Jennifer Azzi se libera de las presiones
La entrenadora de basquetbol colegial en Estados Unidos fue la primera en la División I en reconocer que era homosexual

CIUDAD DE MÉXICO.
Jennifer Azzi destacó tres décadas en el basquetbol. A pesar de títulos universitarios como jugadora y entrenadora, de ser medallista olímpica y formar parte del Salón de la Fama del Basquetbol femenil, su legado trasciende las duelas como una mujer que, como figura pública, afrontó el miedo de decir en público sus preferencias sexuales.
En 2016 declaró que estaba casada con su asistente, Blair Hardiek. Se convirtió en la primera coach abiertamente gay de la División I del basquetbol colegial, y aunque después dejó su posición, ese momento, asegura, le ha permitió ser más auténtica y disfrutar su libertad.
Han transcurrido casi dos años de que anunció ser gay. ¿Cree que ahora vive más libre, como comento en ese momento?
La verdad es que no creí que fuera a ser algo grande. Iba a introducir en un evento a Rick Welts, presidente de los Warriors, quien es abiertamente gay. Pensaba que era valiente. No quería sólo leer su biografía, quería que fuera personal. Comencé a hablar y simplemente dije: gracias por darme valentía para vivir. Fue un momento poderoso.
¿Pensaba que habría alguna repercusión como coach en USF?
Tuve miedo de que fueran diferentes conmigo, pero ya había establecido mi carácter y sabían que me importaba el equipo, las jugadoras, y que quería lo mejor para ellas. Tuve un gran apoyo del director atlético, del presidente de la Universidad, de las jugadoras. Nos llegaron correos y llamadas de personas que sólo querían darme las gracias.
¿Por qué esperó tantos años para hacer públicas sus preferencias?
Creo que te acostumbras a tu vida. Una vez recibí una llamada de una jugadora que me confesó que era gay y no pude decirle nada, no pude tener una verdadera plática. Creo que la sociedad ha cambiado y ahora es más fácil tener estas conversaciones.
¿Por qué cree que ha sido más abierto el deporte femenil con respecto a la sexualidad que el varonil?
Pesan los estereotipos, no es que haya más mujeres gay en el deporte, pero creo que se ha dado más esta conversación. En un panel con Grant Hill y Jason Collins, Grant reconoció que era homofóbico hasta que se dio cuenta que no había ninguna diferencia.
¿Cree que aún hay ideas equivocadas en la sexualidad en el deporte?
Considero que hay muchos estereotipos, pero hay que siempre tratar cada caso de manera individual, eso es lo mejor.
Duro camino al estrellato
Vivir inmersa en el basquetbol no fue fácil para la exjugadora Jennifer Azzi. En 1990, cuando salió de la Universidad, no existía una liga profesional en Estados Unidos por lo que pasó cinco años en Europa antes de recibir su primera oportunidad de jugar en su país de manera profesional.
“Cuando salí de la Universidad, aunque habíamos ganado un título con Stanford, no había a dónde ir. En Europa era difícil como guardia, pues buscaban jugadoras altas”.
Después de ganar el oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 las jugadoras se percataron del potencial para tener una liga profesional en Estados Unidos.
“Estábamos comprometidas en hacer funcionar a la Liga Americana de Basquetbol y la WNBA. Queríamos jugar aquí (Estados Unidos) y ya habíamos demostrado las mujeres, en varios deportes, que teníamos potencial, que éramos lo suficientemente buenas”.
Antes de los Olímpicos, la selección realizó una gira enfrentando a equipos colegiales. “Ganábamos por 20, 30 puntos, había un gran entusiasmo”.
Tras los juegos Jennifer firmó con la liga ABL y después de que se declaró en bancarrota pasó a la WNBA en 1999, con el Shock de Detroit, donde jugó cinco temporadas.
“Las jugadoras ahora son más altas y con un gran nivel. Nosotras éramos talentosas pero no teníamos la condición física y tamaño de las actuales”.