¿Cómo era la relación de Hulk Hogan con Trump y desde cuándo se conocieron?
La leyenda de la WWE y el mandatario compartieron una relación de décadas que iba hasta respaldos mutuos en la política reciente, marcada por la admiración.

El legendario exluchador Hulk Hogan, una de las figuras más reconocibles de la WWE, falleció este jueves a los 71 años, según confirmó la empresa de lucha libre en un comunicado. Con su deceso —provocado aparentemente por un paro cardiaco en su residencia de Florida, de acuerdo con reportes de prensa— ¿Cuál era la relación entre Hogan y el presidente Donald Trump? Ambos personajes, famosos a nivel mundial y a menudo rodeados de polémica, forjaron un curioso vínculo que se remonta a la década de 1980 y perduró, aunque sin llegar a una amistad íntima, hasta la actualidad. A lo largo de décadas, compartieron escenario en eventos de luchas, se elogiaron mutuamente en público e incluso colaboraron en la arena política.
Trump, mandatario de Estados Unidos y magnate de bienes raíces, incursionó en el mundo de la lucha libre profesional mucho antes de su carrera política. Hogan, cuyo nombre real era Terry Bollea, fue la superestrella que impulsó la popularidad global de la WWE en los años ochenta. Esa convergencia de mundos —el empresariado y el entretenimiento deportivo— permitió que se conocieran y entablaran trato.
Minutos después de que se confirmara la muerte del ex campeón de la WWE, Trump recurrió a su red Truth Social para expresar un pésame cargado de admiración.
«Hoy perdimos a un gran amigo, el “Hulkster”. Hulk Hogan era MAGA de principio a fin: fuerte, duro, inteligente, pero con el corazón más grande», escribió el mandatario. Trump recordó la aparición del luchador en la Convención Nacional Republicana de 2024 —"dio un discurso absolutamente electrizante, uno de los momentos cumbre de toda la semana»— y subrayó el impacto cultural de Hogan: «Entretuvo a aficionados de todo el mundo, y la huella que dejó es inmensa".
En la misma publicación, Trump trasladó sus condolencias a la familia: "A su esposa, Sky, y a toda la familia, les enviamos nuestro más cálido afecto y amor. ¡Hulk Hogan será extrañado enormemente!". El mensaje, rápidamente compartido por miles de seguidores, selló el tributo del presidente, a quien calificó como uno de los símbolos más visibles del patriotismo pop estadunidense, reforzando la imagen de una relación forjada en el cruce entre política y espectáculo.
“Lo conozco desde hace 35 años”, llegó a decir Hogan sobre Trump durante un mitin reciente. ¿Cuáles eran los hitos de esa relación? Desde los inicios en WrestleMania hasta los gestos públicos de apoyo mutuo, pasando por alguna que otra anécdota pintoresca que revela la química entre ambos.

Viejos conocidos desde WrestleMania en los 80
La primera conexión significativa entre Trump y Hogan surgió en 1988, en el apogeo de la Hulkamanía. Por ese entonces, Trump —ya una celebridad empresarial— patrocinó WrestleMania IV y V de la WWF (hoy, la WWE), dos eventos emblemáticos de la lucha libre que se llevaron a cabo en Atlantic City, Nueva Jersey, cerca de su casino Trump Plaza. Aunque aquellos eventos no se realizaron dentro del casino mismo, Trump figuró como anfitrión y promotor, lo que marcó el inicio de su relación con la industria de la lucha libre. En la promoción de WrestleMania IV, Trump posó sonriente junto a Hulk Hogan y André el Gigante –un momento inmortalizado en fotografías de la época– consolidando una amistad incipiente.
Hogan, por su parte, era la máxima estrella de la WWE en esos años: el campeón carismático que transformó la lucha libre en fenómeno de masas. Trump no fue ajeno al fenómeno de “Hulkamania”: como muchos en el público, disfrutó de la histórica rivalidad de Hogan con André The Giant y se declaró fan del luchador rubio de bigote enroscado. De hecho, Trump seguía de cerca los shows de la WWF y mostró admiración por el talento de Hogan, a quien consideraba “un gran entertainer” en el ring. Aquella mutua simpatía sentó las bases de un trato cordial a lo largo de los años, con Trump invitando a Hogan a sus eventos y el luchador reconociendo el apoyo del empresario entre bastidores.
A pesar de esa familiaridad, la relación personal entre ambos nunca fue tan estrecha como la que Trump cultivó con otros miembros del mundo de la lucha, en particular con el promotor Vince McMahon. Trump y McMahon desarrollaron una amistad de años —Trump incluso protagonizó con él la célebre “Batalla de los Multimillonarios” en WrestleMania 23 y luego incorporó a la esposa de McMahon, Linda, a su gabinete presidencial como la actual secretaria de Educación—.
Con Hogan, en cambio, el vínculo siempre fue más bien el de dos conocidos respetuosos. “Hulk Hogan y Donald Trump son básicamente sólo buenos conocidos”, resumía un medio especializado al contrastar esa relación con la cercanía de Trump y McMahon. Detrás de cámaras se apoyaban en lo profesional, pero no eran precisamente compañeros de confidencias. Aun así, el respeto mutuo quedó de manifiesto en numerosas ocasiones públicas, y el contacto se reactivó con fuerza décadas más tarde, cuando Trump entró de lleno en la política.
Del ring a la política: apoyo escénico y mediático
Hulk Hogan se mantuvo cerca del orbitrajo de Trump en años recientes, especialmente durante la tumultuosa incursión del magnate en la política. De hecho, Hogan se convirtió en un llamativo partidario de Trump en la campaña presidencial de 2024. En julio de ese año, el exluchador fue orador sorpresa en la Convención Nacional Republicana de Milwaukee, donde Trump aceptó la candidatura presidencial del partido.
La aparición de Hogan fue pura teatralidad al estilo WWE: subió al escenario, se quitó la chaqueta y se desgarró la camiseta para dejar ver otra playera debajo con el nombre “Trump” (y el del candidato a vicepresidente) en grandes letras. Ante la ovación de la multitud, Hogan proclamó su respaldo entusiasta al entonces candidato.
“Va a ganar en noviembre y cuando lo haga todos vamos a ser campeones de nuevo... Siempre encuentra la manera de ganar”, exclamó sobre Trump, a quien calificó como “el mayor patriota” y del que recordó haber sido amigo por 35 años.

Aquella noche, Hogan literalmente dejó correr la “Trumpmanía” sobre el escenario —parafraseando su famoso grito de guerra— en apoyo a su viejo conocido. Meses después, ya en plena contienda electoral, Hogan nuevamente acompañó a Trump en un mitin masivo en el Madison Square Garden de Nueva York. Allí repitió su espectáculo de arrancarse la camiseta, lanzando frases desafiante (“No veo ningún maldito nazi aquí”, gritó en referencia a las comparaciones históricas del evento) y calentando a la audiencia antes del discurso de Trump.
Estas apariciones convirtieron a Hogan en una figura visible del movimiento de apoyo a Trump. No pasó desapercibido que un icono de los ochentas, conocido por su patriotismo exagerado y personaje de “americano real” se alineara con el mensaje político de Trump, fusionando de cierta forma la performance de la lucha libre con la retórica de campaña. De hecho, Trump agradeció públicamente el respaldo de Hogan e incluso lo mencionó con elogios durante sus discursos. La alianza inesperada entre el showman de los cuadriláteros y el outsider de la política fue tan notoria que Hogan se convirtió en una suerte de celebridad embajadora del trumpismo ante el electorado más popular.
El apoyo no solo fue de Hogan hacia Trump, sino también de Trump hacia Hogan en otros ámbitos. A pesar de no consumir alcohol, Trump aprovechó su red social Truth Social para promocionar la marca de cerveza artesanal que Hogan lanzó en 2024, llamada “Hogan’s Real American Beer”.
“Hulk Hogan está creando una cerveza, y si la está creando, debe ser buena. La lata y el logotipo son geniales. ¡Pruébenla! DJT”, escribió Trump en un mensaje alabando el producto, en un guiño tanto comercial como nostálgico al apodo patriótico de Hogan.
El gesto, ocurrido en junio de 2024, mostró a un presidente, en ese entonces candidato presidencial, dispuesto a usar su plataforma para respaldar los emprendimientos de su viejo amigo; un detalle anecdótico que refuerza la camaradería entre ambos.
Anécdotas tras bambalinas y legado de su relación
Pese a la cordialidad pública, no todo fue siempre color de rosa entre Hogan y Trump. Existe una curiosa anécdota que el propio exluchador contó recientemente y que revela la personalidad susceptible del mandatario. Años atrás, durante una dinámica de revista de espectáculos, Hogan hizo una broma ligera sobre el famoso peinado de Trump —sugiriendo que podría ser una peluca— sin imaginar la reacción que provocaría. Poco después, recibió una carta personal de Trump expresándole su disgusto por aquel comentario.
Hogan relató entre risas que se sorprendió al ver que Trump se tomara tan en serio el asunto de su cabello, pero entendió que a Trump “no le gusta que nadie se burle de su pelo”, como señaló entonces. La situación casi enfría la relación “tan rápido como había comenzado” —según evocó Hogan—, aunque finalmente no pasó a mayores. Si bien eran aliados, Trump no dejaba pasar ni las más mínimas ofensas personales, algo que coincide con su carácter polémico dentro y fuera del ring.
El propio Hogan llegó a afirmar recientemente que, tras conocer de cerca a Trump, “le tomó un cariño enorme”, elogiando cómo trataba este a las personas tras bastidores y a niños de la fundación Make-A-Wish, y asegurando: “Este hermano es auténtico”. Son palabras reveladoras que sellan el legado de su amistad: dos iconos de ámbitos distintos unidos por un entendimiento singular.
bm
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