Los recuerdos de una hazaña del Tri en el Maracaná

En octubre de 1968, México derrotó a Brasil en el Maracaná y Chololo Díaz, uno de los cómplices de esa victoria, describe aquel momento

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CIUDAD DE MÉXICO, 19 de junio.- A Brasil le cuesta digerir una derrota en casa, “están tan acostumbrados a ganar, que recuerdan más un tropiezo que todas las victorias juntas”, dice Isidoro Chololo Díaz (Acatlán, 1938) integrante de la única selección mexicana que ha podido salir airosa de suelo brasileño.

La gesta se cumplió en octubre de 1968, en un partido en el Estadio Maracaná. México, comandado por Raúl Cárdenas, venció 2-1 y produjo una debacle a los más de 18 mil espectadores que se congregaron a ver a su equipo, bicampeón del mundo, engullirse a una víctima fácil.

Sin embargo, un disparo potente de Chololo Díaz entró casi al ángulo del portero brasileño,  lo que silenció al Maracaná como en 1950, cuando Uruguay ganó la final de la Copa del Mundo por 2-1.

“Por eso digo que recuerdan siempre más una derrota. El maracanazo no lo olvidan aún y nosotros les ganamos a toda ley. Cuando hice el gol, se me borró el caset, perdí la noción de todo, quizá porque contuve mi alegría. A Cárdenas y al ingeniero Javier de la Torre en la banca les pedí que me sacaran. Me preguntaron por qué y les contesté que no sabía si iba o venía y que en una de ésas le terminaría por disparar a la portería de Nacho Calderón.”

Brasil tenía en sus filas a Pelé y comenzaba a formar al mítico equipo que estaría en el Mundial de México 70 con Jairzinho, Carlos Alberto, Rivelino, Brito y Gerson, entre otros. Los amistosos que se acordaron contra el Tri quedaron estipulados a ida y vuelta, primero en el Estadio Azteca y luego en el Maracaná para la preparación de ambas selecciones.

Lo curioso es que ya en tres ocasiones durante los mundiales, Brasil y México se habían enfrentado casi siempre en las inauguraciones y con marcadores decantados por goleada para los sudamericanos. Desde Brasil 50, pasando por Suiza 54 y Suecia 58, la selección mexicana no pudo siquiera marcar un gol, pero en los amistosos del 68 todo fue diferente.

“Les ganamos en la Ciudad de México 2-1, aceptando ellos nuestra superioridad”, cuenta Isidoro Díaz, que ahora tiene un ingenio azucarero en Aca-tlán de Juárez, a 45 kilómetros de Guadalajara.

“En Brasil, el estadio era imponente, pero la verdad, hablo a título personal, cuando estaba en la cancha se me borraba todo lo demás que no fueran los rivales y la pelota. Incluso el gol de ellos es por un penal falso. Gustavo Peña y Pepe Vantolrá adelantaron la pierna, pero jamás tocaron a Pelé.”

El presente

México ahora no jugará en el Maracaná, sino en el Castelao de la ciudad de Fortaleza, pero a 45 años de distancia de aquella victoria, las posibilidades de triunfo esta vez parecen nulas.

“Hoy México juega con miedo, con pavor. A nosotros para ese entonces ya no nos decían ‘ratones verdes’, porque incluso habíamos ganado en el Mundial de Chile por primera vez, pero éstos están peor; los de ahora sí son de verdad ‘ratones verdes’, como decía Seyde en el Excélsior.”

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