La construccion Art Decó más alta del mundo: arte llevado al cielo
Los ascensores, revestidos en maderas exóticas y con diseños de Art Deco, son hasta hoy considerados unos de los más hermosos del mundo.
El 27 de mayo de 1930 marcó un logro en la historia de la arquitectura y del urbanismo mundial con la inauguración del edificio Chrysler en Nueva York. Diseñado por el arquitecto William Van Alen, este rascacielos no solo se convirtió en el edificio más alto del mundo en su momento, superando al Bank of Manhattan Trust Building, también simbolizó el espíritu de la era Art Deco y el optimismo económico de la década de 1920.
El diseño del Chrysler Building fue una respuesta directa a la necesidad de Walter P. Chrysler, el fundador de la compañía automovilística Chrysler Corporation, de crear una sede que reflejara la innovación y el futuro. El resultado fue una torre de 319 metros de altura con 77 pisos, que incorporó elementos de diseño avanzado y una estética que evocaba la velocidad y el movimiento, características esenciales del Art Deco.
La construcción del Chrysler Building fue una carrera contra el tiempo y contra otros proyectos que aspiraban a alcanzar el cielo de Manhattan. Este edificio, sin embargo, destacó por su famosa aguja de acero inoxidable, que se ensambló en secreto dentro del edificio y se reveló solo después de que las estructuras competidoras hubiesen completado su altura máxima, asegurando así su breve reinado como el edificio más alto del mundo hasta la finalización del Empire State Building en 1931.
La aguja, además de ser un triunfo arquitectónico, también fue un golpe de efecto publicitario. Su diseño, inspirado en los adornos de los capós de los coches Chrysler, no solo era decorativo, sino que también funcionaba como un símbolo del poder industrial y la prosperidad de la empresa. La recepción del edificio fue abrumadoramente positiva, celebrado tanto por su audacia estética como por su ingeniería innovadora.
Internamente, el Chrysler Building estaba igualmente adelantado a su tiempo, con lujosos interiores que incluían maderas exóticas, mármoles importados y ornamentos diseñados por Edward Trumbull. Los ascensores, revestidos en maderas exóticas y con diseños de Art Deco, son hasta hoy considerados unos de los más hermosos del mundo.
A nivel urbano, el Chrysler Building cambió para siempre el skyline de Nueva York. Su silueta se convirtió en un símbolo reconocido internacionalmente de la ciudad, representando la innovación arquitectónica y el ascenso de Nueva York como un centro global de comercio y cultura.
Sin embargo, en el contexto global actual, el título del edificio más alto del mundo lo ostenta el Burj Khalifa en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, que con sus 828 metros de altura sigue empujando los límites de la ingeniería y la arquitectura. Inaugurado el 4 de enero de 2010, este gigante fue diseñado por Adrian Smith de la firma Skidmore, Owings & Merrill, y es un testimonio de cómo la aspiración humana por alcanzar el cielo no tiene fin.
El Burj Khalifa no solo supera en altura al Chrysler por más de 500 metros, sino que también ha establecido nuevos estándares en términos de diseño sostenible y eficiencia energética. El edificio incluye oficinas, residencias, un hotel y una plataforma de observación que atrae a millones de turistas cada año.
Este coloso es un claro ejemplo de cómo la arquitectura y la ingeniería pueden trabajar juntas para crear estructuras que son tanto funcionales como impresionantes estéticamente. El Burj Khalifa ha sido también un catalizador para el desarrollo económico en Dubái, similar a cómo el Chrysler Building simbolizó la pujanza de Nueva York en los años 30.
Aunque el Chrysler Building ya no retiene el título del más alto, su influencia en el diseño y construcción de rascacielos sigue siendo palpable. En su 90º aniversario, sigue siendo una de las estructuras más admiradas y estudiadas por arquitectos, ingenieros y diseñadores en todo el mundo.
Así, mientras el Burj Khalifa representa el pináculo de la modernidad y la globalización, el Chrysler Building permanece como un testamento.
El estilo del Burj Khalifa se describe generalmente como neo-futurista. Este estilo es conocido por su enfoque hacia estructuras visualmente impactantes y tecnológicamente avanzadas, que reflejan un sentido de innovación y vanguardia. El diseño del Burj Khalifa, en particular, utiliza formaciones en Y que son típicas del estilo neo-futurista, ayudando a optimizar el uso del espacio interior y maximizar la estabilidad estructural a grandes alturas. Además, el diseño se inspira también en la arquitectura islámica, lo que le añade elementos culturales específicos de la región en la que se encuentra.
En marzo de 2019, el icónico Chrysler Building de Nueva York se vendió por $150 millones a la compañía austriaca Signa Holding y a la firma neoyorquina RFR Holding. Esta venta llamó la atención debido a su bajo precio, considerando que en 2008, la Abu Dhabi Investment Council había comprado una participación del 90% por $800 millones.
El precio reducido se debió en gran parte a los elevados costos de alquiler del terreno sobre el cual se encuentra el edificio, propiedad de la escuela Cooper Union, que aumentó el alquiler anual de $7.8 millones en 2018 a $32.5 millones en 2019, con planes de incrementarlo aún más en los próximos años. Además, el edificio, a pesar de su valor histórico y arquitectónico, está en gran parte vacío y necesita mejoras significativas para cumplir con los estándares modernos de las oficinas actuales.
EL EDITOR RECOMIENDA

















