La increíble historia de DJ Gloria: con la música por dentro a los 81

De ama de casa a ícono nocturno, Madelein Månsson le cambió el ritmo a las noches suecas

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Madelein Månsson, conocida como DJ Gloria, de 81 años, aparece en una cabina de DJ al aire libre en Estocolmo mientras sostiene su gorra brillante con ambas manos, vestida con un saco de lentejuelas y rodeada de equipo profesional de sonido. En el fondo se ven asistentes mayores disfrutando del evento diurno.
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Vista trasera de DJ Gloria, de 81 años, vestida con un saco de lentejuelas brillantes mientras mezcla música al atardecer en un club al aire libre de Estocolmo. La luz del sol atraviesa su silueta, generando un efecto de destello. Frente a ella se ve al público disfrutando del evento en un entorno natural.
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Desde la cabina de DJ Gloria se observa a decenas de personas mayores bailando en una pista de madera al aire libre en Estocolmo durante el atardecer. Gloria lleva una chaqueta de lentejuelas plateadas y una gorra decorada, mientras mezcla música ante un público entusiasta. La luz del sol ilumina suavemente el ambiente, destacando la energía y vitalidad del evento.
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Primer plano de DJ Gloria, de 81 años, mientras ajusta su gorra cubierta de pedrería brillante. La luz dorada del atardecer resalta las texturas de su rostro, su maquillaje y los detalles de sus joyas, proyectando una expresión de concentración serena. El encuadre refleja fuerza, experiencia y elegancia.
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DJ Gloria, de 81 años, aparece en plena acción durante una sesión de DJ en Estocolmo. Lleva un traje de lentejuelas plateadas y una gorra brillante, con los brazos en alto, gesticulando con energía. El efecto de desenfoque radial resalta su figura frente al fondo arquitectónico del Museo Nórdico, generando una sensación de movimiento y vitalidad.
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A las seis en punto de la tarde, la pista empieza a llenarse. No hay influencers, ni reguetón, ni luces estroboscópicas apuntando a un palco de celebridades. Aquí, el centro de atención es una mujer alta, rubia, de ojos azules y labios perfectamente delineados en rojo carmín. Lleva auriculares con brillantes, un saco de lentejuelas y una sonrisa tan afilada como sus mezclas. Tiene 81 años y se hace llamar DJ Gloria.

Su nombre real es Madelein Månsson, y aunque muchos no lo crean, es una de las DJs más queridas de Estocolmo. Su especialidad: hacer bailar a personas mayores de 50 años en clubes que cierran antes de las once de la noche. “Yo a esa hora ya quiero estar en casa, en bata y con té caliente”, dice, entre risas, desde su apartamento en un barrio del sur de la capital sueca.

Gloria no nació en una cabina de DJ. Tampoco pasó su juventud girando discos. Su historia es, como ella, una excepción. Una reinvención radical que nació del dolor y floreció con ritmo.

El duelo y la reinvención

A los 62 años, Madelein acababa de perder a su esposo, a quien cuidó durante casi una década. “Estaba hundida. Me sentía vacía, sin propósito. No sabía quién era sin él”, recuerda. La depresión la inmovilizó durante meses, hasta que decidió hacer algo que le devolviera movimiento a su cuerpo y a su vida: se inscribió en un curso de aeróbics para personas mayores.

Fue un gesto simple, pero decisivo. Preparar la música para las clases la entusiasmaba más que los ejercicios mismos. Sin saberlo, la playlist fue el inicio de algo mucho más grande. “Una noche, tomando vino con unos amigos, me oí decir que quería ser DJ. Lo dije sin pensarlo, pero no estaba bromeando”.

El hijo de una amiga, DJ profesional, aceptó darle tres clases privadas. “Lo básico. Cómo usar el equipo, cómo empatar ritmos, cómo leer a la gente”. Con eso, Madelein se lanzó a la pista.

DJ Gloria mezcla ante una pista llena en Estocolmo, mientras el sol ilumina la escena vespertina.

No fue fácil. “Al principio no era buena, lo reconozco. Pero me metía a los clubes a observar. Quería entender cómo lo hacían, qué conectaba con el público”. Lo que encontró fue otro obstáculo: todas las discotecas abrían a las 11 de la noche. “Y a esa hora, muchos de nosotros ya estamos durmiendo o viendo series”.

Fue entonces cuando se le ocurrió una idea que parecía absurda, pero que tenía sentido: crear una discoteca que abriera al atardecer y cerrara temprano. Convenció a una amiga de lanzarse juntas al proyecto y fundaron una empresa enfocada exclusivamente en eventos para mayores de 50. El nombre de DJ Gloria, inspirado en el clásico “I Will Survive” de Gloria Gaynor, ya estaba listo.

Las noches doradas

Hoy, 19 años después de aquellas primeras mezclas, DJ Gloria tiene agenda llena con meses —a veces un año— de antelación. Sus veladas empiezan temprano, a las 18:00, con ese himno setentero que marca el inicio de la noche: I Will Survive. “Tiene entre 116 y 118 BPM. Perfecto para abrir pista sin agotar a nadie”, explica, con la precisión de una cirujana del beat.

El repertorio es un viaje emocional y generacional. ABBA, Bee Gees, Gloria Estefan, AC/DC, Madonna. A veces cierra con “At Last”, en la versión de Beyoncé. Otras, cuando el ambiente lo pide, se atreve con “Thunderstruck”, y el público lo celebra.

La audiencia es mayoritariamente femenina, de entre 55 y 75 años. Mujeres que crecieron bailando, pero que con los años se sintieron desplazadas de los espacios nocturnos. “Cuando tienes más de 55, no es fácil encontrar un lugar donde ir a bailar sin sentirte fuera de lugar”, dice Eva Jakobson, de 63 años, quien acude cada vez que puede. “Gloria creó ese espacio. Nos devolvió algo que habíamos perdido: el derecho al gozo”.

Ícono con causa

Más que una DJ, Gloria se ha convertido en una figura simbólica: un recordatorio viviente de que nunca es tarde para empezar de nuevo. En sus redes sociales —donde tiene una comunidad creciente en Instagram—, comparte fotos de sus eventos, listas de canciones y pequeños fragmentos de su día a día. Su cocina es su centro de operaciones, y sus listas de reproducción se preparan entre infusiones y luz natural.

Desde la cabina, DJ Gloria anima a la multitud en un evento para mayores en Estocolmo.

La música no es su único talento. Antes de convertirse en DJ, fue cantante de jazz, diseñadora de moda y dueña de un centro de jardinería. La creatividad siempre estuvo presente, pero fue con las tornamesas donde encontró su voz más potente.

“El mensaje de Gloria no es solo para mayores”, dice Louise, de 69 años, otra fan recurrente. “Es para todos: que el deseo de vivir y expresarse no tiene fecha de caducidad. Ella nos muestra que no hay que esconderse, que se puede brillar a cualquier edad”.

Más que nostalgia

Aunque su repertorio evoca épocas pasadas, el trabajo de DJ Gloria no se basa en la nostalgia, sino en la energía compartida. En cada evento, decenas de mujeres le entregan papelitos con peticiones musicales escritas a mano. “Las guardo todas. Algunas traen historias personales. Una vez una señora me pidió una canción que escuchó cuando conoció a su marido, fallecido hace poco. Bailó llorando”.

Esa dimensión emocional —íntima, colectiva— es lo que diferencia sus noches de cualquier otra pista. No es solo baile. Es memoria, resistencia y afirmación. Es recordar quiénes fuimos, sin dejar de ser quienes somos.

Un fenómeno sueco… ¿exportable?

Aunque DJ Gloria es, por ahora, un fenómeno local en Suecia, su historia ya ha captado la atención de medios internacionales. AFP le dedicó un reportaje reciente. También ha sido entrevistada por diarios en América Latina y Estados Unidos. Algunos clubes en España y Alemania han comenzado a replicar el modelo.

¿Piensa llevar su proyecto a otras ciudades? “Me encantaría, pero no me da el cuerpo para estar viajando tanto. Aunque si alguna marca quiere llevar el concepto, yo feliz”. Lo dice con picardía, pero en serio.

Mientras tanto, sigue con su rutina: sesiones semanales, nuevas mezclas, contacto directo con su comunidad. “A veces me preguntan si pienso retirarme. Pero, ¿por qué lo haría? Estoy en mi mejor momento”.

Epílogo con beat

Madelein Månsson —DJ Gloria— no es una rareza simpática ni una anécdota viral. Es el ejemplo vivo de cómo la música puede reinventar destinos, de cómo la edad puede convertirse en impulso y no en freno. No necesita humo, ni luces, ni fama. Solo un buen beat, una pista encendida y la certeza de que aún hay mucho por bailar.

DJ Gloria posa antes de iniciar su set en un club al aire libre en Estocolmo, lista para llenar la pista.

DJ Gloria se inscribe en una tendencia más amplia de envejecimiento activo y visibilidad positiva de las personas mayores, especialmente en países escandinavos como Suecia, donde las políticas de inclusión social y bienestar para la tercera edad son referencia a nivel global. De acuerdo con el Swedish National Board of Health and Welfare, cerca del 70 % de las personas mayores de 65 años en Suecia participan regularmente en actividades culturales o recreativas, y se han impulsado múltiples iniciativas para promover el arte, la música y el ejercicio entre esta población. En este contexto, fenómenos como el de DJ Gloria encuentran un terreno fértil, no solo como expresión individual, sino como parte de una política pública que reconoce el valor social y emocional de mantener la participación activa de los adultos mayores en la vida comunitaria.

Además, el modelo de clubes diurnos para mayores no es exclusivo de Suecia. En ciudades como Berlín, Ámsterdam y Madrid han comenzado a replicarse eventos similares como los "Daytime Disco Clubs" o "Silver Sessions", que buscan adaptar la experiencia nocturna a los horarios, gustos y condiciones físicas de personas mayores de 50 o 60 años. Según un reporte de 2023 publicado por The Guardian, este tipo de eventos no solo han probado ser exitosos en términos de asistencia, sino que también se ha documentado su impacto positivo en la salud mental y socialización de sus asistentes.

En el plano digital, el crecimiento de la comunidad de DJ Gloria en redes sociales —particularmente en Instagram, donde su cuenta @djgloriasweden supera los 45,000 seguidores al cierre de agosto de 2025— revela una conexión intergeneracional: no solo sus contemporáneos siguen sus mezclas, sino también generaciones más jóvenes que encuentran inspiración en su historia de resiliencia, reinvención y gozo.

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¿Te gustaría que existieran clubes así en tu ciudad? Cuéntanos en los comentarios.

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Agence France Presse. 

 

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