja, lo que ha dejado interrogantes sin respuestas. Morgan fue identificado a través de pruebas de ADN que concordaron con las de sus familiares.

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A la fecha, los restos de cuatro personas han sido identificados al igual que Morgan, mediante el ADN.

No es un proyecto sencillo. La escuela no reportó muchas muertes, no emitió certificados de defunción, nombres o detalles de muchos casos, particularmente los de los jóvenes de raza negra; y simplemente reportó que algunos chicos desaparecieron y ya no estaban en la escuela. Además, muchos vecinos no han querido hablar sobre el negro pasado de la escuela, que recibía tanto a niños problema como jóvenes que habían cometido delitos.

Varios de los chicos murieron luego de intentos de escape, incluyendo Robert Hewitt, cuya familia vivía a unos cuantos kilómetros de la escuela. Él se escondió en la casa de su familia y hombres de la escuela fueron a buscarlo en varias ocasiones luego de que escapó en 1960, de acuerdo con sus familiares. La familia un día regresó a la casa y encontró su cuerpo en una cama cubierto con una sábana. Tenía una herida de bala y el arma de su padre estaba entre sus piernas.

También está la historia de George Grissam, de seis años, a quien la escuela lo envió a trabajar como empleado doméstico a una casa en 1918. Fue entregado inconsciente en la escuela y murió días después. Ernest, el hermano de 8 años de George, también desapareció de los registros de la escuela, los cuales indicaban simplemente que "no está aquí".

Otros niños murieron de palizas severas, al ser golpeados en la cabeza o con otras heridas. Exinternos y exempleados entrevistados también dijeron a los investigadores que había un sótano "de violación", donde los niños, algunos de 12 años edad, eran abusados sexualmente.

La mayoría de los exinternos recuerdan haber sido golpeados por dos de los empleados, uno de apellido Hatton y otro que siempre estaba armado, Troy Tidwell. Al menos tres de ellos dijeron que fueron llevados al sótano donde fueron violados, según el Tampa Bay Times.

Debido a que había decenas de internos y no había el personal suficiente para vigilaros, los chicos eran dejados solos en la noche y era común que tuvieran sexo entre ellos o los mayores abusaran de los menores.

Aunque muchos de los casos tienen casi 100 años, algunos de los muertos tienen hermanos, hermanas y otros familiares que todavía viven y quieren respuestas.

Para algunos esto es historia pero para mucha de la gente que estuvo involucrada es de hecho su realidad todos los días", dijo Kimmerle. "Están realmente comprometidos y emocionados por esto porque es su familia directa".

rja

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